El chef malagueño Daniel Gómez se encuentra al frente de Origen, una propuesta gastronómica basada en la honestidad, el arraigo y un medido diálogo entre tradición y creatividad
Regala esta noticia Añádenos en Google Detalle del interior del casino, con el restaurante al fondo. (SUR)Málaga
29/06/2026 a las 00:30h.¿Comer en mitad de un casino? Sí, incluso sin tener que apostar. Por mera curiosidad. Y por probar una experiencia gastronómica que, además, deja ... muy buen sabor de boca. Con esta carta de presentación acaba de reabrir sus puertas el restaurante Origen, ubicado en el Gran Madrid Casino Torrequebrada, en Benalmádena. Tras una reforma integral firmada por el estudio Cuarto Interior, el establecimiento inicia una nueva etapa entendida no como punto de partida, sino como una evolución medida de la identidad ya cosechada años atrás. ¿Su propuesta?: «Volver a lo esencial». Sin artificios ni postureos. Con una receta clara: «reconectar con el producto, el entorno y el tiempo».
Al frente de los fogones, Daniel Gómez. Formado en la Escuela de Hostelería Jacaranda (Churriana), este jefe de cocina ha afianzado su trayectoria en el interior del casino, donde ha crecido profesionalmente apostando por una cocina basada en la honestidad, el arraigo y un medido diálogo entre tradición y creatividad que funciona. En sala, David Camacho -otro histórico de Torrequebrada- se convierte en su mejor tándem con un servicio impecable que apuesta por una medida cercanía con el comensal.
Arriba, detalle de la sala articulada a través de una arquitectura circular que simboliza el ciclo de la tierra. Abajo dos platos de su carta: raviolis de foie y lenguado a la naranja.. (SUR)¿Qué pedir? Su carta -a unos precios muy ajustados, lo cual es uno de sus grandes alicientes- está dominada por una cocina mediterránea de autor con una clara apuesta -y mimo- por el producto. Entre sus entrantes destacan una de las especialidades de la casa: las croquetas caseras de jamón ibérico (10 euros). También brillan su ensaladilla rusa con bonito del norte y huevos fritos de codorniz (16 euros), su original -y refrescante- gazpacho de tomates amarillos con tartar de vieira estilo nikkei (12 euros) o sus zamburiñas asadas con salsa Thai y lima (15 euros). Como platos, conviene no perderse sus raviolis de foie con salsa de mantequilla avellanada, miso y reducción de frambuesa al Oporto (15 euros), sus dados de atún rojo con huevo frito con puntillitas y patatas pajas (24 euros) o su pluma ibérica confitada al tomillo limón con salsa chimichurri (18 euros).
Su carta -a unos precios muy ajustados- está dominada por una cocina mediterránea de autor centrada en el producto
Y, por supuesto, hay que dejar hueco para los postres, que aquí merecen mucho la pena. Desde una sopa de chocolate blanco con carquiñolis y sorbete de lima verde kalamansi (9 euros) a su exitosa tarta cremosa de queso manchego con helado de leche de almendras o su torrija caramelizada con helado de coco (8 euros), otro 'must'.
Recetas clásicas reinterpretadas, configurando una carta donde conviven en armonía mar y tierra con una excelente relación calidad-precio que hace que uno quiera volver.
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