Lunes, 23 de febrero de 2026 Lun 23/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Condenados a no crecer: los problemas de los pequeños empresarios

Condenados a no crecer: los problemas de los pequeños empresarios
Artículo Completo 1,273 palabras
Cuatro personas al frente de negocios de la capital explican por qué no pueden contratar a más personal

Ampliar

Paco Ruiz es la cuarta generación al frente de Lanas Cinco Bolas, en el centro de Málaga. SUR Condenados a no crecer: los problemas de los pequeños empresarios

Cuatro personas al frente de negocios de la capital explican por qué no pueden contratar a más personal

Cristina Vallejo

Lunes, 23 de febrero 2026, 00:08

Ampliar

Paco Ruiz frente a las lanas de todos los colores que despacha a diario en su establecimiento. SUR

Paco Ruiz tiene 34 años y regenta Lanas Cinco Bolas, un establecimiento que data de hace 75 años, de cuando lo fundó su bisabuela, así que él es ya la cuarta generación al frente de un negocio que parece más de barrio que del puro centro en el que se ubica, en el que ya es una 'rara avis': «Antes de la pandemia había más negocios tradicionales por aquí, pero ahora todos los locales se convierten en bares o restaurantes», describe. En la actualidad tiene dos empleados, que se suman a él mismo y a su padre. «Antiguamente, antes de que yo naciera, había una barbaridad, ocho, nueve o diez personas, pero es que teníamos otro establecimiento en la calle Nueva. Ahora, aquí, en éste, por espacio, no cabrían más empleados. Y no podemos ampliarlo. Tampoco tenemos capacidad de alquilar o comprar un local más grande, porque los precios son muy altos», explica Ruiz, que tiene la tienda abarrotada de clientas habituales que compran ovillos de lana en colores pastel seguramente para tejer trajecitos para sus nietos. Al otro lado del mostrador desde donde nos habla, efectivamente, muy estrecho delante de los estantes, poca gente más podría despachar el género. Pero Paco Ruiz también añade otro motivo por el que ahora ve «imposible» emplear a nadie más: «Cada vez todo es más caro. Los costes sociales, también: para contratar a una persona más tendría que hacer muchos números. Supone alrededor de 2.500 euros al mes».

Che Baki es el propietario de MC Sultán

«He alquilado el local de al lado, pero no puedo ampliar plantilla»

Ampliar

Che Baki se quedó de alquiler el local de al lado para ampliar su negocio y no le surgiera competencia justo al lado. SUR

Cerró el local de al lado. Entonces, Che Baki, de nacionalidad turca y que regenta MC Sultán (kebab, hamburguesería, pizzería...), lo alquiló, tiró el tabique que separaba los dos espacios y amplió su negocio. Así también buscaba evitar que le surgiera competencia a la puerta de su casa, cuando el establecimiento de Baki tiene ahora el privilegio de plantar la única terraza que hay en toda la glorieta Cruz del Humilladero. Siempre está llena, además. Pero la ampliación de espacio y de mesas, pese a que más que duplica la clientela potencial, no se ha traducido en un aumento de plantilla desde la media docena de empleados de que ya antes disponía. «Las cosas están mal en la hostelería. Estamos trabajando ya muy barato. No podemos subir los precios como el mercado porque entonces la gente no vendría. Más personal es más sueldo, seguridad social… Los costes son muchos. Ahora la cosa está tranquila de clientela», reflexiona. Che Baki explica que si el sector de la hostelería tira mucho de contratación temporal para reforzar los periodos con más actividad, él mantiene a toda la plantilla durante todo el año: «Cada uno tiene su sueldo porque tiene su familia. Si hay menos trabajo, aguantamos», afirma, a lo que un empleado asiente: «Si resistimos durante la pandemia…».

Borja Navarro está al frente de Calzados Cándido

«Podríamos tener uno o dos trabajadores más si los costes fueran más bajos»

Ampliar

Borja Navarro, a la puerta de una de sus tiendas. SUR

Borja Navarro dirige otro vetusto negocio en este caso de zapatos con establecimientos en La Paz, La Luz y Cruz del Humilladero: «Somos muy barrieros», ironiza el joven, tercera generación ya al frente, tras la del fundador, el propio Cándido que da nombre a la cadena de zapaterías, y la de su padre, Antonio. Entre las tres tiendas, da empleo a media docena de trabajadores: «Nos estamos manteniendo en esa plantilla porque a medida que la gente se va jubilando, vamos contratando», explica Borja Navarro. «Ahora mismo estamos al límite, porque entre los salarios, los seguros sociales, la luz o los alquileres –el local de la Cruz sí es en propiedad, pero los otros dos son en renta– no podemos más», continúa, y agrega: «Podríamos tener uno o dos trabajadores más si los costes fueran más bajos y se ayudara un poco más al pequeño empresario, pero es que todo vale mucho dinero». Además, desliza que su cadena de tres zapaterías es casi una superviviente: «En nuestro sector, sobre todo en la venta de zapatos de calidad y marca española, estamos quedando ya pocos en Málaga, fuera de las grandes superficies».

Maricarmen Romero es la propietaria de la mercería Katia

«Llevamos mucho tiempo en crisis y sin ayuda de nadie»

Ampliar

Maricarmen Romero SUR

En plena calle de la Unión, la que une las estaciones de tren y de autobuses con el populoso oeste de la capital, se encuentra la mercería Katia que lleva Maricarmen Romero en solitario: «No tengo trabajadores, no puedo. Aquella de enfrente –dice señalando una tienda de ropa en la otra acera de la misma vía–, tampoco. Comercios como éste no podemos. No están las ventas como para meter empleados. Me cuesta trabajo hasta ganar para mí algunos meses, porque enero es malo, febrero, también, ahora, hasta la Semana Santa se puede sacar algo, aunque la 'semana blanca' vuelve a ser floja. Se vende alguna aguja, alguna bobina, poco más; en verano, algo de baño o algún sujetador». De hecho, explica que la mercería dejó de funcionar, entró en declive y, por ello, se metió en el negocio de las telas, que ahora son sobre todo las que llenan el pequeño establecimiento creando en él un ambiente particular, casi como de otro tiempo o incluso de otras latitudes. También es que SUR llega cuando está a punto de cerrar y la penumbra contribuye a generar esa atmósfera. La tienda, dice Maricarmen Romero, es famosa entre quienes tienen el 'patchwork' como pasatiempo, es decir, coser colchas con retales de diferentes estampados.

«No sé si es porque la gente compra más en centros comerciales o porque compra más por internet, pero llevamos mucho tiempo en crisis y sin ayuda de nadie. Al menos, que nos bajen los impuestos», lamenta a la puerta de su establecimiento, a punto de bajar la persiana para irse a comer: el resto de comercios de los alrededores ya lo han hecho, cosa que en barrios que no son de verdad no sucede.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir