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Condenan a 27 años de cárcel a Jaime por matar a Maialen, embarazada de gemelos

Condenan a 27 años de cárcel a Jaime por matar a Maialen, embarazada de gemelos
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Se enfrentaba a un máximo de 45 años de prisión por este crimen cometido hace tres años en Vitoria en presencia de la hija en común de este matrimonio roto
Condenan a 27 años de cárcel a Jaime por matar a Maialen, embarazada de gemelos

Se enfrentaba a un máximo de 45 años de prisión por este crimen cometido hace tres años en Vitoria en presencia de la hija en común de este matrimonio roto

Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las sesiones del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Álava. (Rafa Gutiérrez)

David González

20/05/2026 Actualizado a las 14:57h.

27 años. Este es el tiempo al que ha sido condenado Jaime por matar de 13 cuchilladas a su ex, la alavesa Maialen, en ... un apartahotel de Vitoria el 27 de mayo de 2023. La magistrada de la Audiencia Provincial de Álava Elena Cabero ha puesto así cifra al veredicto de culpabilidad emitido por el jurado popular el pasado jueves. Se le condena por un delito de asesinato con alevosía, dos delitos de aborto (la víctima estaba embarazada de mellizas) y otro de abandono de menor, ya que dejó a la hija común de dos años sola durante 18 horas junto al cadáver de la madre.

La magistrada ha fijado otras penas de libertad vigilada y de aproximación y comunicación con su hija y el padre de la víctima. Asimismo, ha establecido que indemnice a la primera con 400.000 euros y al segundo, con 200.000 euros por los daños morales causados. La sentencia no es firme y puede recurrirse al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV).

El jurado

Cabe recordar que hace ahora casi una semana, el jurado decidió por ocho votos a favor y uno en contra que cuando este valenciano mató a Maialen, esta «no tenía ningún posibilidad de defenderse, causándole consciente y voluntariamente un sufrimiento psíquico innecesario». Aplicaron las agravantes de alevosía y parentesco. No así las de género y ensañamiento. Tampoco consideraron ninguna de las tres atenuantes solicitadas por la defensa, que siempre manifestó que su cliente sufrió algún tipo de brote psicótico ni que su hija en común estuviera presente. Fue encontrada en el dormitorio, mientras que el asesinato se produjo en el salón.

«No existe ningún colapso mental porque son actos complejos y no automáticos», expresaron asimismo los miembros del jurado. En este sentido, remarcaron que Jaime hizo desaparecer el cuchillo usado en el crimen. Jamás ha aparecido. Tampoco creen que haya quedado acreditado que sufriera alguna adicción o que ese día estuviera afectado lo suficiente después de beber algunas consumiciones.

Trece cuchilladas

De vuelta a la tarde del 27 de mayo de hace tres años, el ahora condenado por cuatro delitos permaneció las horas previas en un bar cercano, con su hija de entonces dos años, bebiendo y mandando mensajes a su ex para que bajara al encuentro con ellos. Como Maialen se sentía indispuesta, él subió a las 19.08 horas con el carrito de su pequeña.

Una vez en el apartamento se inició una discusión. Tras muchos años de idas y venidas, la víctima había decidido poner fin a la relación. Si había accedido a pasar unos días juntos, pese a que existía una orden de alejamiento, fue para terminar de convencerle. Había conocido a otro hombre con el que pretendía salir de esa espiral tóxica. Además, Jaime le debía dinero, un detalle relevante para alguien sin empleo. Pero en vez de aceptar su decisión, su expareja optó por la violencia extrema.

Se aprovechó asimismo de que la vitoriana se hallaba afectada por la mezcla de alcohol y medicación. Así que cogió un cuchillo de la cocina y se lo clavó trece veces. Una de las puñaladas resultó mortal. Penetró por encima de la mama derecha, le rompió una costilla y llegó hasta un ventrículo del corazón. Falleció a los pocos segundos. Estaba embarazada de mellizas, de las que Jaime era el padre y conocía su existencia. Meses atrás había colgado una ecografía en sus redes sociales.

El matrimonio roto hacía vida juntos a pesar de que un juzgado de Torremolinos había emitido una orden de alejamiento a Jaime. Ya acumula dos sentencias paralelas –y menores– por esa circunstancia. Porque fuera del País Vasco la Guardia Civil tenía etiquetada a esta vitoriana como víctima de «riesgo extremo». Al retornar a su ciudad días antes del crimen, la Ertzaintza se lo rebajó a «básico o bajo». Gracias a las informaciones de El Correo, el Gobierno vasco admitió su error y adecuó su sistema al nacional.

Jaime pasó las horas posteriores al crimen de copas por Vitoria. Al día siguiente, domingo, huyó en taxi a su Valencia natal. Solo llegó al peaje de Alagón, en Zaragoza, donde le capturó la Guardia Civil, alertada por la Ertzaintza. Ya ha cumplido casi tres años de condena como preso preventivo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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