Acartonados o sentados
Regala esta noticia Añádenos en Google Sin techo duerme junto plaza de la Reina de Valencia. (Jose Luis Bort) 18/07/2026 a las 00:02h.Ha ido ocurriendo como pasan las cosas que no tienen mucho sentido, a lo suave, poco a poco pasando de lo excepcional a lo cotidiano. ... Ignoro si hace unos años se logró ocultar a los sintecho, pero la realidad es que paseabas por Madrid sin verlos. Un día no estaban en las esquinas esas chabolas de cartón y mantas sucias. Quiero pensar que se dio con una forma de acogerles y sacarlos de la calle, no que, directamente, se les expulsó a los descampados y a los polígonos por la noche, pero la verdad es que no lo sé.
El siguiente paso, claro, es el reconocimiento personal, que los sintecho que pueblan nuestras rutas cotidianas pasen de ser rostros borrosos a ser «nuestro homeless». Así, a base de paseos y quehaceres, adquiere personalidad el tipo de pelo encrespado que se aposenta en la puerta del súper, la señora con calvas que pasea las terrazas con una ristra de boletos de lotería sospechosa, el anciano de piel crujiente que encontró un hueco entre los bolardos de la sucursal de banco y lee un libro amarillo al lado de un cartel que le han escrito.
Destacan, hace poco conocí a uno, los homeless de segundo nivel, los contecho, aunque no sea propio. Son aquellos que tienen, al menos, 10 euros diarios para, al menos, poder pasar las horas bajo un toldo, en una mesa y calculando cuántos cafés pueden pedir ese día antes de que, al cierre, deban volver a tirarse al suelo. Mi Contecho se llama Roberto y siempre está cuando bajo a desayunar, mucho antes de que llegue, y me guarda dos porras antes de que se acaben, y me cuenta, si me ve con ganas de hablar, que, mientras a mí me acunaba el aire acondicionado, él sudaba entre cartones. Y me pide, para arañar una hora más, que le pague otro café.
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