El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha denunciado la utilización de los flujos migratorios como una herramienta contra las fronteras de la Unión Europea, situando la entrada masiva de 72.000 inmigrantes en Ceuta entre los ejemplos más recientes.
"La Unión Europea se enfrenta desde hace siete años a una nueva experiencia: la instrumentalización de la migración como una nueva forma de amenazar nuestra integridad territorial", ha afirmado durante su intervención en el Foro Ambrossetti, una de las conferencias económicas y geopolíticas internacionales más prestigiosas del mundo celebrada en la localidad italiana de Cernobbio.
El presidente ha comparado la situación de Ceuta con la vivida en otras fronteras exteriores de la UE. "Lo hemos visto en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Lo hemos visto en la frontera entre Grecia y Turquía. Y lo hemos visto ahora en la frontera entre Marruecos y la entrada de Ceuta", ha señalado, incidiendo en que Europa debe ser capaz de identificar este tipo de situaciones, actuar frente a ellas y "luchar contra esto".
El propio Costa ya había señalado a finales de agosto tras reunirse en Vilna con el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, que la "instrumentalización de la migración" es "totalmente inaceptable" cuando se produce en las fronteras exteriores de la Unión Europea y había incluido expresamente a Ceuta entre los escenarios afectados. Entonces reclamó "una respuesta europea conjunta" y "una Europa segura y fuerte".
En su intervención de hoy, el presidente del Consejo Europeo ha defendido además que la lucha contra la inmigración irregular debe apoyarse "teniendo buenos acuerdos con los países de origen, con los países de tránsito".
Algo que, para Costa, es "la clave" para controlar la inmigración irregular hacia territorio europeo, combinando la cooperación con los países terceros con una respuesta europea ante los casos en los que la inmigración se utilice como un mecanismo de presión.