El pleno municipal, en una sesión extraordinaria, aprobará de manera definitiva este mes el nuevo Plan General de Ordenación Municipal
Regala esta noticia Añádenos en Google El pleno dará luz verde de manera definitiva al PGOM tres años y medio después de la aprobación inicial. (SUR)Marbella
05/09/2026 a las 00:15h.El planeamiento urbanístico de la provincia que, a buen seguro, más ríos de tinta ha hecho correr en la provincia y en España está a ... punto de pasar a la historia. El gobierno municipal de Marbella llevará a una sesión plenaria de carácter extraordinario que se celebrará este mes la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), el documento que enterrará para siempre el planeamiento de 1986, que aún hoy sigue rigiendo el urbanismo en la segunda ciudad de la provincia. Entre medias, ya se sabe: el famoso Plan de 1998 de Jesús Gil, que nunca estuvo en vigor, pero que sirvió como instrumento para dar cobertura a la corrupción urbanística; la disolución del Ayuntamiento (2006); y un intento de revisión del Plan General de Ordenación Urbana de 1986 realizado en 2010 y que fue tumbado cinco años después por el Tribunal Supremo.
A finales del pasado mes de febrero, el PGOM recibió el visto bueno definitivo de la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, convirtiéndose así en el primer municipio de la comunidad autónoma en adaptar su planeamiento a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA). Pero desde entonces ha estado a expensas de un único trámite: la ratificación del informe favorable de la Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El trámite, según han manifestado a SUR fuentes municipales, ya se ha salvado y este mes se dará el último paso necesario para que llegue el nuevo planeamiento con la aprobación definitiva por parte del pleno municipal (después de que el visto bueno inicial se produjera en marzo de 2023). Una vez que pase por el pleno, al día siguiente de la publicación en el Boletín Oficial del acuerdo plenario y de las normas urbanísticas del nuevo plan, entrará en vigor el PGOM.
Tras la aprobación del PGOM, que establece el marco general, llegará la tramitación del POU, el plan que desciende a los detalles
Los trámites para el nuevo planeamiento arrancaron al amparo de la hoy derogada Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) y en junio de 2022 el pleno municipal acordó seguir el proceso bajo las determinaciones de la nueva Ley para el Impulso de la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), que pasan por dos documentos: el PGOM y el Plan de Ordenación Urbana (POU). El primero es el marco general, el modelo de ciudad, que ahora va a aprobar al pleno, y el segundo es el documento que desciende a los detalles, estableciendo la ordenación detallada de barrios, calles y manzanas; especificando aspectos como la edificabilidad, las alturas, las alineaciones y los usos pormenorizados; y regulando la regeneración urbana y las condiciones específicas de intervención en la ciudad consolidada.
Régimen transitorio
Por este motivo, el propio PGOM establece un régimen transitorio, con tres fases: una desde la entrada en vigor de la LISTA (que es lo que ha permitido a Marbella la tramitación de muchos de los últimos desarrollos urbanísticos) hasta la aprobación del plan, que se producirá próximamente; otra desde ese momento hasta la entrada en vigor del POU; y una tercera a partir de que se produzca ese último hito. Pero la delegación de Urbanismo lleva tiempo trabajando en el POU y avanzando en la elaboración de lo que será el primer paso para definir ese urbanismo en detalle: la aprobación del Documento Previo de ese plan. La intención del gobierno municipal es presentar un texto «muy detallado y muy preciso» para que las entidades y actores afectados puedan continuar haciendo sus aportaciones, como ya lo hicieron con el PGOM, con el objetivo de terminar de definir cuanto antes el nuevo planeamiento.
De momento, lo que está a punto de llegar es el PGOM, el marco general, que para el Ayuntamiento es «un instrumento clave» que dota a la ciudad de «seguridad jurídica», reduce la burocracia y agiliza los tiempos de tramitación y que permite «afrontar los nuevos retos de desarrollo con una hoja de ruta clara para una ciudad sostenible, inclusiva, verde y conectada» e «impulsar con garantías el crecimiento económico y el bienestar de nuestros vecinos».
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