Bárbara Lennie y Victoria Luengo en 'Amarga Navidad'. Foto: Iglesias Mas
CineCrítica de 'Amarga Navidad': Almodóvar entrega un lúcido y vehemente autorretrato de la experiencia creativaLa película confirma la progresiva aproximación del director a una forma de cine totalmente autoconsciente. No se trata solo de contar historias, sino de pensar el propio cine a través de ellas.
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Carlos Reviriego Publicada 20 marzo 2026 01:55hLa obra de Almodóvar (Calzada de Calatrava, 1949) ha alcanzado una zona de extraña serenidad. Es un estado de conciencia del propio cine, que examina las ruinas emocionales y estéticas que ha ido dejando tras de sí. Desde la bergmaniana Julieta(2016), el director ha ido configurando un cine cada vez más atravesado por la pérdida, por la idea de que el presente es una superficie sobre la que se proyectan los restos espectrales del pretérito.
En Amarga Navidad esa intuición se radicaliza. El duelo por la madre –punto de partida dramático– funciona menos como conflicto narrativo que como detonante de una reflexión más amplia sobre el modo en que las historias se construyen para domesticar la experiencia traumática.
Acaso lo más fascinante de Amarga Navidad es cómo los personajes de la ficción dentro de la ficción, como la protagonista Elsa (Bárbara Lennie) –una directora de publicidad que sale de la imaginación de un director de cine, Raúl Durán (Leonardo Sbaraglia), que a su vez sale de la imaginación de Almodóvar–, parecen más vivos, más complejos, más intensos que sus propios creadores. En este juego de espejos, la película se abre a una suerte de bicefalia, como bien sugiere el magnífico cartel del filme.
Hay en Amarga Navidaduna conciencia del artificio que atraviesa toda la narración. Almodóvar nunca ha ocultado su fascinación por el melodrama clásico, pero aquí ese diálogo se vuelve más reflexivo, absolutamente metaficcional. El filme parece preguntarse qué ocurre cuando las estructuras y el alimento dramático del melodrama se abren en canal para ofrecer, en última instancia, un autorretrato casi confesional en torno al duelo, la culpa y la experiencia creativa como vehículo terapéutico. Es una película que crece y crece durante y después de su visionado.
Elsa intenta sobrevivir al duelo refugiándose en el trabajo, y en ese refugio se distancia poco a poco de su pareja Beau, un ‘bombero stripper’ realmente encantador interpretado por Patrick Criado. En paralelo aparece la figura de Durán, el director de cine en crisis, cuya presencia da forma al dispositivo del cine dentro del cine -motivo recurrente en la filmografía almodovariana– que adquiere aquí una dimensión casi ensayística.
Luchino Visconti nunca se fue: el conde comunista que sigue incomodando medio siglo despuésEl personaje funciona como una suerte de alter ego no tan difuso del propio Almodóvar, alguien que se enfrenta a la pregunta inevitable de todo autor que ha construido un universo tan reconocible: ¿qué queda por contar cuando ya se ha contado casi todo? ¿Dónde yace la inspiración?
La película no responde a esa pregunta de forma explícita, pero sí parece sugerir una posible salida: robar la vida de los otros. Almodóvar apuesta por un relato fragmentario, donde la experiencia se organiza en torno a episodios, saltos en el tiempo (los flashback que el director escribe y que obedecen a los recuerdos de Elsa) y desplazamientos espaciales, con destino final en Lanzarote, como ocurría en Los abrazos rotos(2009).
Bárbara Lennie y Patrick Criado, en 'Amarga Navidad'. Foto: Iglesias Mas
En ese continuo ir y venir (a veces ortopédico, a veces muy orgánico), mediante trayectos ficcionales ensamblados con maestría arquitectónica en el guion y el montaje, el espectador participa de la propia experiencia de la creación. En este sentido, el resultado es impagable.
¿Qué otra película se cuestiona a sí misma con tanta lucidez y vehemencia? Lo hará a través de un personaje capital, Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), en un tramo final memorable, a modo de doble epílogo, en el que cuestiona a Durán (o Almodóvar se cuestiona a sí mismo) la legitimidad creativa de personajes que desaparecen o aparecen inopinadamente en la trama, o esos momentos “almodovarianos” de humor y música (aquí servidos por Rossy de Palma y Amaia Romero emocionando con Chavela Vargas) que parecen pertenecer a otro filme, pero albergan siempre una suerte de trascendencia.
'Torrente presidente', una gozosa parodia de la extrema derecha llena de cameos: de Kevin Spacey a RajoyAmarga Navidad confirma algo que ya se intuía en las obras recientes del director: su progresiva aproximación a una forma de cine totalmente autoconsciente. No se trata solo de contar historias, sino de pensar el propio cine a través de ellas, y, de tal suerte, auscultar las propias emociones y fantasmas del cineasta manchego.
Evidentemente, el relato es una reflexión sobre la relación entre vida y ficción, pero a un nivel de sofisticación (y uno diría que de honestidad) abrumador. El cine ha sido para Almodóvar una forma de reorganizar el caos de la experiencia, pero aquí aparece también la sospecha de que ese gesto puede resultar insuficiente.
Aitana Sánchez-Gijón y Leonardo Sbaraglia en 'Amarga Navidad'. Foto: Iglesias Mas
El tono crepuscular no actúa en el sentido de una despedida, sino en el de una mirada que contempla su propio recorrido con una mezcla de lucidez, melancolía y culpa, como ocurría en Dolor y gloria (2019), de la que sospechamos que este filme es como una ramificación. El cine sigue siendo un refugio, pero también se convierte en un lugar desde el que observar la fragilidad de ese mismo refugio.
Lo que queda, al final, es una película que parece hablar tanto del duelo como del propio acto de filmar. Una obra donde el melodrama se convierte en ensayo y donde la autobiografía se disfraza de ficción para poder ser contada. Tal vez sea precisamente ahí donde Amarga Navidad encuentra su verdadera dimensión: en la intuición de que el cine, al igual que la memoria, es siempre una manera imperfecta de luchar contra el dolor y la gloria.
Amarga Navidad
Dirección y guion: Pedro Almodóvar.
Intérpretes: Bárbara Lennie, Patrick Criado, Leonardo Sbaraglia, Quim Gutiérrez, Victoria Luengo, Milena Smith, Carmen Machi.
Año: 2026.
Estreno: 20 de marzo.