Aunque las ciudades tienen su propia fauna, la realidad es que podría pensarse con todo el sentido del mundo que para los animales de toda índole el entorno urbano queda muy por detrás del campo en diversidad y calidad de vida: hay mucho asfalto, ruido, contaminantes... bueno pues sí, pero no, porque hay un lugar donde las abejas han encontrado un auténtico paraíso residencial: un cementerio en Ithaca, Nueva York.
Donde tú ves un cementerio, las abejas ven el paraíso. Resulta que una técnica de laboratorio llamada Rachel Fordyce tenía un truco para llegar hasta su trabajo en la Universidad de Cornell sin pagar el parking: aparcar al otro lado y darse un paseo atravesando el East Lawn Cemetery. En primavera de 2022 llegó a su puesto con un tarro lleno de abejas que se había encontrado en el camino: ese fue el comienzo de todo.
Las abejas del interior eran Andrena regularis, conocida como "abeja minera común", una especie silvestre y solitaria que anida bajo tierra. Es decir, que no tiene reina y tampoco construye colmenas. Cada hembra excava su propio túnel, pone sus huevos, los deja aprovisionados de comida y los sella. Y bajo el suelo del cementerio de Ithaca hay millones, más concretamente 5,56 millones en poco más de 6.000 metros cuadrados, que salen cada primavera a polinizar los manzanos de los alrededores.
Por qué es importante. Porque es la mayor población de abejas silvestres con nido en el suelo jamás documentada y muy lejos de la segunda, de 1,6 millones de individuos de una especie diferente en Arizona. Y su labor es esencial: los polinizadores en general son responsables de la producción de aproximadamente el 75% de los cultivos alimentarios mundiales según la FAO.
Como explica Bryan Danforth, profesor de entomología de la Universidad de Cornell, hay que protegerlas: "Si no preservamos los sitios de nidificación y alguien los pavimenta, podríamos perder en un instante 5,5 millones de abejas que son polinizadores importantes". Lo más llamativo de todo es que esta enorme población estaba ahí, en plena civilización y al lado de una de las universidades más prestigiosas del mundo.
Contexto. Contrariamente a la creencia popular, el modo de vida más común de las abejas es en solitario y con nido en el suelo: aproximadamente el 75% de las abejas del planeta viven así. Puede que esas abejas que producen miel y viven en colmenas sean las más famosas, pero son minoría absoluta. Las abejas silvestres solitarias no son tan conocidas, pero su labor polinizadora es clave en la naturaleza y en la alimentación. Así pues, esa enorme población vive de forma independiente pero concentrada en ese lugar porque las condiciones del sustrato son óptimas.
La mala noticia es que los polinizadores están en declive: según el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, más del 40% de las especies de insectos polinizadores están amenazadas. En ese escenario, encontrar una población tan grande en una ciudad evidencia que hay más refugios para la biodiversidad de los que pensábamos y hay que encontrarlos antes de que desaparezcan (y si es posible, evitarlo).
En detalle. Sabíamos de la presencia de Andrena regularis en ese cementerio desde 1935, pero no fue hasta 2021 cuando la comunidad científica empezó a intuir lo que había bajo tierra. Para estimar la población, el equipo instaló trampas de malla en 10 puntos del cementerio entre el 30 de marzo y el 16 de mayo de 2023. El resultado fue extraordinario: como explica la nota de prensa de la universidad neoyorkina, es el equivalente a 200 colmenas de abejas melíferas en apenas un terreno de 0,6 hectáreas y más del triple de la población de Manhattan.
En Xataka
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Sí, pero. El estudio tiene limitaciones importantes, como que los datos poblacionales son de una sola primavera (la de 2023) y que la cifra es una estimación estadística y no un inventario real, así que no sabemos si la población sube, baja, se mantiene estable o cómo le afecta el cambio climático, que está adelantando la floración de los manzanos y por tanto, alterando calendario vital de las abejas. Y aunque sea la mayor agregación de abejas silvestres nidificantes documentada hasta la fecha, su presencia en un cementerio sugiere que puede haber otras de cuya existencia desconozcamos.
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Portada | Marisol Benitez, Chad Madden y Damien TUPINIER
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La noticia
Creíamos que las ciudades eran un desierto para las abejas, pero bajo este cementerio de Nueva York viven 5,5 millones
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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Creíamos que las ciudades eran un desierto para las abejas, pero bajo este cementerio de Nueva York viven 5,5 millones
Aparcó gratis para ahorrar dinero. Descubrió 5,5 millones de abejas
Aunque las ciudades tienen su propia fauna, la realidad es que podría pensarse con todo el sentido del mundo que para los animales de toda índole el entorno urbano queda muy por detrás del campo en diversidad y calidad de vida: hay mucho asfalto, ruido, contaminantes... bueno pues sí, pero no, porque hay un lugar donde las abejas han encontrado un auténtico paraíso residencial: un cementerio en Ithaca, Nueva York.
Donde tú ves un cementerio, las abejas ven el paraíso. Resulta que una técnica de laboratorio llamada Rachel Fordyce tenía un truco para llegar hasta su trabajo en la Universidad de Cornell sin pagar el parking: aparcar al otro lado y darse un paseo atravesando el East Lawn Cemetery. En primavera de 2022 llegó a su puesto con un tarro lleno de abejas que se había encontrado en el camino: ese fue el comienzo de todo.
Las abejas del interior eran Andrena regularis, conocida como "abeja minera común", una especie silvestre y solitaria que anida bajo tierra. Es decir, que no tiene reina y tampoco construye colmenas. Cada hembra excava su propio túnel, pone sus huevos, los deja aprovisionados de comida y los sella. Y bajo el suelo del cementerio de Ithaca hay millones, más concretamente 5,56 millones en poco más de 6.000 metros cuadrados, que salen cada primavera a polinizar los manzanos de los alrededores.
Por qué es importante. Porque es la mayor población de abejas silvestres con nido en el suelo jamás documentada y muy lejos de la segunda, de 1,6 millones de individuos de una especie diferente en Arizona. Y su labor es esencial: los polinizadores en general son responsables de la producción de aproximadamente el 75% de los cultivos alimentarios mundiales según la FAO.
Como explica Bryan Danforth, profesor de entomología de la Universidad de Cornell, hay que protegerlas: "Si no preservamos los sitios de nidificación y alguien los pavimenta, podríamos perder en un instante 5,5 millones de abejas que son polinizadores importantes". Lo más llamativo de todo es que esta enorme población estaba ahí, en plena civilización y al lado de una de las universidades más prestigiosas del mundo.
Contexto. Contrariamente a la creencia popular, el modo de vida más común de las abejas es en solitario y con nido en el suelo: aproximadamente el 75% de las abejas del planeta viven así. Puede que esas abejas que producen miel y viven en colmenas sean las más famosas, pero son minoría absoluta. Las abejas silvestres solitarias no son tan conocidas, pero su labor polinizadora es clave en la naturaleza y en la alimentación. Así pues, esa enorme población vive de forma independiente pero concentrada en ese lugar porque las condiciones del sustrato son óptimas.
La mala noticia es que los polinizadores están en declive: según el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, más del 40% de las especies de insectos polinizadores están amenazadas. En ese escenario, encontrar una población tan grande en una ciudad evidencia que hay más refugios para la biodiversidad de los que pensábamos y hay que encontrarlos antes de que desaparezcan (y si es posible, evitarlo).
En detalle. Sabíamos de la presencia de Andrena regularis en ese cementerio desde 1935, pero no fue hasta 2021 cuando la comunidad científica empezó a intuir lo que había bajo tierra. Para estimar la población, el equipo instaló trampas de malla en 10 puntos del cementerio entre el 30 de marzo y el 16 de mayo de 2023. El resultado fue extraordinario: como explica la nota de prensa de la universidad neoyorkina, es el equivalente a 200 colmenas de abejas melíferas en apenas un terreno de 0,6 hectáreas y más del triple de la población de Manhattan.
Sí, pero. El estudio tiene limitaciones importantes, como que los datos poblacionales son de una sola primavera (la de 2023) y que la cifra es una estimación estadística y no un inventario real, así que no sabemos si la población sube, baja, se mantiene estable o cómo le afecta el cambio climático, que está adelantando la floración de los manzanos y por tanto, alterando calendario vital de las abejas. Y aunque sea la mayor agregación de abejas silvestres nidificantes documentada hasta la fecha, su presencia en un cementerio sugiere que puede haber otras de cuya existencia desconozcamos.