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Política

Crece la presión a Yolanda Díaz: "Vive fuera de la realidad y no admite que Sumar está superado"

Crece la presión a Yolanda Díaz: "Vive fuera de la realidad y no admite que Sumar está superado"
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La propuesta de IU para acelerar la reconstrucción de un proyecto único a la izquierda del PSOE, distinto a Sumar y con otro liderazgo, ha impactado en este espacio. Yolanda Díaz no se da por aludida Leer

El espacio político a la izquierda del PSOE tiene cinco ministros en el Gobierno de España, pero es un lugar huérfano de liderazgo, alarmado por la caída libre en los sondeos, fragmentado en muchos partidos, incapaz de impulsar una candidatura única y verosímil, desarbolado en las comunidades donde se celebrarán elecciones y a la expectativa de que alguien dé pasos concretos para dirigirse con una sola voz al potencial electorado de izquierdas.

No tiene nada de particular que, en este contexto, todos los partidos de ese espacio miren directamente a la cara más visible, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Ella se reserva su decisión personal de repetir como cabeza de lista o renunciar. «No es momento de nombres, sino de proyectos que estén a la altura de este momento histórico», asegura Díaz.

Sin embargo, su nombre es la clave del problema existencial al que se enfrenta el espacio confederal que en su día lideró Podemos. La práctica totalidad de las fuentes consultadas en distintos partidos de lo que fue Sumar -IU, Compromís, Más Madrid y Comunes- admiten que la pelota sobre el futuro está en el tejado de la vicepresidenta segunda. «Yolanda mantiene teóricamente el liderazgo, pero es una ficción, apenas tiene contacto con los partidos y su movimiento Sumar no existe, está encerrada en su cargo de ministra, con una visión distorsionada de la realidad y sin querer admitir que Sumar sirvió en el 23, pero que ese ciclo está superado».

En ese diagnóstico coinciden también altos cargos socialistas del Gobierno. Incluso acusan a la vicepresidenta segunda de «deslealtad». Sentó muy mal su petición de un cambio de Gobierno «de arriba a abajo», a la que Sánchez ha hecho caso omiso. El último episodio de la iniciativa sobre Vivienda ilustra el ninguneo que la coalición aprecia por parte del presidente. El pulso aún no está cerrado y tanto el PSOE como Díaz aseguran que están negociando. «No queremos aprobar la medida para que no suban los alquileres sin Sumar. Aunque podríamos hacerlo. Pero una cosa tiene que quedar clara: los ministros de Sumar tienen cero competencias en materia de Vivienda, según los acuerdos, los demás no nos metemos en las iniciativas de Yolanda. Cada ministro es competente en lo suyo y el presidente tiene competencia sobre todos, no había ninguna obligación de comunicarles los anuncios que hace el presidente», avisan fuentes de Moncloa.

SUMAR YA NO SIRVE

El impacto de la petición expresa de Izquierda Unida al resto de las formaciones para superar el proyecto Sumar y cambiar el liderazgo es una prueba de que el espacio de izquierdas está a la espera de refundarse para una futura candidatura unitaria. «No hemos dicho nada nuevo, ni nada que no sepamos todos los partidos que fuimos bajo la marca Sumar. La marca tuvo un papel en su momento, pero es obvio que ha sido superada por la realidad, por lo que ya no sirve. Estamos viendo cómo la intención de voto se desploma y es necesario un golpe de timón para enviar mensajes a nuestro electorado. Tenemos que dar esperanza, pero si continuamos en el atasco de no tomar las decisiones para la renovación de un proyecto común que nos permita reconectar con el electorado, llegará el momento en el que no habrá nada que liderar porque nos arrastrará la Historia. De nada sirve la cobardía de callarnos para no molestar a los ministros, hay que hablar claro», señalan fuentes de IU.

De momento, sólo esta formación que lidera Antonio Maíllo se ha pronunciado claramente en favor de que los partidos que integraron la coalición se pongan a trabajar en un proyecto y un liderazgo de futuro que sustituya a Díaz. El resto de las formaciones -Más Madrid, Compromís, los Comunes, la Chunta- son más discretas públicamente, aunque ninguna de ellas apuesta claramente por Yolanda Díaz como futura cabeza de lista.

La vicepresidenta segunda, según sus colaboradores, no tiene tomada una decisión sobre su futuro y considera que es más importante lo que ella hace como ministra de Trabajo que las cuestiones orgánicas internas de los partidos políticos. «Lo ideal sería que ella se diera cuenta y decidiera dar un paso atrás», señalan fuentes de la coalición.

A la presión que indudablemente existe sobre Díaz en su ámbito político para que aclare su futuro se han sumado también voces socialistas. Fuentes del Gobierno señalan que tiene que haber una lista de unidad y confían en que IU, como partido con implantación en todo el territorio, apriete para que el proceso se ponga en marcha .

La vicepresidenta y vicesecretaria María Jesús Montero le puso voz a ese deseo, al acoger con simpatía el paso concreto dado por IU para «reordenar» en una candidatura el espacio de izquierdas. «Eso redundará» en favor de «los proyectos progresistas».

Una norma no escrita salta por los aires

La hipótesis de que el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente en ejercicio acaben en el banquillo de los acusados está siendo abiertamente asumida en las redes y fuera de ellas por altos dirigentes del PP. El propio Alberto Núñez Feijóo la contempló cuando propuso reformar el suplicatorio y aclaró que su Gobierno no «amnistiará» al sanchismo. En los cuarenta años de democracia, ningún presidente del Gobierno ha pedido cuentas de ningún tipo al presidente anterior. Los relevos en el Gobierno del PSOE al PP y viceversa nunca conllevaron la revisión de la gestión del Gobierno precedente. Es una regla no escrita, una más, que está saltando por los aires, como consecuencia de la decisión de la dirección del PP de extremar su oposición, sobre todo en las formas y en las redes sociales, donde sus dirigentes no se recatan a la hora de llamar directamente delincuentes a Rodríguez Zapatero y a Pedro Sánchez.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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