En una rocambolesca misiva el autor confeso del crimen acusa, entre otros, al abogado que llevó el divorcio del parricida
Regala esta noticia Añádenos en Google Agentes de la Guardia Civil con el muñeco utilizado durante la reconstrucción del crimen en Sueca. (Ignacio Cabanes)Ignacio Cabanes
Valencia
02/07/2026 a las 07:59h.El autor confeso del asesinato del pequeño Álex, el niño de trece años golpeado con un bate de béisbol y acuchillado hasta la muerte ... el pasado 24 de enero en Sueca (Valencia) por el padre de su amigo, reparte culpas y responsabilidades de su acción criminal a diestro y siniestro en una carta de 18 folios escrita desde prisión y dirigida a la Plaza número cuatro de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sueca, que instruye la causa contra él como único autor del crimen.
este periódico desde su primera declaración ante el juez hasta «la actuación negligente» de un abogado al que atribuye no solo la muerte del amigo de su hijo, sino también la de otro niño de once años, Jordi, asesinado por su padre en esta misma localidad de La Ribera el 3 de abril de 2022.«Lo sucedido será una carga que llevaré conmigo toda la vida, pero lo que ha fallado es el sistema»
Solo en la mente del asesino confeso de Álex cabía la posibilidad de relacionar al abogado que llevó el divorcio del parricida de Sueca –condenado a prisión permanente revisable por el asesinato machista de su hijo «para causar el mayor dolor posible» a su exmujer– con la muerte ahora de la que él siempre se ha confesado único autor material. «Que la justicia actúe y que jamás haya que lamentar más víctimas en Sueca por la actuación de un abogado y sus encubridores, que no actúan deontológicamente».
La reconstrucción del crimen
El acusado, que este miércoles fue trasladado desde el centro penitenciario de Picassent al escenario del crimen para participar en la diligencia de reconstrucción autorizada por el juez tras la petición de la acusación particular, se considera «víctima de un maltrato institucional» hacia su persona. Y pide al juzgado que se depuren responsabilidades, civiles e incluso penales, a quien corresponda, calificando su asesinato de «homicidio involuntario» por la «actuación negligente» de una serie de profesionales de todos los ámbitos cuya «forma de actuar ha contribuido a que yo actuara de la peor manera posible», remarca en su rocambolesca misiva.
«Lo sucedido será una carga que llevaré conmigo toda la vida, pero lo que ha fallado es el sistema», asegura antes de comenzar a detallar lo que califica de «cúmulo de despropósitos» por parte de su exmujer, abogados y poderes públicos. La primera en esa lista es la madre de sus hijos por el «maltrato psicológico constante y reiterado en el tiempo» tanto a los niños como a él «que ha desembocado en la muerte del menor», alega el investigado.
Seis abogados «responsables»
La fijación con responsabilizar a distintos abogados con los que se ha cruzado en estos últimos años también llama la atención. Hasta un total de seis acusa y señala con nombre y apellidos, y un séptimo de refilón –el de su exmujer–. Entre ellos el letrado que renunció a representarlo a pocos días para la celebración de la vista civil de medidas para la custodia de los menores, donde su ex renunció a la custodia del mayor, el que se encontraba en la casa jugando al ordenador con su amigo la tarde en la que presuntamente su padre lo asesinó.
También responsabiliza al abogado que lo representó en la denuncia contra su exmujer por maltrato psicológico a sus hijos. Y con el que contactó para que le llevara el asunto de la custodia pero que no pudo atenderlo al argumentar que con tan poco tiempo «no podía acudir al juicio con garantías». El acusado remarca que le llamó diez veces durante esa semana para que recurriera el informe de Servicios Sociales -está obsesionado con el hecho de que su ex lograra introducir el mismo en la vista celebrada días antes del crimen- y que no le contestaba. El mismo letrado que posteriormente le asistiría cuando fue detenido y en su declaración ante el juez.
Del único abogado que habla bien es del que le representa actualmente, el letrado Pau Lloret, al tiempo que pide que se le tengan en cuenta determinadas circunstancias atenuantes como la colaboración con la justicia tras entregarse voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Sueca apenas minutos después de cometer el crimen y confesar el mismo. «Ponedme las esposas que he matado a un chico». Y la atenuante de reparación del daño, al mostrar desde el primer momento su intención de reparar económicamente «en la medida de mis posibilidades» el daño causado por «algo que jamás debería haber pasado y que ha dejado a tres familias destrozadas».
Pide al juzgado depurar otras responsabilidades: «Que se haga partícipes a los inductores de que actuara de tan inexplicable manera»
De igual modo responsabiliza a la trabajadora social, a una psicóloga, a la psiquiatra que trató a su hijo por su trastorno de Asperger, al colegio de Sueca –directores, tutores y otro personal del centro escolar– por posicionarse a favor de la madre de sus hijos. A sus jefes y compañeros de la biblioteca pública de Algemesí donde trabajaba. E incluso a un vecino por no arreglar la pared medianera que le estaba provocando goteras en su casa.
El móvil del crimen
En la carta el asesino confeso vuelve a insistir en que él es el único autor material del crimen de Álex. «Me gustaría aclarar que mi hijo no tuvo nada que ver con la muerte de su amigo», y pide que se acabe con las especulaciones en este sentido. «Puedo entender la rabia contra mí, pero no la inquina desmesurada contra mis familiares», frases muy similares a las empleadas en la entrevista con este periódico. También reafirma que no tenía nada en contra del niño ni contra sus padres.
«Cuando me dan ataques epilépticos me quedo como ausente, como si se parara el tiempo, y luego no me acuerdo»
Sobre los motivos que le llevaron a coger un bate de béisbol -durante la reconstrucción reconoció por primera vez haber golpeado con el mismo al menor- y después acuchillarlo hasta que su hijo lo sorprendió y recuperó, según su versión, la consciencia, Juan Francisco asegura que él también busca una explicación a lo que hizo. Así apunta a «un ataque epiléptico o una indisposición mental transitoria fruto de la tensión acumulada por un divorcio lleno de despropósitos, donde mi exmujer y su entorno me pusieron al límite».
En este mismo sentido señala que «esa semana me encontraba muy nervioso por una serie de acontecimientos muy duros y difíciles de asimilar», y vuelve a recordar que en menos de siete días falleció su abuela «en extrañas circunstancias» tras sufrir un traumatismo craneal en una residencia, y se celebró la vista de medidas para la custodia de sus dos hijos, en la que tuvo que presentarse sin abogado.
«Cuando me dan ataques epilépticos me quedo como ausente, como si se parara el tiempo, y luego no me acuerdo», explica tratando de incidir en esta posibilidad que le eximiría de responsabilidad. Y finaliza la carta volviendo a insistir en una frase que repitió varias veces en su declaración ante el juez: «Yo no soy así».
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