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Cuando el cuerpo es un lienzo para la belleza y el dolor

Cuando el cuerpo es un lienzo para la belleza y el dolor
Artículo Completo 401 palabras
En África la identidad se lleva a flor de piel. Las cicatrices repasan los hitos de la vida y testimonian que sin la comunidad no eres nadie
Cuando el cuerpo es un lienzo para la belleza y el dolor

En África la identidad se lleva a flor de piel. Las cicatrices repasan los hitos de la vida y testimonian que sin la comunidad no eres nadie

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Joven toposa luce sus profundas escarificaciones, cuyo cicatrizado se puede prolongar meses. (Sergio García)

Sergio García

Kapoeta. Sudán del Sur

31/05/2026 a las 00:21h.

El todoterreno se abre camino dando bandazos por una pista infame donde la rodada se ha hundido tanto que roza la carrocería. La lluvia cae ... con furia y aunque lleva haciéndolo apenas diez minutos, Bonnie, el chófer, mira preocupado al frente porque hay que cruzar un cauce que lleva meses seco, las ruedas se han atascado en la arena y ese es mal sitio para quedar atrapados si el río decide de golpe volver a la vida. Cuando finalmente logra liberar el 4x4 y respira tranquilo, del siguiente recodo empieza a surgir gente como por ensalmo: mujeres que cargan con calabazas huecas (ayep) y bidones amarillos que tiempo atrás contenían aceite de palma y que ahora sirven de cántaros, con los que recorren hasta 15 kilómetros cuando el agua escasea; críos que salen a cazar monos y se arremolinan en torno a los visitantes; ancianos que no lo son tanto y que pastorean sus rebaños con el kalashnikov al hombro. Caminan de ese modo tan africano que ilustra como pocos la intemperie y que no necesita de épica alguna para resultar trágico.

Y entonces las vemos, sus cicatrices, el signo más impactante de una cultura que se sirve del propio cuerpo como lienzo y lo hace mediante puntos, líneas, soles que rodean el ombligo, cuadrados retorcidos sobre el ébano brillante. Su crudeza corta la respiración. La técnica es de lo más diversa: con una cuchilla retiran o cortan la piel siguiendo un diseño previo, aunque se puede recurrir también al desollado y las quemaduras para dar forma a los relieves o queloides' que a veces se acentúan introduciendo ceniza o barro en las heridas. El proceso es doloroso: atraviesa la dermis y llega al tejido subcutáneo, lo que requiere de meses de cicatrización.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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