Con los centros de datos, la astronómica inversión en inteligencia artificial y los planes para robotizar fábricas, la conversación tecnológica más distópica se ha dejado fuera a un jugador importante: los ciborgs. Si hace unos años empezaron a sonar las campanas sobre los chips cerebrales, pronto quedaron en un segundo plano. El Neuralink de Elon Musk siguió su camino, pero el resto del mundo parecía haberse olvidado. El resto del mundo… excepto China, que ya aprueba implantes comerciales.
Es el resultado de convertir los chips cerebrales en una prioridad nacional.
En corto. Hay varias empresas chinas logrando avances significativos en este campo. NeuroXess, BrainCo -una de los “seis pequeños dragones chinos”- o NeuCyber son dos de las más conocidas de este, de momento, mundillo, y una llamada Neuracle Medical Technology acaba de lograr un hito al convertirse en la primera empresa que puede vender un dispositivo invasivo de interfaz cerebro-computadora del mundo.
Fue hace unos días cuando la Administración Nacional de Productos Médicos otorgó la aprobación de comercialización a la empresa, y vuelve a poner sobre la mesa que China está siguiendo una estrategia muy distinta a la del resto del mundo. Como sucede con la IA, mientras Occidente se empeña en modelos cada vez más potentes y rápidos, China está buscando modelos que calen entre el gran público con el objetivo de monetizar lo antes posible.
En Xataka
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El implante. El dispositivo no se diferencia mucho de lo que ya conocemos. Se trata de un pequeño sistema del tamaño de una moneda que se coloca sobre la superficie externa del cerebro. El proceso es mínimamente invasivo porque, aunque hay que realizar cirugía, no penetra en el tejido cerebral.
Los cirujanos realizan una pequeña incisión en el cráneo y los electrodos se colocan en la membrana que rodea el cerebro. Es ahí donde pueden leer las señales neuronales y donde comienza la “magia”: si la persona piensa en agarrar un objeto con la mano, el SoC decodifica la señal y transmite la orden a un guante mecánico, que va hacia el objeto y cierra los dedos neumáticos.
Requisitos. Evidentemente, lo deseable es no tener que usar nunca un dispositivo de este tipo, ya que eso significaría que no puedes usar tus propios miembros. El órgano regulador ha puesto un límite a las personas que pueden usarlo: tener entre 18 y 60 años, haber sufrido una lesión en la médula espinal cervical, tener algo de movilidad en la parte superior del brazo, pero sin posibilidad de sujetar objetos con la mano y que la lesión se haya diagnosticado al menos un año antes de la petición del chip.
La ventaja de Neuralink. Como decimos, hay varias empresas más persiguiendo estos avances y permisos, y NeuCyber ha salido a la palestra para detallar cómo va su modelo. El Beinao-1 es en el que han estado trabajando estos últimos años y es muy similar al detallado: implante que se coloca en la membrana externa del cerebro y que ya está siendo probado en unos siete pacientes.
La compañía ha afirmado que están trabajando en una nueva generación llamada Beinao-2 (para sorpresa de absolutamente nadie), pero también han dicho algo más interesante: su implante está unos tres años por detrás del de Neuralink. Y la clave no es tanto una superioridad tecnológica del modelo de Elon Musk como la disponibilidad de pacientes para hacer pruebas.
Por los siete pacientes de Beinao-1, Neuralink tiene más de 20. Según el mandamás de la empresa, esa disponibilidad de ensayos clínicos es lo que otorga a Neuralink una clara ventaja. Y algo también interesante es que la nueva generación de Beinao cambia un poco su concepto. Si la primera es semi-invasiva, la segunda es invasiva del todo, utilizando electrodos flexibles implantados directamente en el tejido cerebral.
En Xataka
China no tiene un problema de gasto con la IA. Lo que tiene es una enorme brecha de ingresos frente a su principal rival
Prioridad estratégica. De momento, Beinao-2 está en pruebas con animales y Beinao-1 se está analizando en esos siete humanos, pero con la esperanza de ampliar los ensayos a 50 pacientes este 2026. Veremos si, a medida que aumentan los pacientes y los datos del mundo real recopilados, el sistema avanza ¡a un mejor ritmo, pero lo que está claro es que China no va a soltar el pie del acelerador.
Decir que estas interfaces cerebro-computador son una prioridad nacional no es magnificar el asunto. Desde hace décadas, el Gobierno tiene algo llamado “Plan Quinquenal” que establece unos objetivos a cumplir durante los cinco años siguientes a cada revisión del plan, y esta tecnología, junto a la computación cuántica, el despliegue del 6G, la inteligencia artificial y a la IA física (robots con inteligencia artificial, básicamente) está dentro de los programas con financiación gubernamental.
Es por eso que, a partir de ahora, comenzaremos a ver muchas noticias sobre empresas que empiezan a impulsar estos implantes. Y a diferencia de otras tecnologías actuales que está por ver hasta qué punto ayudan a la humanidad, recuperar la movilidad es un avance que vale la pena perseguir.
Imagen | Mike Cai Chen
En Xataka | Las grandes empresas de IA y robótica chinas tienen algo en común: sus científicos jefe son de la generacion Z
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La noticia
Cuando todos miran a los robots, China apunta a los ciborgs: tienen listo el primer implante cerebral para uso comercial
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.
Cuando todos miran a los robots, China apunta a los ciborgs: tienen listo el primer implante cerebral para uso comercial
China tiene el Neuralink entre ceja y ceja, tanto que ha convertido los chips cerebro-computador en una prioridad nacional
Sus empresas afirman que están tres años por detrás del chip de Elon Musk, pero eso está a punto de cambiar
Con los centros de datos, la astronómica inversión en inteligencia artificial y los planes para robotizar fábricas, la conversación tecnológica más distópica se ha dejado fuera a un jugador importante: los ciborgs. Si hace unos años empezaron a sonar las campanas sobre los chips cerebrales, pronto quedaron en un segundo plano. El Neuralink de Elon Musk siguió su camino, pero el resto del mundo parecía haberse olvidado. El resto del mundo… excepto China, que ya aprueba implantes comerciales.
Es el resultado de convertir los chips cerebrales en una prioridad nacional.
En corto. Hay varias empresas chinas logrando avances significativos en este campo. NeuroXess, BrainCo -una de los “seis pequeños dragones chinos”- o NeuCyber son dos de las más conocidas de este, de momento, mundillo, y una llamada Neuracle Medical Technology acaba de lograr un hito al convertirse en la primera empresa que puede vender un dispositivo invasivo de interfaz cerebro-computadora del mundo.
Fue hace unos días cuando la Administración Nacional de Productos Médicos otorgó la aprobación de comercialización a la empresa, y vuelve a poner sobre la mesa que China está siguiendo una estrategia muy distinta a la del resto del mundo. Como sucede con la IA, mientras Occidente se empeña en modelos cada vez más potentes y rápidos, China está buscando modelos que calen entre el gran público con el objetivo de monetizar lo antes posible.
El implante. El dispositivo no se diferencia mucho de lo que ya conocemos. Se trata de un pequeño sistema del tamaño de una moneda que se coloca sobre la superficie externa del cerebro. El proceso es mínimamente invasivo porque, aunque hay que realizar cirugía, no penetra en el tejido cerebral.
Los cirujanos realizan una pequeña incisión en el cráneo y los electrodos se colocan en la membrana que rodea el cerebro. Es ahí donde pueden leer las señales neuronales y donde comienza la “magia”: si la persona piensa en agarrar un objeto con la mano, el SoC decodifica la señal y transmite la orden a un guante mecánico, que va hacia el objeto y cierra los dedos neumáticos.
Requisitos. Evidentemente, lo deseable es no tener que usar nunca un dispositivo de este tipo, ya que eso significaría que no puedes usar tus propios miembros. El órgano regulador ha puesto un límite a las personas que pueden usarlo: tener entre 18 y 60 años, haber sufrido una lesión en la médula espinal cervical, tener algo de movilidad en la parte superior del brazo, pero sin posibilidad de sujetar objetos con la mano y que la lesión se haya diagnosticado al menos un año antes de la petición del chip.
La ventaja de Neuralink. Como decimos, hay varias empresas más persiguiendo estos avances y permisos, y NeuCyber ha salido a la palestra para detallar cómo va su modelo. El Beinao-1 es en el que han estado trabajando estos últimos años y es muy similar al detallado: implante que se coloca en la membrana externa del cerebro y que ya está siendo probado en unos siete pacientes.
La compañía ha afirmado que están trabajando en una nueva generación llamada Beinao-2 (para sorpresa de absolutamente nadie), pero también han dicho algo más interesante: su implante está unos tres años por detrás del de Neuralink. Y la clave no es tanto una superioridad tecnológica del modelo de Elon Musk como la disponibilidad de pacientes para hacer pruebas.
Por los siete pacientes de Beinao-1, Neuralink tiene más de 20. Según el mandamás de la empresa, esa disponibilidad de ensayos clínicos es lo que otorga a Neuralink una clara ventaja. Y algo también interesante es que la nueva generación de Beinao cambia un poco su concepto. Si la primera es semi-invasiva, la segunda es invasiva del todo, utilizando electrodos flexibles implantados directamente en el tejido cerebral.
Prioridad estratégica. De momento, Beinao-2 está en pruebas con animales y Beinao-1 se está analizando en esos siete humanos, pero con la esperanza de ampliar los ensayos a 50 pacientes este 2026. Veremos si, a medida que aumentan los pacientes y los datos del mundo real recopilados, el sistema avanza ¡a un mejor ritmo, pero lo que está claro es que China no va a soltar el pie del acelerador.
Decir que estas interfaces cerebro-computador son una prioridad nacional no es magnificar el asunto. Desde hace décadas, el Gobierno tiene algo llamado “Plan Quinquenal” que establece unos objetivos a cumplir durante los cinco años siguientes a cada revisión del plan, y esta tecnología, junto a la computación cuántica, el despliegue del 6G, la inteligencia artificial y a la IA física (robots con inteligencia artificial, básicamente) está dentro de los programas con financiación gubernamental.
Es por eso que, a partir de ahora, comenzaremos a ver muchas noticias sobre empresas que empiezan a impulsar estos implantes. Y a diferencia de otras tecnologías actuales que está por ver hasta qué punto ayudan a la humanidad, recuperar la movilidad es un avance que vale la pena perseguir.