Fundación «la Caixa» con la formación
Cuando una beca llega a tiempoMás de 6700 estudiantes e investigadores han recibido una beca de la Fundación «la Caixa» desde 1982. Cuatro décadas después de su puesta en marcha, el programa acompaña el talento en todas las etapas de la educación superior: del acceso a la universidad a la investigación posdoctoral.
Regala esta noticia Añádenos en GoogleDaniel Méndez
09/07/2026 a las 15:29h.«Para avanzar hacia una sociedad más justa, es fundamental promover la igualdad de oportunidades con el objetivo de que todo el mundo pueda desarrollar ... su potencial –resume Isidro Fainé, presidente de la Fundación «la Caixa»–. La educación es la clave, y nuestras becas son una herramienta poderosa para hacerlo posible». Esa idea guía desde 1982 un programa que ha acompañado a más de 6700 estudiantes e investigadores, con una inversión acumulada superior a 483 millones de euros y presencia en todas las etapas de la educación superior: grado, posgrado en el extranjero, doctorado y posdoctorado.
Por su parte, las becas de posgrado en el extranjero, activas desde el inicio del programa, han acompañado ya a 4177 personas. Abren la puerta a universidades y centros de investigación como Harvard, Oxford, MIT, London School of Economics o ETH Zúrich, entre otros de Europa, América del Norte y Asia-Pacífico.
Cursa en Duke University un máster en Ética Aplicada y Políticas Públicas para abordar el impacto de la inteligencia artificial y las neurotecnologías en los derechos humanos.
De niña, Belén quería ser médica para curar a su hermano, que tiene una discapacidad severa. Aquella vocación cambió de forma con los años, pero el objetivo se mantuvo: entender cómo se puede proteger mejor a quienes más lo necesitan.
Nacida en Badajoz en 2001, se graduó en 2024 en el doble grado de Derecho y Estudios Internacionales por la Universidad Carlos III de Madrid, con una media de 9 sobre 10. En el camino estudió en la University of California, Berkeley, y en el University College London, donde profundizó en Derecho de Internet y Competencia. También hizo prácticas en bufetes en Reino Unido y en la Misión Permanente de España ante Naciones Unidas, en iniciativas vinculadas a la gobernanza de la inteligencia artificial.
Para Belén, la inteligencia artificial no es neutral. «Desgraciadamente, en el mundo hay gente con buenas y malas intenciones, y la IA es un catalizador de ello», advierte
En agosto de 2025 empezó un máster en Ética Aplicada y Políticas Públicas en la Duke University, Estados Unidos, gracias a una beca de posgrado en el extranjero de la Fundación «la Caixa». Su objetivo es profundizar en el marco regulatorio y ético de las tecnologías emergentes, con especial atención a la inteligencia artificial, la protección de datos y su impacto en comunidades marginadas y personas con discapacidad.
Tanto avance frenético, asegura, «nos obliga a estar constantemente replanteándonos qué sociedad queremos construir y hacia dónde queremos avanzar». Para Belén, la inteligencia artificial no es neutral. «Desgraciadamente, en el mundo hay gente con buenas y malas intenciones, y la IA es un catalizador de ello», advierte.
Desde 2025, además, colabora con The NeuroRights Foundation, centrada en la protección de los derechos humanos ante el avance de las neurotecnologías. Le interesan especialmente las interfaces cerebro-computadora, que pueden ayudar a recuperar capacidades comunicativas en personas con enfermedades como la ELA. «Es algo que puede cambiarte la vida, pues ayuda a paliar el síndrome del encerramiento», explica.
La beca que ha llevado a Belén Luengo a Duke forma parte de una de las convocatorias más emblemáticas de la Fundación «la Caixa». Cada año, el programa ofrece 100 becas para cursar estudios de posgrado en universidades y centros de investigación del Espacio Europeo de Educación Superior, América del Norte y Asia-Pacífico, con una duración máxima de 24 meses. Desde 1982, estas ayudas han permitido a miles de estudiantes ampliar su formación y entrar en contacto con algunas de las instituciones académicas más exigentes del mundo.
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CAROLINA IACOVONE | Becaria de doctorado INPhINIT
«Cuando hay sequía no puedes elegir de dónde sacas el agua. Tienes que reciclarla y descontaminarla, no queda otra opción»
Investiga en el Donostia International Physics Center nuevos materiales capaces de retirar del agua contaminantes como metales pesados y fármacos.
Carolina Iacovone empezó estudiando Física en Buenos Aires, donde nació en 1998, y pronto se centró en el impacto ambiental de lo que fabricamos y desechamos. En la Universidad de Buenos Aires trabajó en alternativas más sostenibles a los plásticos petroquímicos convencionales. Ahora, en España, esa misma inquietud la ha llevado a fijarse en el agua y en los contaminantes que circulan por ella.
Carolina desarrolla su doctorado en el Donostia International Physics Center (DIPC) gracias a una beca INPhINIT de la Fundación »la Caixa». Su investigación se centra en sustancias procedentes de la industria, la agricultura o la medicina, como metales pesados o fármacos, que pueden afectar a los ecosistemas y a la salud humana. «Cuando hay sequía no puedes elegir de dónde sacas el agua –explica Iacovone–. Tienes que reciclarla y desconta-minarla, no queda otra opción».
La investigación de Iacovone busca una respuesta desde los materiales adsorbentes, capaces de atrapar contaminantes
La beca de Carolina forma parte de la apuesta de la Fundación »la Caixa» por atraer y retener talento investigador en España y Portugal. Las becas de doctorado INPhINIT han llegado ya a 1898 jóvenes investigadores, mientras que las de posdoctorado Junior Leader han permitido avanzar a otros 352 científicos en áreas STEM. Ambos programas buscan algo más que financiar solo una tesis o una estancia: ofrecen formación transversal, favorecen la investigación con impacto social y contribuyen a fortalecer un ecosistema científico capaz de abordar problemas globales desde centros de referencia. La investigación de esta joven, tanto en el DIPC como en el Centro de Física de Materiales, busca una respuesta desde los materiales adsorbentes, capaces de atrapar contaminantes.
Hablamos de compuestos como la pectina, un polímero biodegradable que se extrae de cáscaras de frutas como la naranja o la manzana. La idea parece sencilla: aprovechar un material de origen natural para retirar del agua elementos que no deberían estar ahí. La dificultad, por supuesto, está en hacerlo de manera eficaz y viable a gran escala.
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TOMÁS CANO | Becario de grado
«Sabía lo que quería hacer y lo que quería cambiar, y encontré en el Derecho la herramienta para ayudar a la gente»
Estudia Derecho y Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid tras una infancia marcada por la precariedad y la conciencia temprana de la desigualdad.
Con 4 años, uno no habla de crisis económica ni de injusticia social. Pero algo percibe. Tomás Cano, nacido en 2006 en Calasparra, Murcia, creció viendo los esfuerzos de sus padres para capear la crisis de 2008 y los años que siguieron. Lo peor llegó en torno a 2010. «Era muy pequeño y sufrí mucho esa crisis. Era consciente de muchas cosas que fallaban y de muchas cosas que faltaban en casa», recuerda hoy. Su padre trabajó en la construcción, en la ganadería o como conductor, pese a tener una discapacidad en el hombro. Su madre, inmigrante ecuatoriana, llegó a España en busca de una vida mejor y trabajó sobre todo en el campo. «Mis padres han hecho siempre un esfuerzo brutal para sacar a la familia adelante», cuenta.
En el IES Emilio Pérez Piñero, Tomás descubrió que aquello que había vivido en casa podía transformarse en una vocación. Participó en programas como Global Governance & Law Experience de ESADE y Dial-GO!, pero hubo una figura decisiva: Diana, su profesora de Filosofía. «Me enseñó a interpretar las cosas, a tener una mirada crítica del mundo», recuerda. Hasta entonces pensaba estudiar Derecho y Economía. Después decidió que su camino sería otro: Derecho y Filosofía.
Cuando llegó la noticia de que le había sido concedida la beca, llegó también el alivio. «Sin la beca no habría podido estudiar en Madrid»
Hoy Tomás estudia Derecho y Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid gracias a una beca de grado de la Fundación «la Caixa». «Sabía lo que quería hacer y lo que quería cambiar, y encontré en el Derecho la herramienta para ayudar a la gente», resume este joven de ideas claras. Como muestra, un botón: Tomás ya había buscado piso y pagado la fianza antes de saber si obtendría la beca. Cuando llegó la noticia de que le había sido concedida, llegó también el alivio. «Sin la beca no habría podido estudiar en Madrid», reconoce. Ahora mira la carrera desde la experiencia de quien conoce en primera persona la vulnerabilidad. «Para mí el Derecho es muy importante para ayudar y salvaguardar los bienes jurídicos de las personas que lo necesitan», asegura. Le preocupa el lenguaje jurídico porque no se entiende y expulsa a la gente; la distancia entre los juzgados y quienes necesitan protección; las personas migrantes; las personas con discapacidad y las víctimas, especialmente mujeres, que vuelven a sufrir dentro del proceso judicial.
En España, uno de cada tres niños crece en contextos marcados por la pobreza y la falta de oportunidades, y uno de cada cuatro jóvenes que quiere trabajar no encuentra empleo. Las dificultades económicas, el abandono escolar, el desempleo juvenil o la precariedad siguen condicionando el futuro de muchas familias.
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