Cuando el frente se estabilizó en una guerra de trincheras, el conflicto se convirtió en una sucesión de bombardeos y ataques sorpresa
Óscar Beltrán de Otálora y Gonzalo de las Heras (gráficos)
Domingo, 22 de febrero 2026, 00:27
Así, el futuro de la guerra sigue siendo incierto. Por un lado, se están llevando a cabo en Ginebra las conversaciones de paz impulsadas por el Gobierno estadounidense. Por otro, y a pesar de las sanciones que afectan especialmente al sector tecnológico, Rusia ha logrado activar su industria militar tras cuatro años de guerra, lo cual supone un peligro para Ucrania. Eso sí, los avances son nimios: en 2025 apenas capturó un 0,8% del territorio de su vecino eslavo. El estancamiento de la guerra se puede ver en los mapas que vienen a continuación.
El 22 de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión de Ucrania, Rusia ya controlaba zonas ocupadas de manera ilegal en Donetsk y Crimea.
La invasión avanzó por dos ejes. Tomar Kiev y hacerse con el Gobierno del país, al norte, y llegar hasta Odesa, lo que habría cerrado el acceso al mar de Azov para la flota ucraniana.
Rusia fracasó en su intento. En el verano de 2022, la contraofensiva dirigida por Ucrania expulsó a los ocupantes del norte e incluso amenazó a los territorios que los rusos habían ocupado antes de la invasión.
Las tropas de Putin contuvieron a Ucrania a un alto precio. A finales de 2022 voló la presa de Kajovka para que el agua impidiese los movimientos ucranianos. Los intentos de recuperar algunas ciudades se volvieron suicidas, lo que llevó a la rebelión de las tropas de Wagner, cuyo líder falleció al estallar su avión. Anta la falta de avances significativos, la guerra se estancó.
AUX STEP FOR JS
Desde finales de 2023, los avances han sido mínimos por ambas partes. Aunque Rusia ha llevado a cabo una ofensiva para tomar ciudades cercanas a Donetsk, en ningún momento se ha roto el equilibrio. Solo la llegada de Trump al poder en enero de 2025 y sus acercamientos a Putin han cambiado el sentido de esta guerra. Estados Unidos dejó de apoyar al país de Zelenski como lo había hecho hasta la fecha y la capacidad militar ucraniana se debilitó. Al mismo tiempo, Rusia comenzó a afinar sus métodos de lucha con mejor tecnología, como los drones de fibra óptica, y con la lluvia de misiles que hace caer a diario sobre Ucrania. En ese peligroso impás se han producido algunos hechos muy relevantes para entender la guerra.
Operación 'Telaraña'
El 1 de junio de 2025, Ucrania llevó a cabo su ataque más brillante desde que comenzó la guerra con la 'Operación Telaraña'. Un ataque con drones llevado a cabo de forma simultánea en bases aéreas situadas a miles de kilómetros unas de otras, alguna de ellas en Siberia, permitió destruir una parte importante de los bombarderos de largo alcance rusos.
Bases aéreas atacadas
El tanto que se apuntó Ucrania fue doble. En primer lugar, eliminó aviones que estaba utilizando Rusia para atacar su territorio y que para Moscú serían muy difíciles de renovar, ya que algunos de ellos no se fabrican desde la época soviética. Pero la segunda derivada es clave: Kiev demostró que puede llevar sus ataques al más profundo territorio ruso, con lo que no hay ninguna zona segura en el país. La inteligencia rusa fue incapaz de prever un ataque de esas dimensiones.
Los efectos del ataque
Tu-95 ardiendo en la base de Olenya. Tu-22M3 de la base de Dyagilevo A-50 en la base de Ivánovo Tu-95s en llamas en la base de Olenya1 /
En la operación se emplearon cerca de doscientos drones que Ucrania había introducido de forma clandestina en suelo ruso. En la mayoría de los casos, a bordo de contenedores manipulados y transportados en camión, con un sistema remoto que permitía abrir el techo a distancia y desplegar un enjambre de drones. Las cajas habían sido colocadas cerca de bases aéreas rusas, de forma que la defensa antiaérea no tuvo ninguna posibilidad de detener los drones que escondían. Se estima que más de 40 bombarderos pesados rusos resultaron destruidos, lo que supone el 20% de la flota.
Lluvia de misiles sobre Kiev
La etapa más reciente de la guerra en Ucrania se está caracterizando por el plan sistemático de Putin para acabar con la infraestructura energética de Ucrania de tal forma que la población tenga que soportar los rigores de un invierno a 23 grados bajo cero sin ningún tipo de energía. Según relató el presidente Volodímir Zelenski en la Conferencia de Múnich celebrada el 15 de febrero en Múnich, todas las centrales eléctricas del país han sido atacadas por drones y misiles rusos.
La falta de energía ha hecho que en algunos hospitales se tenga que operar con linternas. Para intentar remediar esta situación, la UE ha donado 10.000 generadores eléctricos a Ucrania. El día en que se presentaron en público, a las personas que acudieron a ver los aparatos se les prohibió acudir con teléfonos móviles. Las autoridades ucranianas temían que el Ejército ruso detectase las señales y pudiera bombardear el almacén en el que se ocultan los generadores.
Porque Rusia ha demostrado que está dispuesto a todo. El 9 de enero lanzó su misil hipersónico Oréshnik contra la ciudad de Leópolis, cerca de la frontera con Polonia. Este cohete vuela a 13.000 kilómetros por hora -diez veces la velocidad del sonido- y es casi indetectable. Está diseñado para llevar cabezas nucleares. Rusia lo empleó para destruir una estación gasística, pero el mensaje para Europa era claro. Misiles con capacidad nuclear pueden llegar sin problemas a Polonia.
Drones caídos más allá de Ucrania
El 9 de septiembre del año pasado, Rusia lanzó una advertencia similar cuando una veintena de drones del tipo 'Geran 2' procedentes de Bielorusia entraron en el espacio aéreo polaco y acabaron derribados o estrellándose en zonas despejadas. Ninguno de los dispositivos llevaba explosivos.
Dron ‘Geran-2’
Denominación rusa del dron iraní ‘Shahed-136’
Carga explosiva: 30-50 kg
Hombre a escala
200 kg de peso
Motor muy ruidoso de 50CV (cuatro cilindros, dos tiempos)
Sin sistemas ópticos: no reconocen el terreno sobre el que vuelan. Se guían por GPS y sistemas de guía inercial para mantener el rumbo cuando pierden señal: solo son efectivos contra objetivos estáticos preseleccionados.
Velocidad de vuelo: 190 km/h
Como son fáciles de interceptar, se lanzan en enjambres para intentar que una parte de ellos sobrepase las defensas.
Dron ‘Geran-2’
Denominación rusa del dron iraní ‘Shahed-136’
Carga explosiva: 30-50 kg
Hombre a escala
200 kg de peso
Motor muy ruidoso de 50CV (cuatro cilindros, dos tiempos)
Sin sistemas ópticos: no reconocen el terreno sobre el que vuelan. Se guían por GPS y sistemas de guía inercial para mantener el rumbo cuando pierden señal: solo son efectivos contra objetivos estáticos preseleccionados.
Como son fáciles de interceptar, se lanzan en enjambres para intentar que una parte de ellos sobrepase las defensas.
Sin sistemas ópticos: no reconocen el terreno sobre el que vuelan. Se guían por GPS y sistemas de guía inercial para mantener el rumbo cuando pierden señal: solo son efectivos contra objetivos estáticos preseleccionados.
Dron ‘Geran-2’
Denominación rusa del dron iraní ‘Shahed-136’
Carga explosiva: 30-50 kg
200 kg de peso
Hombre a escala
Motor muy ruidoso de 50CV (cuatro cilindros, dos tiempos)
Velocidad de vuelo: 190 km/h
Como son fáciles de interceptar, se lanzan en enjambres para intentar que una parte de ellos sobrepase las defensas.
Sin sistemas ópticos: no reconocen el terreno sobre el que vuelan. Se guían por GPS y sistemas de guía inercial para mantener el rumbo cuando pierden señal: solo son efectivos contra objetivos estáticos preseleccionados.
Dron ‘Geran-2’
Denominación rusa del dron iraní ‘Shahed-136’
Carga explosiva: 30-50 kg
200 kg de peso
Hombre a escala
Motor muy ruidoso de 50CV (cuatro cilindros, dos tiempos)
Velocidad de vuelo: 190 km/h
Como son fáciles de interceptar, se lanzan en enjambres para intentar que una parte de ellos sobrepase las defensas.
Moscú, al alcance de los drones
La respuesta de Ucrania ha consistido en llevar la guerra a suelo ruso. Estos ataques han supuesto un desafío para un Gobierno como el de Putin, que se ha negado a reconocer la existencia de una guerra y ha bautizado a la invasión de Ucrania con el eufemismo de 'operación especial'. Y que tiene que hacer frente a alrededor de 250.000 muertos y 1,1 millón de heridos.
Fachada de un edificio dañada por un dron ucraniano en Ramenskoye, en la región de Moscú (septiembre de 2024).Entre julio de 2024 y mayo de 2025, Ucrania llegó a ocupar una gran zona de territorio en la región de Kursk. La maniobra sorprendió al Ejército ruso, que fue incapaz de prevenir esa invasión, que afectó a zonas clave próximas a la frontera como Bélgorod. Aunque los ucranianos fueron expulsados, este ataque obligó a Rusia a desviar tropas del frente y alivió la presión sobre las tropas ucranianas.
De forma paralela, los drones ucranianos han golpeado el interior de Rusia con dos tipos de ataque. Por una parte, han llevado a cabo lanzamientos simbólicos sobre Moscú, con los que han demostrado que la capital rusa se encuentra al alcance de sus dispositivos no tripulados. Pero desde Kiev se han ordenado también bombardeos más selectivos sobre refinerías o aeropuertos. En cualquier caso, se trata de ataques menos efectivos por sus dimensiones que los llevados a cabo por los rusos contra Ucrania.
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