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Cuatro formas de reducir el riesgo de ictus, demencia y depresión... a la vez

Cuatro formas de reducir el riesgo de ictus, demencia y depresión... a la vez
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Los desencadenantes de estas tres enfermedades están interconectados y prevenir una de ellas ayuda a rebajar la posibilidad de sufrir las otras
Cuatro formas de reducir el riesgo de ictus, demencia y depresión... a la vez

Los desencadenantes de estas tres enfermedades están interconectados y prevenir una de ellas ayuda a rebajar la posibilidad de sufrir las otras

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Silvia Osorio

03/06/2026 Actualizado a las 00:40h.

La demencia y el ictus generan un importante impacto personal, familiar y sociosanitario, tanto por su frecuencia como por ser una de las causas más ... habituales de dependencia y discapacidad en adultos. Además, según un estudio publicado en ‘Neuropsychology Review’ (2024), entre el 30% y el 50% de las personas que sufren estas enfermedades acaban padeciendo depresión. Aunque las tres son patologías diferentes y se estudian de forma independiente, en ocasiones coinciden en el tiempo, en especial, en la tercera edad. Además, los factores de riesgo de las tres están interconectados y prevenir una de ellas también puede ayudar a disminuir el riesgo de sufrir las otras. Es decir, cambios en el estilo de vida pueden actuar como escudo común frente a estas tres amenazas para la salud cerebral.

El estudio destacó que mejorar cualquiera de estos factores podría reducir significativamente el riesgo de padecer alguna de estas tres afecciones neurológicas. Pero nos vamos a centrar en analizar cuatro de los principales. Según los médicos, si además se acompañan de ejercicio físico diario y una dieta equilibrada rica en verduras, frutas y pescado, tratar de prevenir estos aspectos es un excelente punto de partida. Son los siguientes:

Evitar la hipertensión arterial

En pacientes con tensión alta, las arterias que llevan la sangre al cerebro están permanentemente contraídas y se disminuye el flujo. Según este estudio, la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo individual para desarrollar un accidente cerebrovascular. De hecho, triplica las probabilidades. El especialista aboga por controlarla desde niños. «No es un tópico: la forma en la que se vive la infancia tiene consecuencias para el resto de la vida». Cuando aparece la hipertensión, dejar la sal de forma inmediata no es un remedio mágico. «Más allá de los medicamentos, evitar el sobrepeso, hacer ejercicio y comer sin sal son las tres patas importantes», señala el jefe de servicio de Neurología del Hospital Universitario Cruces y neurólogo de IMQ.

Dormir 8 horas

Se le presta poca atención y, sin embargo, es clave para mantener un buen funcionamiento cognitivo. Dormir menos de lo recomendado –entre 7 y 8 horas diarias– incrementa el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y, además, afecta al aprendizaje y también a la memoria. «Si tu coche nunca está parado, evidentemente se te rompe. De vez en cuando, hay que pararlo para que se reponga y se reordene toda la información. El aprendizaje con falta de sueño es mucho menor que después de un buen descanso. El sueño también consolida la memoria» explica el especialista.

Sin embargo, para quienes sufren apneas del sueño, ese necesario descanso nocturno no es sencillo de conseguir. No duermen lo necesario y se despiertan con cansancio, sin esa sensación de sueño reparador que es fundamental para encarar el día con energía y mantener activo el cerebro. «Mentalmente están zombies, con una nube en la cabeza. No llegan a estar despejados porque no están descansado. La privación de sueño merma mucho el rendimiento cognitivo y es un factor de riesgo tremendo para la salud cardiovascular porque sube la hipertensión arterial», añade el doctor Rodríguez Antigüedad.

Actividad física diaria

Ninguna prevención es suficiente si no se acompaña de actividad física «todos los días». Las personas mayores tienen que pasear «mañana y tarde», puntualiza el experto. «En la vejez, un paseo es lo que le mejor le puede ir a una persona, ya que por un lado están al aire libre, socializan, hablan con uno, con otro... Y, además, no es una actividad muy exigente». El especialista también propone ir al gimnasio, a baile...

No aislarse socialmente

Otra aspecto aparentemente sencillo, y a la vez estimulante para el cerebro, es la socialización. En la tercera edad conviene no aislarse. Mantener conversaciones con otras personas, acudir a actividades... «Es importante mantener una vida activa con proyectos para que tu cerebro siga activo. Si te dedicas solo a ver la televisión…». Está demostrado que la actividad cognitiva supone un efecto protector de cara a prevenir estas afecciones neurológicas. Algunos estudios señalan que el riesgo de demencia se reduce cerca de un 40%. Leer, realizar un simple crucigrama o aprender cosas nuevas como, por ejemplo, tocar un instrumento, puede evitar o retrasar la aparición de estas enfermedades.

Nada de alcohol y tabaco

El alcohol y el tabaco, que causan una gran adicción, están «claramente relacionados con el riesgo de sufrir un ictus», advierte el neurólogo Alfredo Rodríguez Antigüedad. «Son la principal causa. A nivel neurológico, tienen múltiples efectos secundarios», agrega. Ambos estrechan las arterias, dificultando el paso de la sangre al cerebro, además de aumentar la grasa en las mismas, lo que hace que sea más fácil que se formen coágulos. También inflaman el revestimiento interno de los vasos sanguíneos y aumentan la presión arterial, uno de los mayores factores de riesgo de un derrame cerebral.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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