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Cuenta atrás para la amnesia corporativa

Cuenta atrás para la amnesia corporativa
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Prescindir de los sénior y recurrir en exceso a la IA rompe la cadena de aprendizaje y hace que los júnior dejen de pensar por ellos mismos. El resultado es una amnesia corporativa sólo evitable recuperando la experiencia humana y el juicio crítico frente a la máquinas. Leer
Desarrollo de CarreraCuenta atrás para la amnesia corporativa 20 FEB. 2026 - 12:03CONOCIMIENTO. En la película 'Indiana Jones y el dial del destino' (2023), el arqueólogo aventurero interpretado por Harrison Ford cuenta con la ayuda de su ahijada Helena -Phoebe Waller-Bridge- para conseguir su objetivo, un reflejo de cómo la colaboración intergeneracional y el traspaso de conocimiento de sénior a júnior puede conducir al éxito.

Prescindir de los sénior y recurrir en exceso a la IA rompe la cadena de aprendizaje y hace que los júnior dejen de pensar por ellos mismos. El resultado es una amnesia corporativa sólo evitable recuperando la experiencia humana y el juicio crítico frente a la máquinas.

En 2006 la generación que llevó al hombre a la Luna empezó a jubilarse. La NASA estimó que el 60% de su masa laboral tenía más de 45 años, y muchos de sus ingenieros estaban a punto de marcharse. Hay quien dice que se perdieron los planos del cohete Saturno V -utilizado por la NASA en el programa Apolo (1967-1973) para enviar humanos a la Luna-, pero no es cierto... Lo que estaba en peligro era el conocimiento tácito, el saber hacer, eso que no se escribe y pasa de sénior a júnior.

Los diseños estaban, pero los nuevos ingenieros no sabían por qué alguna soldaduras se hacía de determinada manera ni identificar el fallo de un motor por el sonido: el conocimiento no son los datos, sino la experiencia acumulada que aprende de los errores. La agencia espacial estadounidense fue pionera en crear la figura del director de conocimiento. Entendieron que archivar documentos en una base de datos no servía de nada sin la transferencia humana de por medio. Finalmente la NASA se vio obligada a recontratar a muchos de esos jubilados como consultores externos, y también a pagarles mucho más que cuando estaban en plantilla.

La escalera rota

Las empresas siguen prescindiendo de su talento sénior. Incluso algunas proponen planes de bajas voluntarias para mayores de 54 años con condiciones irresistibles. Por otra parte, la incorporación de la inteligencia artificial (IA) no sólo contribuye a un recorte de empleo en busca de la eficiencia en los procesos. También tiene un impacto en la formación.

El puesto de aprender trabajando que ocupaba el júnior tradicional se evapora, esas actividades mecánicas, repetitivas y hasta burocráticas del primer empleo ya están en manos de la IA. Un estudio de la Escuela de Negocios de Harvard (2023) acerca de consultores de BCG demostró que, si bien la IA ayudó a los menos hábiles a mejorar un 43%, también existe el riesgo de dormirse al volante. Si los júnior delegan el pensamiento crítico a la IA no desarrollan las redes neuronales necesarias para la resolución de problemas complejos en el futuro.

La historia de la NASA es más actual que nunca. Si los sénior se van, desaparece el conocimiento tácito no escrito, que no entrena la IA y que resulta clave para desarrollar a los más jóvenes. La escalera del aprendizaje corre el riesgo de romperse, y las empresas pueden caer en una amnesia corporativa ya que muchos de los conocimientos que se van no están en la IA.

Raquel Roca, conferenciante y experta en futuro del trabajo, asegura que el problema no es la tecnología: "El riesgo está en cómo la usamos cuando sustituye procesos que son esenciales para el desarrollo cognitivo humano. Si externalizamos sistemáticamente el análisis, la síntesis o la generación de primeras ideas, estamos debilitando las funciones que sostienen nuestra ventaja evolutiva". En este sentido menciona la creatividad, la imaginación, la resolución compleja de problemas y la adaptabilidad.

Polarización

Según Paco Abad, cofundador y CEO de Fundación Empresa y Sociedad, ante un futuro imprevisible la respuesta no puede ser más automatización y menos criterio: "La clave es un giro educativo radical desde el punto de vista no sólo profesional sino especialmente personal: entrenar la curiosidad, la proactividad, la reinvención continua, el espíritu emprendedor, la resiliencia y el pensamiento crítico como hábitos diarios".

Maite Aranzabal, consejera independiente y presidenta de la Fundación Novia Salcedo -organización privada sin ánimo de lucro que acompaña a los jóvenes en la mejora de su empleabilidad-, coincide en que hay que entender la IA como un complemento humano, no como una sustitución: "Si la inteligencia artificial puede asumir tareas administrativas o repetitivas, el joven puede incorporarse antes a funciones de mayor valor añadido. Pero esto requiere diseño, planificación y acompañamiento. No puede dejarse al azar".

Todo esto enlaza con la teoría de la polarización de David Autor, economista del MIT. Sus estudios han demostrado que la automatización tiende a eliminar las barreras de las denominadas habilidades blandas. Sugiere que nos movemos hacia un mercado laboral de reloj de arena: una élite muy bien pagada que gestiona la estrategia y una base de servicios de bajo valor, de manera que desaparecen los puestos donde los júniors antes crecían para convertirse en séniors. A largo plazo, esto genera una fragilidad estructural en las empresas.

Pensamiento crítico

El uso de la IA deja por el camino el pensamiento crítico. Roca ya habla de un riesgo real: "La neurociencia es clara: las redes neuronales se fortalecen por repetición y esfuerzo. Cuando dejamos de resolver problemas por nosotros mismos, debilitamos la capacidad, entre otras cosas, de hacer análisis profundo, de síntesis, argumentación, o toma de decisiones en incertidumbre. Si externalizamos sistemáticamente el análisis o la generación de ideas, debilitamos estas funciones clave".

Aranzabal también apunta que delegar por sistema el análisis en la tecnología puede generar dependencia y empobrecimiento intelectual. Cree que a medio plazo se corre el riesgo de "contar con profesionales que ejecuten bien, pero que no cuestionen, no contrasten y no integren contexto".

La competitividad

Y aunque aún son muchos los que piensan que todo esto es una quimera o ciencia ficción, la realidad dice lo contrario. Si las empresas ignoran el conocimiento anterior a la inteligencia artificial que les ha hecho llegar donde están, y recurren a la IA para entrenar a los jóvenes merma la ventaja competitiva. La investigación sobre Model Collapse (Oxford, Cambridge y Toronto, 2023) confirma que cuando las inteligencias artificiales empiezan a entrenarse con contenido generado por otras IA -porque ya no hay suficiente contenido humano nuevo o crítico- el sistema colapsa y genera resultados mediocres y uniformes.

Las empresas más avanzadas ya son conscientes de ello y, según Roca, están incorporando lo que denomina protocolos de fricción cognitiva: "Están empezando a reflexionar sobre cómo evitar la dependencia cognitiva excesiva de la IA. En ciertos equipos de innovación, estrategia o desarrollo de producto se están delimitando fases donde primero se trabaja sin apoyo algorítmico, para forzar pensamiento propio, contraste de ideas y debate crítico, antes de validar o enriquecer con IA".

Ganar al algoritmo

Trabajar la intuición y no dejar escapar la experiencia es la receta para ganar al algoritmo y no caer en la amnesia corporativa. Beatriz Sánchez Guitián, directora general de Fundación Máshumano, señala que "en un entorno en el que tecnológicamente podremos hacer todo, el verdadero reto será decidir qué debemos hacer. Por ello es necesario recuperar las capacidades puramente humanas con más formación humanista dentro de las organizaciones sobre todo pensamiento crítico, ética y liderazgo".

Roca subraya que la intuición es una especie de memoria comprimida y recuperarla implica "volver a entrenar la presencia -estar, estar-, fomentar la conversación profunda y practicar la coherencia mente-corazón para pensar mejor bajo presión". Para Aranzabal la respuesta pasa por la convivencia intergeneracional: "El trabajo en equipo -bien estructurado- multiplica las ideas y permite que unos se retroalimenten de otros".

Sénior y júnior, el tándem perfecto

  • La unión de generaciones es clave para la competitividad empresarial, la solución para evitar la amnesia corporativa. "Quienes tenemos más experiencia podemos aportar contexto, memoria organizativa y visión de largo plazo. Hemos vivido ciclos, crisis y transformaciones que nos permiten anticipar riesgos", afirma Maite Aranzabal, presidenta de la Fundación Novia Salcedo. También menciona las nuevas generaciones: "Como nativas digitales, aportan agilidad, dominio tecnológico y nuevas formas de hacer. La combinación de ambas perspectivas fortalece a las organizaciones". Concluye que "no se trata de elegir entre experiencia o tecnología. Se trata de integrarlas".
  • Otro de los asuntos que puede ayudar a que el tándem de júnior y sénior circule es evitar que el profesional se convierta en una 'commodity'. Según Raquel Roca, conferenciante y experta en el futuro del trabajo, eso pasa por dejar de competir en lo que la IA hace mejor. "El profesional insustituible en los próximos años será el que mejor integre las 'skills' cognitivas y humanas con las digitales, trabajando por mejorar ambas. Ahí el carisma es diferencial: presencia, palabra, pensamiento y personalidad alineados generan confianza. Y la confianza no es una 'commodity', porque es una de las cosas más difíciles de ganarse en entorno laboral".
  • ¿Quién asume la responsabilidad ética si la IA falla? Para Roca, el riesgo real no es que falle la IA, sino que "no haya humanos suficientemente entrenados para intervenir cuando falle, o para decidir desde la ética cómo quiere que esa tecnología funcione".
Las empresas contratarán más, pero falta talento cualificadoQué competencias necesita para conseguir y mantener un empleoPor qué el 'networking' que rezuma IA ya no resulta eficaz Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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