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Cuidado con darle a enviar demasiado rápido: cuándo un correo equivocado puede ser motivo de despido

Cuidado con darle a enviar demasiado rápido: cuándo un correo equivocado puede ser motivo de despido
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Guía útil para saber qué hacer cuando mandas un 'email' a quien no tiene que recibirlo

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Vivir | Tecnología Cuidado con darle a enviar demasiado rápido: cuándo un correo equivocado puede ser motivo de despido

Guía útil para saber qué hacer cuando mandas un 'email' a quien no tiene que recibirlo

José Carlos Castillo

Jueves, 16 de abril 2026, 00:32 | Actualizado 01:02h.

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4 min.

¿Quién no ha rematado un correo electrónico importante con 'un salido' en lugar de 'un saludo'? ¿Y enviado otro indicando que adjuntas un archivo... ... sin hacerlo? Son pequeños errores que cometemos sin darnos cuenta y que, la mayoría de veces, terminan en anécdota. Pero en otras ocasiones estas meteduras de pata acaban en 'tierra trágame' e, incluso, en multa.

Tú no lo has hecho a mala fe, pero el lío ya está ahí. Y en algunos casos, situaciones como estas han acabado con importantes sanciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). De hecho, el caso del ejemplo ocurrió en Barcelona, y el bufete tuvo que abonar 9.000 euros. Más caro le salió a la multinacional Uniqlo la filtración de un documento PDF con los datos de 447 de sus trabajadores: la multa fue de 270.000 euros.

Los castigos varían en función de varios factores, como la naturaleza o la sensibilidad de la información remitida, explica Simón. Vamos, que «no es lo mismo un 'email' de compra de productos de electrónica que uno con datos de salud». También «se tienen en cuenta el número de personas afectadas o con acceso improcedente a la información, el grado de negligencia o intencionalidad, la reincidencia, la cooperación con las autoridades y, muy especialmente, la gestión realizada una vez se tiene conocimiento del problema».

Ahora bien, no todo error se traduce automáticamente en multa. La Agencia de Protección de Datos mira un poco más allá que el propio desliz. Por ejemplo: las medidas que existan para evitarlos. «Es más probable que se consideren infracción aquellos incidentes que revelan una falta estructural de diligencia», prosigue el docente.

¿Pago yo o mi empresa?

Otra cosa distinta es quién es el responsable del error y quién el que debe pagar. Si el que la ha liado has sido tú y trabajas para una gran empresa, a ojos de la AEPD te libras de sacar la cartera. «La responsabilidad administrativa suele recaer sobre la organización como responsable del tratamiento, no en el trabajador individual», señala el experto. Aunque si eres autónomo... ahí te va a tocar dar la cara.

¿Me pueden echar?

Ahora bien, los asalariados también pueden tener problemas en un caso: cuando en ese email se difunde información confidencial de la empresa, con estrategias corporativas a largo plazo, por ejemplo. Y es que el problema no es solo que otra gente se entere de información sensible, es que esta puede caer en manos de ciberdelincuentes y dar lugar a casos de extorsión o comprometer la seguridad de la propia firma.

En esta situación, Simón no descarta un despido del responsable del envío. «Aunque un error puntual difícilmente lo justificaría, la empresa puede exigir responsabilidad disciplinaria al empleado que actuó con negligencia». Eso sí, «debe acreditar una vulneración clara de sus protocolos de confidencialidad o la reiteración de conductas similares, tras lo cual los tribunales laborales suelen analizar si el trabajador había recibido formación y si existían procedimientos claros».

¿Sirve de algo avisar?

En este punto es normal que te estés haciendo la pregunta de si sirve de algo tomar medidas a posteriori. Es decir, si, cuando te das cuenta de lo que ha pasado, le pides a los destinatarios que borren la información porque ha sido un error y cosas similares. Pues sí, puede servirnos de atenuante: «Actuar con rapidez para limitar la difusión de la información demuestra diligencia y suele valorarse positivamente por las autoridades de control. En la práctica, este tipo de actuaciones puede influir en la evaluación del incidente y en la graduación de una posible sanción. También ayudan a reducir el riesgo real para las personas afectadas».

Aunque más sutiles, otras consecuencias de no revisar los correos que redactamos tienen mucho que ver con la profesionalidad y el clima laboral. Si nos olvidamos de adjuntar archivos, incluimos opiniones personales improcedentes o abusamos de frases breves (que pueden interpretarse como cortantes) de forma habitual, nuestros compañeros y jefes van a tener mala imagen de nosotros e, incluso, reprendernos. Por eso, piénsatelo dos veces antes de darle al botón de enviar.  

La regla de los cinco pasos

  1. 1

    Revisa los destinatarios (especialmente el campo 'CC').

  2. 2

    Confirma que hemos adjuntado el archivo correcto.

  3. 3

    Comprueba que el correo no muestra datos sensibles innecesarios.

  4. 4

    Verifica que el asunto se corresponde con el contenido del mensaje.

  5. 5

    Lee el texto por última vez en busca de errores ortográficos o expresiones inapropiadas.

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¿Sufres de ansiedad post-envío?

Si no te gusta enviar emails y hasta lo pasas mal cuando tienes que hacerlo, no eres raro. Le pasa a más gente. Le dan al botón de enviar y todo son preguntas: ¿me habré equivocado en algún dato? ¿se lo he mandado a la persona correcta? ¿me responderá a tiempo? Se llama 'ansiedad post-envío'. «Acostumbrados a la inmediatez de las aplicaciones de mensajería, la falta de control sobre los correos electrónicos nos genera una incertidumbre incapacitante», explica Julie McCarthy, profesora de la Universidad de Toronto Scarborough.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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