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Cuidado con las 'fat-talks': así cambia cómo te ves lo que hablas con tus amigos

Cuidado con las 'fat-talks': así cambia cómo te ves lo que hablas con tus amigos
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Nuestro círculo impacta casi más que las redes en cómo validamos nuestro cuerpo. Aléjate de las críticas constantes, pero también de los piropos continuos
Cuidado con las 'fat-talks': así cambia cómo te ves lo que hablas con tus amigos

Nuestro círculo impacta casi más que las redes en cómo validamos nuestro cuerpo. Aléjate de las críticas constantes, pero también de los piropos continuos

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Gema Escobar

31/08/2026 a las 00:09h.

La mirada ajena nos importa. Todos nos comparamos. La influencia cero no existe, y cómo nos sentimos con nuestro cuerpo no proyecta una foto fija ... que nos devuelve desde el espejo un 'esta o este soy yo'. Varía mucho. Sobre todo en verano, en el que nos exponemos más y nos vestimos menos: se desnudan las fortalezas, pero también las inseguridades, algo que luego las redes sociales multiplican. Lo llamativo de todo esto es que nuestro círculo cercano influye más de lo que quizá creemos. Quien nos rodea perfila nuestra imagen.

Protección o riesgo

Así, las personas que nos rodean juegan como factor de protección o de riesgo. Nuestro círculo social –familia, pareja, amigos, compañeros de trabajo y conocidos– impacta en mayor o menor medida en cómo validamos nuestro aspecto. Precisa Bermejo que «el entorno no determina nuestra percepción corporal en sí, pero sí puede amplificarla o amortiguarla». Y describe que hay ambientes en los que el físico se convierte en centro de la conversación y otros en los que simplemente es una parte más de ella. «Una red social positiva no significa que nuestros amigos y familiares estén constantemente diciéndonos lo guapos que somos o que tenemos un cuerpo estupendo, porque eso sería también negativo; es aquella que no convierte el cuerpo en el centro de la valoración, ni hace comentarios constantes sobre el peso o utiliza el aspecto de los demás, con burla, en conversaciones que podemos escuchar».

Destaca la psicóloga la importancia de que los amigos ayuden a que puedas sentirte libre en esos espacios de mayor exposición: «Esto hace que bajemos nuestra vigilancia corporal, que nos sintamos aceptados». En esa «mirada amable» se debe incluir que nuestro propio entorno se relacione de manera natural con su aspecto: «Que se queden en bañador sin problema, coman de todo sin culpa y no analicen mucho cómo se les ve en las fotos de grupo». Esa naturalidad ayuda a soltar control.

A las mujeres se les exige estar delgadas, para ellos, el escrutinio corporal se centra en la musculación

Asegura Isabel Ruiz, de 32 años, que su círculo «es muy respetuoso». Cuenta que sus amigos y su pareja «no opinan» sobre su cuerpo, y que el físico no sale en la conversación excepto cuando alguien pregunta algo en concreto. «Tenemos espejos en casa y ya nos vemos a nosotros mismos; no tenemos nada que aportar salvo que la persona comente que debe cuidarse más. Entonces sí, como te pide su opinión, se la das y le dices que 'hay margen de mejora', 'es verdad que has cogido estos kilitos' o 'esto son complejos tuyos que no se ven así desde fuera'», relata. Reconoce que siente menos presión sobre su imagen que de adolescente, aunque cree que a esas edades «hay menos conciencia de cómo puedes hacer sentir a alguien haciendo según qué comentarios».

Etapas vulnerables

No anda desencaminada. La adolescencia sí es uno de los periodos críticos para la identidad, señala la psicóloga: «Somos especialmente sensibles a la información que tenemos del entorno». En esta época lo que nos transmiten los iguales resuena por encima de los comentarios que pueda hacer la familia. Otras etapas críticas llegan con la mediana edad y con ciertos cambios hormonales, como ocurre durante la perimenopausia y la menopausia. «Ahí de nuevo estamos observantes de más del resto de mujeres para saber si vamos bien o mal, si vamos a ser validadas o no», subraya.

En el caso de los hombres, se estrechan las diferencias en cuanto a la presión que sufren, mayor en cuanto llega el verano y se desprenden de las capas de ropa que minimizan el escrutinio. «Atienden mucho al cabello pero, igual que a las mujeres se les lleva a una idea de delgadez como positiva, a los hombres les ocurre con la musculación, con frases como 'qué fuerte te estás poniendo' o 'estás menos en forma'», ejemplifica Bermejo

Charlas que potencian el bucle

A las conversaciones en las que el cuerpo es una fuente permanente de evaluación, y cuando los 'amigos' hacen comentarios como 'has engordado', 'esa chica sí que tiene buen cuerpo' o 'cómo se ha puesto fulanita', se les ha dado nombre. Son las 'fat-talks'. «Puede convertirse en una dinámica en la que, si tengo algún tipo de inseguridad, se me acrecienta. Hay entornos que suavizan los puntos débiles o los dejan en su sitio, y otros que los potencian», desliza la especialista.

Para Marta Martínez, de 43 años, la exigencia social sobre su imagen es mayor ahora que cuando era adolescente, acrecentada en el entorno laboral y amortiguada en el personal. «Yo sí tengo complejo de estar más gordita de lo que tengo que estar. Mi pareja y mis amigos suelen hacer comentarios positivos, 'estás preciosa' o 'yo te veo mejor', pero en mi entorno laboral sí escucho comentarios negativos o, cuando alguien se arregla un poco más, veo cómo se exagera lo guapa que está esa persona», afea. «Eso también molesta, porque ¿qué pasa el resto de días?».

'Tips' frente a la presión

    • Menos exigencia. Fomenta una mirada más amable y menos crítica hacia ti mismo.

    • Reduce la vigilancia. No hay que intentar controlar todo lo que pensamos. Si se nos cruza alguna comparación, es normal. No revises una y otra vez las fotos. No preguntes continuamente a los demás cómo te ves

    • No caigas en la comparación injusta. No te fijes en ese aspecto que te gusta menos de ti, sea o no un complejo, en los demás. Siempre sales perdiendo porque esa parte de ti no te gusta. Debemos pasar el foco a otra cosa, a un aspecto de la experiencia: «Estoy en la playa con mis amigos».

    • Pon límites de forma asertiva. No se trata de eliminar de nuestra vida a cualquier persona que haga un comentario negativo, sino de variar la dinámica. Si hemos hecho varios intentos, otra opción más drástica es reducir el contacto.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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