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Dónde está (y estará) el empleo en los medios con futuro

Dónde está (y estará) el empleo en los medios con futuro
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Si el consumo de información se mueve hacia el vídeo vertical y las redes sociales, el empleo también. Las vacantes que más crecen en el sector de la comunicación ya no llevan por título 'redactor', sino 'creador de contenido', 'productor audiovisual multiplataforma' o 'estratega de redes sociales'. El futuro laboral está en los lenguajes nativos de TikTok, Instagram y YouTube, donde las empresas buscan profesionales que unan el rigor editorial con la capacidad técnica de producir piezas visuales que conecten con las audiencias jóvenes. El empleo se aleja del tráfico masivo para centrarse en la fidelidad. Los medios y empresas están contratando cada vez más a gestores de comunidades, editores de newsletters y responsables de fidelización. Leer
ProfesionesDónde está (y estará) el empleo en los medios con futuroActualizado 9 ABR. 2026 - 08:29

Si el consumo de información se mueve hacia el vídeo vertical y las redes sociales, el empleo también. Las vacantes que más crecen en el sector de la comunicación ya no llevan por título 'redactor', sino 'creador de contenido', 'productor audiovisual multiplataforma' o 'estratega de redes sociales'. El futuro laboral está en los lenguajes nativos de TikTok, Instagram y YouTube, donde las empresas buscan profesionales que unan el rigor editorial con la capacidad técnica de producir piezas visuales que conecten con las audiencias jóvenes. El empleo se aleja del tráfico masivo para centrarse en la fidelidad. Los medios y empresas están contratando cada vez más a gestores de comunidades, editores de newsletters y responsables de fidelización.

El empleo en medios, periodismo y comunicación en España no se hunde, pero se reordena. La reconfiguración profunda del valor profesional de los periodistas en España consiste en que el mercado ya no remunera de la misma manera el oficio entendido sólo como redacción, edición y publicación, sino como una combinación mucho más amplia de contenido, distribución, formato, analítica, especialización y capacidad de adaptación a plataformas. Es una de las conclusiones del primer informe de LinkedIn sobre el sector de Medios, Periodismo y Comunicación en España. Sobre esta base, EXPANSIÓN analiza cuál es el estado de la profesión periodística en nuestro país; qué perfiles profesionales tienen más futuro, comparando nuestra situación con la de otros mercados internacionales.

El informe de LinkedIn muestra que el sector no desaparece, pero desplaza su centro de gravedad. Siguen siendo frecuentes títulos como redactor/a, editor/a o director/a de producción, pero los roles que más crecen son creador/a de contenido para redes sociales, especialista en medios, especialista en gestión de contenidos, productor/a creativo/a o redactor/a médico/a. Eso significa que el valor profesional del periodista ya no se define sólo por escribir bien o trabajar en una cabecera, sino por saber convertir conocimiento y narrativa en formatos que circulen, conecten con audiencias y produzcan resultados medibles.

En España, además, esa reconfiguración tiene un rasgo específico: el periodismo convive con un mercado de comunicación muy permeable, en el que parte de la demanda más dinámica se desplaza hacia publicidad, consultoría, tecnología e información y medios, no sólo hacia los medios periodísticos tradicionales. Por eso, el periodista que gana valor es cada vez más un perfil híbrido: alguien que combina criterio editorial con vídeo, social media, SEO, métricas, comunidad y producción audiovisual. El informe de LinkedIn detecta ese cambio en el crecimiento de habilidades como medios audiovisuales, gestión de redes sociales, SEO, videografía y competencias analíticas.

No parece probable una recuperación del empleo periodístico clásico (entendido como expansión de plantillas homogéneas en prensa, radio y televisión). Las tendencias internacionales no apuntan en esa dirección. Sí parece probable, en cambio, que continúe creciendo la demanda de perfiles multiplataforma, capaces de trabajar en vídeo corto y largo, de adaptar contenidos a redes, de integrar datos de audiencia, utilizar herramientas de inteligencia artificial con criterios editoriales y moverse entre periodismo, branded content, corporate publishing y comunicación especializada. La frontera profesional seguirá difuminándose.

Perfiles con futuro

Los perfiles de futuro de la profesión periodística no apuntan a un regreso del periodista generalista definido solo por soporte —prensa, radio o televisión—, sino a una nueva generación de profesionales híbridos, especializados, multiplataforma y apoyados en datos, tecnología y comunidad. El cambio no significa que desaparezca el periodismo, sino que la empleabilidad se desplazará hacia quienes sepan combinar funciones editoriales clásicas con nuevas capacidades de distribución, producción, análisis y confianza.

El creador-periodista para plataformas será uno de los perfiles más sólidos. El informe de LinkedIn sitúa a creador/a de contenido para redes sociales como el principal empleo en auge dentro del sector en España, asociado a edición de vídeo, estrategia de contenidos, gestión de comunidades y copywriting digital.

Esta tendencia encaja con el Digital News Report 2025 del Reuters Institute, que identifica el auge de un ecosistema informativo alternativo dominado por youtubers, TikTokers y podcasters. Ofcom muestra en Reino Unido un consumo de noticias claramente desplazado hacia el entorno online y social, sobre todo entre los jóvenes. La predicción es que crecerán los periodistas capaces de producir piezas informativas nativas para vídeo social, audio y formatos cortos sin perder rigor editorial.

El periodista especializado en audiencias, distribución y rendimiento ganará peso. LinkedIn detecta el crecimiento de perfiles como especialista en medios y de habilidades vinculadas a SEO, paid media, analítica y gestión de canales. Reuters, en sus informes de tendencias para 2024 y 2025, subraya que los medios están reorganizando su estrategia en torno a plataformas, relación directa con la audiencia, creator economy y caída del tráfico tradicional.

Por eso, uno de los perfiles de futuro será el periodista o editor con capacidad para unir criterio editorial con conocimiento de distribución, métricas, testing y optimización. No será un mero técnico de marketing, sino un profesional que sepa cómo hacer que el periodismo llegue, circule y convierta en consumo recurrente.

El periodista audiovisual y de producción multiplataforma será central.
Entre las habilidades que más crecen en el informe de LinkedIn figuran medios audiovisuales, producción audiovisual, videografía y guion. La señal internacional apunta en la misma dirección: Reuters lleva años registrando el avance del vídeo en el consumo digital, y Ofcom confirma que las audiencias jóvenes se informan cada vez más a través de entornos visuales y sociales. Esto permite prever que el periodista del futuro inmediato será menos "redactor puro" y más productor editorial de vídeo, directo, audio y narrativas visuales, capaz de trabajar con distintos lenguajes sin perder profundidad informativa.

El periodista experto en temas complejos y regulados tendrá ventaja competitiva. La aparición de redactor/a médico/a entre los empleos en auge del informe de LinkedIn revela que la especialización en salud, ciencia, tecnología, regulación, energía o economía puede convertirse en una de las grandes reservas de valor de la profesión periodística. En un ecosistema saturado de contenido genérico, lo que más cuesta replicar es el conocimiento experto, la contextualización y la traducción rigurosa de asuntos complejos. La Eiuropean Broadcasting Union (EBU), en su News Report 2024, insistía precisamente en la importancia de preservar integridad, confianza y valor editorial en un entorno donde la automatización crece. Eso favorece a perfiles especializados capaces de aportar autoridad y fiabilidad.

El periodista con competencias en IA, datos y verificación será uno de los perfiles decisivos. El World Economic Forum sitúa entre las habilidades de crecimiento más rápido la IA y el big data, la alfabetización tecnológica y el pensamiento analítico. Reuters y la EBU coinciden en que la IA será uno de los factores que más reconfiguren redacciones, flujos de trabajo y relación con la audiencia. Así, ganarán valor los periodistas capaces de usar IA para documentación, apoyo a la producción, análisis y personalización, pero también de verificar, supervisar y contextualizar los contenidos generados o amplificados por sistemas automatizados. No bastará con usar herramientas: hará falta criterio para gobernarlas editorialmente.

El periodista-comunidad y de relación directa con la audiencia crecerá en importancia. A medida que cae la dependencia del tráfico tradicional y aumenta la fatiga informativa, los medios necesitan profesionales capaces de construir vínculo, recurrencia y confianza.

Reuters señala la importancia creciente de newsletters, medios por suscripción, nuevas formas de relación directa y estrategias de creator engagement. En ese escenario, el periodista del futuro no sólo publicará piezas: también cultivará comunidad, fidelidad y conversación. Será una figura situada entre el periodismo, la curación y la gestión de audiencias, pero con una misión inequívocamente editorial.

La EBU, en su News Report 2024, advertía también de que el periodismo entra en una fase en la que la automatización, la personalización y la generación asistida por IA pueden aportar eficiencia, pero también amenazan con erosionar integridad, transparencia y confianza si no se gestionan con estándares claros.

Reuters, por su parte, situaba el año pasado la IA, la creator-fication de las noticias y la crisis del tráfico referido desde plataformas entre las preocupaciones estratégicas centrales de los medios. En ese contexto, el valor del periodista no disminuye necesariamente, pero cambia: menos ejecución rutinaria, más verificación, contexto, explicación, especialización y capacidad de construir relación directa con comunidades.

Los perfiles más expuestos serán aquellos cuyo trabajo pueda ser absorbido por automatización básica, producción estandarizada o distribución algorítmica sin fuerte diferencial de criterio. En cambio, ganarán peso los profesionales que combinen atributos como la especialización: salud, ciencia, economía, justicia, clima, tecnología o datos; la capacidad de formato (vídeo, audio, directo, newsletter, visualización, social storytelling) o la relación con la audiencia (comunidad, confianza, recurrencia y marca periodística propia o institucional).

También es razonable prever una mayor polarización interna del mercado. Por un lado, una capa de profesionales muy cualificados, especializados y visibles, con capacidad de operar en distintos formatos y sectores. Por otro, una franja más precarizada, fragmentada y dependiente de encargos, freelancing o posiciones periféricas en la cadena de producción de contenidos. El informe de LinkedIn insinúa esa dualidad cuando muestra el peso del colaborador, del freelance y de la creación independiente, al tiempo que subraya la importancia creciente de competencias de alto valor añadido.

Recomposición

Hay que insistir en que en España, el sector de medios, periodismo y comunicación vive una paradoja. No está en expansión, pero tampoco en retirada terminal. Según el informe de LinkedIn, el volumen agregado del talento en este sector cayó un 1% en el último año, aunque el mercado sigue mostrando actividad: hay más de 1.000 ofertas de empleo en la plataforma y una rotación del 10,8% del talento. Es una señal de movimiento constante entre organizaciones, funciones y especialidades.

La conclusión no puede ser la desaparición del trabajo periodístico, sino su recomposición: menos peso relativo del puesto editorial cerrado y más valor para perfiles híbridos.

El caso español no es una excepción, sino una variante local de una transformación internacional mucho más amplia. El Reuters Institute, en su Digital News Report 2025, sostenía que sigue cayendo la relación con las fuentes tradicionales de noticias —televisión, prensa impresa y webs informativas— mientras crece la dependencia de redes sociales, plataformas de vídeo y agregadores.

Lo que LinkedIn detecta en España desde el lado del empleo es la consecuencia laboral de esa mutación del consumo. Si la audiencia se desplaza hacia vídeo social, creadores y formatos nativos de plataforma, las empresas contratan perfiles capaces de operar precisamente ahí. No es casual que entre las habilidades más comunes en el sector español figuren Photoshop, redes sociales, periodismo, periodismo online y periodismo de TV/radio, ni que entre las habilidades que más crecen aparezcan medios audiovisuales, gestión de redes sociales, SEO, videografía, producción audiovisual y competencias analíticas. El empleo no solo pide escribir; pide empaquetar, editar, optimizar y medir.

En el Reino Unido, la fotografía del consumo refuerza ese mismo desplazamiento. Ofcom constató en 2024 que el acceso a noticias por vías online ya había alcanzado a la televisión: un 71% de los adultos consumía noticias online y un 70% por televisión. El 52% utilizaba redes sociales como fuente de noticias. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, el cambio era mucho más brusco: el 88% accedía a noticias por vías online, un 82% a través de redes sociales y solo el 49% seguía recurriendo a la televisión. TikTok, además, había pasado del 1% en 2020 al 11% en 2024 como fuente de noticias. Esa evolución del consumo explica por qué, también en España, crecen los perfiles especializados en distribución social, paid media, gestión de comunidades y vídeo.

Estados Unidos presenta otra variante del mismo proceso, aunque con un lenguaje estadístico más severo. El Bureau of Labor Statistics proyecta que el empleo de news analysts, reporters and journalists caerá un 4% entre 2024 y 2034, aunque prevé unas 4.100 aperturas anuales derivadas sobre todo de reemplazos. La explicación oficial remite a la caída de los ingresos publicitarios en radio, prensa y televisión, junto con la consolidación empresarial y el uso compartido de recursos entre medios.

Al mismo tiempo, el propio BLS subraya que los periodistas ya deben actualizar contenidos para digital, editar versiones para distintas plataformas y mantener presencia en redes sociales. El oficio, incluso donde las categorías estadísticas siguen siendo más tradicionales, ya no se parece al de hace una década.

Europa, en conjunto, tampoco ofrece una imagen de crecimiento expansivo. Eurostat informó en 2025 de que en 2023 había 868.700 personas empleadas en la UE como autores, periodistas o lingüistas, un 2,5% menos que el año anterior. Aun así, España figuraba entre los grandes mercados europeos del empleo en estas profesiones, con 74.200 personas ocupadas, solo por detrás de Alemania y Francia y en niveles similares a Italia y Polonia. Es decir, España sigue siendo un mercado importante en volumen, pero con una ligera contracción agregada y una reordenación de la demanda hacia perfiles y empresas más adaptados a la economía digital.

La singularidad española aparece con claridad en dos dimensiones. La primera es la concentración geográfica. El informe de LinkedIn sitúa a Madrid como gran polo del talento, con un 29,7% de los profesionales del sector, seguida de Barcelona con 15%. Mucho más atrás aparecen Valencia (5,3%), Sevilla (3,2%), Málaga (2,1%) y Bilbao (1,6%). Esa concentración explica buena parte de la intensidad competitiva del mercado español: quien quiere desarrollar una carrera en periodismo o comunicación suele mirar todavía a dos grandes hubs, aunque algunas ciudades intermedias muestren una relación más favorable entre oferta y demanda.

Hay otra singularidad sectorial. En España, el talento sigue alojado de manera importante en producción y distribución radiotelevisiva, cine, vídeo y audio, edición y educación superior, pero el informe identifica que la contratación más intensa se desplaza hacia servicios publicitarios, consultoría y servicios empresariales y tecnología, información y medios. Esto cambia profundamente la naturaleza de la profesión. Durante décadas, la trayectoria aspiracional consistía en entrar en una cabecera, una emisora, una televisión o una agencia. Hoy esas salidas siguen existiendo, pero compiten con otras rutas: branded content, corporate media, marketing de crecimiento, consultoría de contenidos, comunicación especializada o producción transmedia.

En 2015, Reuters ya describía un escenario de avance rápido del móvil, crecimiento del descubrimiento social y auge del vídeo online, además de crecientes dificultades para monetizar noticias en entornos dominados por móvil y plataformas. También advertía de la contracción continuada de la circulación de prensa en España.

Diez años después, esa transición se ha consolidado y profundizado. El Digital News Report 2025 de la Universidad de Navarra habla ya no solo de redes sociales como canal de acceso, sino de un ecosistema alternativo de información articulado por creadores, vídeo y agregadores, mientras la relación con medios tradicionales sigue cayendo. En España, además, la edición de 2025 remarca un contexto de consumo fragmentado, desinformación elevada y fatiga informativa.

Profesionalmente, eso significa que el periodista español medio ha pasado, en una década, de un esquema basado en redacción y soporte a otro basado en redacción, formato, distribución, datos, marca personal y organizacional. Antes, saber escribir, verificar y editar era la base diferencial y el resto eran especializaciones laterales. Hoy sigue siendo la base, pero el diferencial se juega en otra parte: vídeo, visualidad, adaptación a plataformas, audiencias, SEO, community management, analítica, herramientas de automatización y, cada vez más, IA aplicada a producción y flujos de trabajo.

También ha cambiado la topografía del empleo. Hace una década, la trayectoria aspiracional más visible seguía siendo entrar en una cabecera, una radio, una televisión o una agencia. Hoy esas salidas siguen existiendo, pero compiten con otras: branded content, corporate media, consultoría de contenidos, marketing de crecimiento, creator economy, audio, producción transmedia, sectores especializados como salud o ciencia, y posiciones híbridas en empresas tecnológicas. El propio informe de LinkedIn lo muestra cuando identifica que la contratación más dinámica está fuera del núcleo editorial tradicional.

Y ha cambiado la naturaleza del capital profesional. Antes pesaban sobre todo el medio, la firma y la agenda. Hoy pesan también el repertorio de habilidades, la versatilidad técnica, la capacidad de producir en distintos formatos, la relación con plataformas y, en muchos casos, la visibilidad propia. Reuters y Ofcom muestran que las audiencias jóvenes entran por entornos sociales y de vídeo; LinkedIn destaca que el mercado laboral remunera justamente a quienes mejor saben trabajar ahí.

Entre 2015 y 2025, el periodista español ha dejado de ser, en términos laborales, un profesional definido principalmente por un soporte para pasar a ser uno definido por una combinación de capacidades. Antes, la identidad profesional giraba en torno a si uno era de prensa, radio, televisión o agencia. Hoy importa más si domina vídeo, visualización, narrativas para redes, SEO, analítica, herramientas de edición, comunidades, newsletter, audio o producción en directo. El cambio no anula la base del oficio —buscar, contrastar, contextualizar y escribir—, pero sí desplaza el diferencial de valor hacia capas técnicas y estratégicas que hace diez años eran complementarias y ahora son centrales.

La base académica, sin embargo, sigue siendo bastante clásica. En España predominan perfiles con máster (45%) y grado (42%), y las áreas de estudio más frecuentes continúan siendo Periodismo, Marketing, Comunicación Audiovisual, Comunicación general e Interpretación y traducción. Esto sugiere que el sistema formativo todavía produce profesionales con una matriz tradicional, aunque el mercado ya premie otra cosa: la suma de base editorial, capacidades digitales y visión de distribución. El resultado es una tensión visible en las redacciones, las universidades y los itinerarios de entrada a la profesión.

La agenda internacional de habilidades confirma esa tensión. El World Economic Forum, en su Future of Jobs Report 2025, sitúa entre las habilidades de crecimiento más rápido la IA y big data, la alfabetización tecnológica, así como la creatividad y el pensamiento analítico. Aunque no se trate de un informe específico sobre periodismo, su marco encaja bien con lo que LinkedIn detecta en España: las empresas buscan perfiles que sepan combinar criterio editorial con herramientas de producción, medición, automatización y análisis. La hibridación ya no es un plus; es el corazón de la empleabilidad.

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Fuente original: Leer en Expansión
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