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Dani Fernández: «He luchado contra fantasmas que, de vez en cuando, siguen apareciendo»

Dani Fernández: «He luchado contra fantasmas que, de vez en cuando, siguen apareciendo»
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El cantante, que se recupera de su aparatosa caída, mantiene su cita en Fuengirola en la recta final de 'La Jauría'
Dani Fernández: «He luchado contra fantasmas que, de vez en cuando, siguen apareciendo»

El cantante, que se recupera de su aparatosa caída, mantiene su cita en Fuengirola en la recta final de 'La Jauría'

Regala esta noticia Añádenos en Google Dani Fernández, que actuará el 4 de julio en Marenostrum, en una foto de archivo. (Efe)

Regina Sotorrío

20/05/2026 a las 23:38h.

Dani Fernández se siente «liberado». Ya no tiene la presión de hacer 'sold out' por donde pasa, ni aspira a gustar a todo el mundo. « ... No sé si es porque me hago más mayor», dice al otro lado del teléfono. Solo tiene 34 años, pero en lo musical lo ha vivido (casi) todo: ha sido el niño de Eurojunior, el adolescente de una famosa 'boy band' (Auryn) y el joven que empezó de cero para encontrar su propio camino. Y ahora sí, por fin, siente que su proyecto es «sólido». El artista despide el ciclo de 'La Jauría', el disco de su reinvención, con una gira que el 4 de julio se detiene en Marenostrum Fuengirola. La titula 'La Insurrección Tour', su particular revolución «pacífica» antes de frenar el ritmo en octubre para preparar lo nuevo. Una gira que sigue adelante, con ajustes, tras su aparatosa caída en el Roig Arena de Valencia de la que aún se recupera.

-La verdad es que estoy mucho mejor una vez superado el susto inicial. Por suerte enseguida me puse en manos de médicos expertos y ahora estoy ya centrado en recuperarme. Desde la operación solo pienso en el reposo necesario, en la rehabilitación y en estar frente al público lo antes posible. Y estoy seguro que focalizando en eso, llegaré perfecto para el siguiente concierto.

-¿Qué entiende por insurrección?

-La insurrección para mí es una bonita revolución pacífica, sin violencia. Una revolución ficticia para reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Cuando empecé este proyecto, con el disco 'La Jauría', me di cuenta de que estaba muy metido en el qué dirán, que todos estamos muy expuestos en redes sociales y más pendientes de si a la gente le gusta nuestro último corte de pelo o nuestra ropa. Con esta gira, queríamos hacer un concepto nuevo, con una escenografía nueva y un 'setlist' nuevo. Y queríamos armarlo de mensajes, ya no solo con la música, sino con los 'speech'. Que le demos valor a lo que vivimos en los conciertos, que no se nos olvide vivir. Muchas veces estamos más pendientes del móvil que de vivir nosotros, y eso es para nosotros la insurrección.

«Ya no siento presión por tener que colgar el 'sold out' en todos los conciertos»

-Algunos artistas incluso han llamado la atención a esos espectadores que se pasan el concierto grabando.

-Sí. Yo no soy quién para decirle a la gente lo que tiene que hacer en su vida, pero si pudiera dar un consejo a la gente es que, cuando vayan a un concierto, que intenten estar lo menos posible con el móvil. Para mí los conciertos son únicos, ese momento que estás viviendo no lo vas a repetir nunca. Es mucho mejor vivirlo con tus propios ojos que a través de una pantalla.

-¿Se ha conseguido liberar de ese qué dirán?

-Creo que todos estamos intentando luchar contra ello. Yo, al completo, no lo he conseguido. Al final tengo una vida muy expuesta al público, soy una persona que da entrevistas y da su opinión en muchas cosas. En mi cabeza siempre está el si gustaré a la gente o si caeré bien, es algo que ya está instaurado dentro de nosotros. Es verdad que he conseguido reducir tiempo en redes sociales y casi no expongo mi vida privada, pero siempre aparece ese punto de decir «¿esto gustará a la gente o no?».

-El ciclo de 'Jauría' está ya a punto de terminar, y ha puesto el listón muy alto. ¿Siente la presión de lo que tenga que venir después?

-La verdad es que no. En esta gira, una de las cosas que me está pareciendo más liberadora es que creo que hemos hecho un trabajo increíble. Estamos llenando recintos muy locos, pero me siento muy orgulloso de que ya no siento presión por tener que colgar el 'sold out' en todos los conciertos. No sé si es porque me hago más mayor o porque el proyecto está más asentado y es mucho más sólido, pero me está dejando saborear este último año, antes de parar en octubre.

-¿No hay miedo a que esto se acabe? Ha vivido ya todos los ciclos posibles para un artista.

-Miedo a que esto se acabe siempre lo ha habido, pero creo que ahora el proyecto está muy sólido. Mi público no me ha soltado desde que empecé. En Málaga empecé en una sala donde no sé si entraban 150 personas, la siguiente vez que volví ya era el doble, y luego llegamos a la París 15 y se nos quedaba pequeña. Además, una de las cosas que me ha dejado muy tranquilo es que la gente ha apoyado la decisión de parar, de decir «tómate tu tiempo, lo que queremos son buenas canciones». Tengo la esperanza de que cuando vuelva, la gente va a seguir ahí. Eso antes a lo mejor no lo tenía. Pero confío mucho en mi público. Cuando pensaba que la gente no iba a comprar entradas, de repente vamos a este concierto de Marenostrum y la gente casi lo agota. Sigue todo muy loco. Eso hace que en octubre nos vayamos tranquilos y con una paz mental que hará que haga un disco mejor.

«En mi cabeza siempre está el si gustaré o si caeré bien, es algo instaurado dentro de nosotros»

-Cada vez más artistas manifiestan la necesidad de parar por salud mental. Quizás siempre se ha hecho, pero ahora se dice a las claras.

-Sí, se hacía pero no se verbalizaba por miedo a que pasaras de moda. Cada vez más artistas somos conscientes de que se necesitan este tipo de cosas. Y no solo en la música, en muchos trabajos. Debemos escucharnos más, que muchas veces nuestra cabeza nos da signos de cansancio y no somos capaces de ver que hay que parar. Va a ser muy sanador, sobre todo por tener un público que lo entiende y que me anime a hacerlo. Y creo que también la gente lo necesita. Yo he notado que estaba hasta en la sopa. Necesito que el público descanse un poco de mí.

-Es la demostración de que ser vulnerable es una virtud e incluso puede ser una de las claves del éxito.

-Yo creo que sí. El ser sensible y visceral para un hombre muchas veces se ha visto como una debilidad. Pero a veces estamos rotos, todos somos personas de carne y hueso. A mí siempre me ha gustado mostrarle a la gente lo que soy y que la gente se muestre tal cual es conmigo. Eso hace que conectemos y no tengamos que mentirnos.

-Sobre el concepto de «insurrección», ¿siente que se ha rebelado contra lo que otros esperaban de usted? Y, además, ha funcionado.

-Más que rebelarme contra lo que se esperaba de mí, he intentado encontrarme a mí mismo. Si me pongo a pensar en todo lo que he conseguido, nunca en mi vida pensaría que me hubiera salido tan bien, porque no ha sido algo estudiado o analizado. Se construyeron muchas etiquetas sobre mí que hemos ido limpiando, aunque todavía me quedan muchas cosas por mostrar como artista. Pero si echas la vista atrás y ves de donde vengo, he luchado contra muchos fantasmas que, de vez en cuando, siguen apareciendo. Es verdad que vengo de una banda que se ha mostrado mucho a nivel de exposición pública y de vez en cuando aparece algún fantasma con el que tienes que lidiar, pero de momento he intentado llevar siempre por bandera la música, que es lo que más ilusión me hace.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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