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Jueves 26 de marzo. La Malagueta Daniel Corpas, el creador de la serie 'Malaka', salta a la novela: «Aquí tengo más control del resultado»El malagueño, autor de 'La Mano Negra', repasa el jueves 26 de marzo su trayectoria en el ciclo 'Málaga, ida y vuelta' de La Malagueta
Lunes, 23 de marzo 2026, 00:06
... un giro de guion en su carrera. Daniel Corpas, creador de las series 'Malaka' y 'Cuando nadie nos ve', da el salto a la novela con 'La Mano Negra' (Istoría), un relato histórico inspirado en unos extraños sucesos que vivió Jerez en 1882. Una evolución que el malagueño explicará este jueves en el ciclo 'Málaga, ida y vuelta', en el Centro Cultural La Malagueta, organizado por la Diputación de Málaga con la colaboración de SUR (19.00 horas, entrada libre).Pero detrás de la decisión de probar en la literatura hay algo más profundo. «Me fui a la novela porque la autoría de un guionista tiende a diluirse», admite Corpas. El texto es la base de todo proyecto audiovisual, pero durante el proceso va quedando eclipsado por las decisiones de los directores, las aportaciones de los actores, las exigencias de los productores… «Es un negocio de egos bastante potente y el guionista tiene que estar todo el rato ahí metiendo los codos, simplemente para que su nombre aparezca en pantalla», señala.
En el cine, el director se ha convertido en el eje absoluto de la industria cinematográfica, «y eso lo puedo entender». El problema es que ese modelo se ha trasladado a la televisión. «Al menos en España», añade. No sucede igual en la televisión americana, donde tiene mucho peso la figura del 'showrunner', la autoridad creativa de un proyecto, pero aquí siempre se impone el director. «Intentas defender ahí tu cuota de autoría y tu aportación a la historia. El guionista está todo el rato justificándose de alguna manera y eso, en cierto modo, significa que ya has perdido la batalla», reflexiona.
«Escribir una novela, para quien viene del guion, es como ir a un buffet de un hotel de cinco estrellas»
Un roce con un director, por el que acabó abandonando un proyecto que él había empujado desde el principio, fue «la gota que colmó el vaso» para lanzarse a la novela. «Aquí tengo mayor control del resultado final y de la historia tal y como la quiero contar», indica. Reconoce que le sorprendió la «deferencia» con la que el editor de la novela le hacía sugerencias, «con mucho cuidado y dejando claro siempre que la última palabra es la tuya». «Eso en guion no pasa», asegura.
Tras esa mala experiencia, buscó en el «cajón que todo escritor tiene de proyectos que todavía no han encontrado su camino». Y encontró un guion para una serie de televisión que había escrito hace años sobre un hecho que le impactó. «Lo releí y me siguió pareciendo que ahí había una historia que merecía la pena ser contada y que nadie conocía, lo que para mí era un reto y un estímulo. Y lo transformé en una novela». Se topó con estos hechos cuando investigaba qué estaba sucediendo en el sur y en el levante español mientras en otros lugares del entorno nacía la Cosa Nostra en Sicilia, la camorra napolitana o la 'Ndrangheta de Calabria. «Mirando por ahí me encontré con las crisis agrarias andaluzas y de pronto me aparece 'La Mano Negra'. Lo primero que me llamó la atención fue que yo, que era andaluz y apasionado de la historia, no conocía ese episodio histórico», relata.
En ese contexto de crisis agrarias, en un sistema latifundista donde toda la tierra estaba bajo el poder de unos pocos y con el inicio de las protestas sindicales, una serie de extraños y sangrientos asesinatos atribuidos a la Mano Negra desatan la histeria colectiva. «Fue el caso más mediático. Todas las portadas nacionales estaban centrifugando día tras día noticias de la Mano Negra hasta que se creó un clima de alarma. Un señor se murió de un infarto porque unos chavales, de broma, le pusieron una mano negra en la puerta, y según los periódicos eso significaba que estabas sentenciado», cuenta.
«El guionista está todo el rato justificándose de alguna manera y eso, en cierto modo, significa que ya has perdido la batalla»
Y de pronto, de un día para otro todo desaparece por completo. «Luego entendí por qué era tan desconocido. Sencillamente, una vez que se cumplieron los objetivos, se barrió todo debajo de la alfombra». Con el pretexto de la existencia de esa supuesta sociedad clandestina, se reprimió con dureza el movimiento anarquista y las protestas campesinas. Corpas aborda esos hechos desde todos los puntos de vista (los trabajadores del campo, los sindicalistas, los terratenientes, los jueces…) con una gran fidelidad a lo sucedido. «La mayoría de lo que hay en el libro, por inverosímil e increíble que parezca, incluso los giros más locos, es real», garantiza.
Es consciente de que la literatura tampoco es un camino fácil. «La circulación de novedades que hay en las mesas de las librerías es una cosa salvaje. Tu libro está ahí dos días y luego queda sepultado en un alud de nuevas publicaciones». Pero también tiene claro que ha llegado a la novela para quedarse. «Lo ideal para mí sería seguir haciendo crecer mi carrera de guionista, al tiempo que busco el espacio para seguir sintiéndome escritor de literatura», concluye.
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