La industria alimentaria está viviendo un terremoto y las grandes corporaciones tratan de sobrevivir a la desesperada
1 comentarioFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-26T17:16:12ZJavier Jiménez
Editor Senior - CienciaJavier Jiménez
Editor Senior - Ciencia Linkedintwitter3869 publicaciones de Javier JiménezDanone ha anunciado la adquisición de Huel, una empresa británica de batidos y polvos que competía con cosas como Soylent o Joylent en el sector de "nutrición completa", por unos 1.000 millones de euros. Es un terremoto en el sector, pero (sobre todo) por lo que implica.
La industria alimentaria se está preparando para el terremoto que suponen los nuevos fármacos GLP-1 y lo está haciendo engullendo todo lo que hay de nutrición funcional.
¿Qué es Huel? Fundada en 2015 en Reino Unido, facturó unos 250 millones de libras en 2025, vende en más de 100 países y tiene entre sus inversores a Idris Elba y Jonathan Ross. Pero nada de eso explica por qué una empresa como esta vale tanto dinero.
Al fin y al cabo, Human Fuel vende comidas nutricionalmente completas: polvos, batidos, barritas y comidas instantáneas. Aunque la idea es que estos productos cubran el 100% de las necesidades diarias, la misma empresa recomienda complementarla con comida convencional.
En XatakaSoylent y el futuro de la alimentación¿Y para qué quiere Danone eso? Esa es la gran pregunta. La compra de Huel se enmarca en la estrategia Renew Danone que, desde 2022, trata de ampliar y diversificar el trabajo de la compañía. Danone ya tiene Nutricia, su división de nutrición médica especializada (Fortimel, suplementos oncológicos, fórmulas pediátricas), que opera en el ámbito clínico y hospitalario. Con Huel, está construyendo un ecosistema de nutrición funcional y especializada que cubre todos los pasos desde la clínica o los probióticos hasta el gran consumo.
El asunto central es que el mercado no deja de crecer. De crecer y de transformarse. Se estima que los 'meal replacement' mueven, cada año, entre 16.000 y 21.000 millones de dólares. Y los analistas coinciden en que crecerá a un ritmo superior al 5%.
Pero lo que convierte esta operación en algo más que una compra corporativa es el contexto. Los fármacos GLP-1 (Ozempic, Wegovy, Mounjaro) están transformando radicalmente los hábitos de compra alimentaria. Los usuarios comen menos, compran menos ultraprocesados y, cuando comen, buscan densidad nutricional máxima en cada bocado.
Según Circana, los hogares con usuarios de GLP-1 representarán el 35% de las ventas de alimentación en EEUU para 2030. Nestlé ya ha lanzado una línea específica (Vital Pursuit), Conagra etiqueta sus platos como "GLP-1 Friendly" y General Mills está reformulando sus productos para que tengan más proteína y fibra.
¿Y por qué ahora? Básicamente por Danone tiene dinero. En 2024, llegaron a tener una caja de más de 3.000 millones de euros. En 2025, el CEO de Danone dejó claro que la empresa quería "pasar a la ofensiva con las adquisiones". Y lo he hecho. En el último años han comprado tres empresas emergentes en sectores clave (y otras tantas que, finalmente, no ha podido adquirir).
Danone no está comprando un fabricante de batidos: está comprando una posición en la nueva cadena alimentaria que los GLP-1 están creando. Una donde la comida no se vende por placer o conveniencia, sino por función.
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