- DAVID CASALS Barcelona
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En Europa, nos hemos acostumbrado al poco crecimiento y ponemos el foco en dónde hay que recortar" y no en cómo generar más prosperidad y avanzar en la integración comunitaria, concluye el experto.
La imprevisibilidad total de la administración estadounidense tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el proteccionismo y la rivalidad creciente entre las grandes potencias marca un nuevo ciclo en la política internacional. Son unos cambios que repasa en esta entrevista David Bach, presidente de la escuela de negocios IMD y experto en estrategia y economía política.
Acaba de asistir a las reuniones del Foro de Davos. ¿Qué lecciones saca de una cumbre tan atípica?-Los europeos por una vez se pusieron más firmes, con pronunciamientos públicos de los líderes y el envío de tropas, pocas, pero importantes para Groenlandia. Dejaron claro que iba a ser innegociable. Dio resultados la combinación de fortaleza; la oposición interna en EEUU, donde incluso los republicanos eran muy escépticos; y movimientos en los mercados. Solamente la idea de que un país de la OTAN pudiera utilizar fuerza contra otro país ha cambiado el panorama completamente.¿Qué futuro augura a las relaciones transatlánticas?-La OTAN va a continuar, es muy importante, la integración de las fuerzas es clave, pero claramente los europeos tienen que trabajar en su propia defensa, integrar la industria militar y el suministro, y también profundizar en el nivel estratégico.¿Qué debería aprender la UE tras el choque con Trump?No puede perder el tiempo en unificarse, en preparar su defensa, no solamente en la UE, sino también con la contribución de Reino Unido, Noruega, Suiza y otros países europeos. Hay un poco de ironía: ha sido Mark Carney, el primer ministro canadiense, quien les ha marcado un poco el rumbo que ahora mismo hay que perseguir.La caída de Nicolás Maduro, las protestas en Irán, Groenlandia... El arranque del año ha sido convulso. ¿Ha cambiado para siempre el orden global, con el regreso de grandes imperios? Es cierto que el orden internacional, que ya estaba en peligro, ha cambiado completamente. Lo que ocurrió en Venezuela es lo último que ha acabado con el orden basado en normas e instituciones. Y todos sabemos que EEUU, que es el arquitecto principal de las reglas y las leyes internacionales, muchas veces no las ha respetado. Sin embargo, antes por lo menos presentaba sus argumentos, como hizo durante la guerra de Irak, cuando intentó convencer a Naciones Unidas para que le apoyase. Es cierto que se inventaron argumentos en cuanto a armas de destrucción masiva, pero por lo menos EEUU pretendía actuar dentro de un marco de leyes, normas y reglas. Con Trump y sobre todo ahora con Venezuela, esto se ha acabado. El orden tal y como existía, ya no existe. Ahora, lo que no sabemos es si lo que viene va a ser el regreso de los grandes imperios. Lo que veo más bien es lo que Ian Bremmer denomina el Escenario G-Zero: un mundo donde no hay liderazgo y donde todos los poderes se guían por sus intereses. ¿Qué significa para la UE este cambio?En este mundo sin reglas y sin normas, basado en el poder y la fuerza, cada país por su cuenta pinta poco. Europa tiene que unirse, invertir muchísimo más en su propia seguridad. Es la única opción que tenemos al corto y medio plazo para defender nuestros interesesTras la captura de Maduro, Trump amenazó a otros países latinoamericanos...Creo que no se ha acabado con Venezuela. El país más amenazado ahora mismo es claramente Cuba, porque EEUU ya ha dicho que Cuba no va a recibir petróleo de Venezuela. Vamos a ver si México, que también ha exportado a Cuba, va a continuar. Conviene recordar que Marco Rubio, que es el principal arquitecto de la intervención en Venezuela, desde hace muchísimo tiempo ha hablado de la necesidad de provocar un cambio en Cuba. De lo que estoy menos convencido es que EEUU vaya a tomar medidas contra Colombia y México, pero en cualquier caso, es un momento de incertidumbre para toda Latinoamérica, sin duda.Diferentes analistas están hablando de la 'Doctrina Donroe'. ¿Ha regresado una versión actualizada del principio 'América para los americanos'?Es un concepto del The New York Post. No estoy convencido de que vaya a ser una doctrina que se puede comparar con la que fraguó el expresidente Monroe, que guió la política de EEUU hacia Latinoamérica durante más de un siglo. Sí que hemos visto que la intervención de EEUU en Venezuela no es muy popular entre el pueblo estadounidense, y la gente no está convencida de que vaya a tener beneficios, con lo que yo no pienso que esto sea un nuevo paradigma económico.- Pese al proteccionismo, el PIB de EEUU mantuvo el crecimiento en 2025. ¿Conseguirá mantener esta senda?Los aranceles tienen impacto: las importaciones en Estados Unidos bajaron mientras que China incrementó su exportación. Es cierto que la economía de EEUU ha ido mejor de lo que esperado, pero hay riesgos que ya estamos viendo: la inflación por la repercusión de los aranceles en lo que pagan los consumidores, crecimiento del paro y el nivel de confianza entre los consumidores más bajo en décadas.La entrevista, en seis titulares:
Economía, relaciones globales, tecnología:El presidente de la escuela de negocios con sede central en Lausana (Suiza).Mark Henley/IMD- "Europa tiene que unirse e invertir muchísimo más en su propia seguridad"
- "El escepticismo de EEUU con el multilateralismo no arrancó con Trump"
- "La intervención en Venezuela no es muy popular entre el pueblo de EEUU"
- "La OTAN continuará, pero Europa tiene que trabajar en su propia defensa"
- "Algunas compañías usarán IA china, otras de EEUU y muchísimas, las dos para trabajar en todas partes"
- "Para competir, Europa no necesita su propio ChatGPT"
¿QUIÉN ÉS?
DAVID BACHDavid BachFrançois Wavre / IMD- Fecha y lugar de nacimiento: 1975, Hanau (Alemania)
- Cargo: Presidente de la escuela de negocios IMD
- Es profesor de estrategia y economía política formado en las universidades de Yale y Berkeley, donde se doctoró.
- En 2021, fue nombrado decano de innovación y estrategia del International Institute for Management Development (IMD), la escuela de negocios con sede en Lausana (Suiza), que preside desde 2024. Con anterioridad, Fue vicedecano de la escuela de negocios de Yale, y lideró su salto a Beijing (China).
¿Cuál es la mayor oportunidad para la economía europea?
DesplegableLa mayor integración es la gran oportunidad. Hay que rebajar las regulaciones que frenan inversiones y el crecimiento, y articular un mercado integrado a nivel financiero. No tenemos un problema de falta de innovación, ni tampoco de talento o de capital. Lo que no tenemos son los marcos regulatorios necesarios para que el capital europeo llegue a innovadores, emprendedores o quienes están haciendo crecer a las empresas, por lo que no aprovechamos el talento que tenemos aquí. La Comisión Europea está intentando implementar las recomendaciones del informe de Mario Draghi, pero no estamos viendo movilización política en los países a favor de estos cambios. Y ahora mismo, no podemos esperar cinco o siete años más para arrancarlos, ya que este tiempo puede ser la gran diferencia entre una Europa como región próspera y democrática, u otra que básicamente depende de poderes no europeos. El momento es clave.
¿Cuál es la principal amenaza para la economía europea?
DesplegableLa fragmentación. Los países quieren un mercado unificado siempre que sea bajo sus reglas. Hay tasas y regulaciones muy distintas. Se puede mantener una estructura y al mismo tiempo avanzar hacia una integración económica. Europa debe unirse y tiene que invertir mucho más en su propia seguridad. El riesgo que tenemos ahora mismo es que la gente, sobre todo los jóvenes, pierdan su fe en sus gobiernos y en el proyecto europeo. Por eso estamos viendo tanto apoyo para partidos extremos. Y Estados Unidos, como dice su estrategia de seguridad nacional, está dando la bienvenida a la extrema derecha. Los llaman partidos patriotas, pero son antieuropeos. Este es el gran riesgo: no conseguir arrancar el crecimiento y, por tanto, no conseguir dar expectativas a jóvenes, emprendedores e innovadores. Al final, todo esto da más apoyo a partidos que tienen proyectos mucho más radicales en cuanto a política e instituciones comunitarias.