El elegido por Pedro Sánchez para devolver la 'normalidad' a la ciudad autónoma de Ceuta tras la avalancha de 80.000 migrantes de finales de julio no era la primera opción que tenía encima de la mesa para sustituir al dimitido Miguel Ángel Pérez Triano.
Al Gobierno no le ha resultado fácil encontrar a alguien dispuesto a asumir un cargo que está en el diana no solo política, sino incluso judicial a raíz de la investigación abierta por la juez de la Audiencia Nacional María Tardón, el sustituto de quien se ha convertido, de facto, en persona non grata dentro de la ciudad en la que es el representante del ejecutivo central.
De hecho, según ha podido saber EL MUNDO, antes que al ex alcalde de El Puerto de Santa María, Sánchez eligió como nuevo delegado en Ceuta al hermano de David, a Salvador de la Encina, un histórico socialista que fue diputado en el Congreso durante varias legislaturas por Cádiz, además de alto cargo de la Junta de Andalucía y que cuenta con un brillante curriculum.
Pero De la Encina, Salvador rechazó el ofrecimiento para volver a la vida política activa y habría sido él, según las fuentes consultadas, el que propuso el nombre de su hermano.
Designado por el Consejo de Ministros este mismo martes, el nuevo delegado del Gobierno en Ceuta se enfrentará a una tarea titánica que supera, con creces, la gestión de un municipio como el de El Puerto de Santa María, donde fue alcalde entre 2015 y 2019, además de diputado de Bienestar Social de la Diputación de Cádiz.
Su trayectoria política está llena de polémicas y la más notoria de ellas se produjo, precisamente, durante su etapa municipal, siendo concejal pero habiendo perdido ya la Alcaldía. En noviembre de 2022 protagonizó un altercado con un concejal del PP, Javier Bello, a cuenta de la financiación de un pseudomedio de comunicación con fondos públicos. De la Encina se encaró con el edil del PP y también con el chófer de éste, con el que estuvo a punto de llegar a las manos. "Te voy a reventar la cabeza, niñato", le espetó.
También fue objeto de una querella por parte de la empresa a la que habían adjudicado la construcción de un parking durante su mandato como regidor en la que le acusaban de boicotear el proyecto. Poco después, ya en el año 2023, dejó la política y se dio de baja del PSOE.
Volvió entonces a su puesto como personal laboral de la Junta de Andalucía, de donde acaba de salir para ser nombrado para su nuevo puesto en Ceuta. Hasta hoy mismo era coordinador de Gestión del Emprendimiento en la delegación en Cádiz de la Fundación Andalucía Emprende, considerada parte de la administración paralela montada por los gobiernos socialistas en esa comunidad para sortear controles.
Su trabajo en esta fundación, más bien la sospecha de que no trabajaba lo que debía, le llevó a ser objeto en 2019 de una investigación interna sobre sus supuestas ausencias de su puesto durante la campaña de las elecciones municipales de 2005, aunque el Tribunal de Cuentas acabó dándole la razón y dio por válidas sus explicaciones.
En el PSOE andaluz valoran la capacidad de diálogo que tiene David de la Encina como uno de los méritos para su nombramiento, aunque en un sector del socialismo gaditano cuestionan su capacidad y su designación ha causado sorpresa.
La secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, ha sido de las primeras en alabar su perfil y defender su designación, señalando que cuenta "con todo el aval del Partido Socialista".
Asimismo, puso de manifiesto que tiene "una estrecha vinculación con esta ciudad en su cotidianeidad", dado que "gran parte de su familia reside" allí, de modo que "conoce perfectamente la situación que en este momento viven los ceutíes". De la Encina, ha apostillado Montero, "empatiza" con esa situación "porque, en carne propia, está experimentando todos esos sentimientos que tienen los ceutíes en el día de hoy".
En cualquier caso, el nuevo delegado no va disfrutar de ningún periodo de gracia y, desde el primer minuto, este ceutí nacido en 1970 va a tener que fajarse en tareas nada fáciles. Para empezar, la de establecer relaciones fluidas y garantizar la cooperación y el diálogo con el gobierno autónomo de la ciudad.
El nombramiento de David de la Encina, además, se produce después de la marcha de su antecesor con una comparecencia pública en la que señaló directamente al Ministerio del Interior, asegurando, en contra de lo que había venido manteniendo desde el 30 de julio, que él sí avisó al ejecutivo central de los problemas que se podían generar en la frontera con Marruecos. Aunque, eso sí, insistió en que era imposible hacerse una idea de la magnitud de lo que se venía encima.