El Artist Alley reúne a grandes nombres del cómic y a fans capaces de esperar horas para conseguir una firma, una portada o una pieza original
Regala esta noticia Añádenos en Google Romita Jr. posa en su mesa en el Artist Alley. (Salvador Salas) 03/10/2026 Actualizado a las 22:26h.A John Romita Jr. no termina de convencerle lo que le han puesto para beber. Levanta la botella de agua, la mira y bromea: «Esto ... no es tequila». La organización no parece dispuesta a satisfacer la petición, así que al dibujante estadounidense no le queda otra que volver al trabajo. Y tiene bastante por delante. Frente a su mesa, en el Artist Alley de la San Diego Comic-Con Málaga, se acumula una de las colas más largas de estos días.
Pedrita Parker hace cola como una más para conocer a Romita: «Spiderman me gusta por él»
Eso sí, conviene venir con suficiente presupuesto. Una firma de Romita cuesta veinte euros, treinta si el ejemplar va a ser certificado por Certified Guaranty Company (CGC), una de las compañías de referencia para autentificar cómics. Si junto a la rúbrica se quiere un pequeño dibujo —el remarque que buscan muchos coleccionistas—, la tarifa sube a cincuenta o sesenta euros. Y luego están los encargos: doscientos euros por un retrato de cabeza, cuatrocientos por un torso y hasta mil euros por un personaje de cuerpo entero.
Entre quienes esperan pacientemente su turno aparece una malagueña que sabe perfectamente lo que supone estar al otro lado de la mesa. Es Estefi Martínez, Pedrita Parker, ilustradora, escritora y creadora de una marca que lleva desde 2014 convirtiendo sus dibujos en libros, exposiciones y productos que vende por medio mundo. Pero hoy no ha venido a trabajar, sino a ser simplemente una fan. «Y muy, muy fan», confiesa: «Spider-Man me gusta por él». Su nombre artístico, Pedrita Parker, nació precisamente como un juego con Peter Parker, el alter ego del superhéroe. Ahora mira la lista de precios de Romita y hace cuentas: «Una carita igual compro».
Problemas de vecindario
La popularidad también trae problemas logísticos. Sobre todo para quien ha tenido la suerte, o la desgracia, de sentarse al lado. Rodney Ramos observa cómo buena parte del público de la carpa acaba concentrándose en torno al expositor de Romita. Ramos lleva décadas trabajando para las grandes editoriales estadounidenses, pero compartir mesa con una leyenda hace difícil competir por la atención. Un aficionado se coloca demasiado cerca para posar en una foto con Romita y Ramos termina llamándole la atención: «Quita tu culo de mi mesa». Sin tensión, pero con cierta molestia y resignación. En el Artist Alley también existen los problemas de vecindario.
Porque esta zona funciona como una Comic-Con dentro de la Comic-Con. Entre actores, grandes paneles, estrenos y disfraces, los dibujantes son las otras estrellas de la convención y despiertan tanta o más devoción que los grandes rostros de la pantalla. Sobre las mesas se abren carpetas cargadas con los originales que han traído a Málaga. Y basta mirar las etiquetas para comprobar lo que valen. En la de Rafa Sandoval, uno de los dibujantes españoles con mayor trayectoria en DC, hay páginas por cientos y hasta miles de euros. Por sus lápices han pasado series como 'The Flash', 'Green Lantern', 'Action Comics', 'Black Adam' y 'Absolute Superman'.
Nada caro, si tenemos en cuenta que no son reproducciones sino páginas originales, las hojas sobre las que se dibujaron las viñetas que después llegan impresas al cómic. En varias de las que se ofrecen en Málaga puede leerse todavía en el margen «Sandoval» y «Tarragona», por Jordi Tarragona, responsable de las tintas. Green Lantern, Flash y otros personajes de DC ocupan páginas completas protegidas ahora por fundas de plástico y pequeñas pegatinas rosas con el precio escrito a mano.
Una fan viaja desde Santiago y espera cinco horas para ser la primera en la cola de Jorge Jiménez: «Estoy por llorar, pero me estoy conteniendo»
A pocos metros, Rick Leonardi también pone tarifa a lo que sale de su lápiz: cuatrocientos euros por un personaje de cuerpo completo y cien por un remarque. Una reproducción firmada, para bolsillos más modestos, cuesta veinte euros. Es el particular mercado de un lugar donde conviven desde el aficionado que quiere una firma de cinco euros hasta el coleccionista dispuesto a dejarse casi un sueldo en una página.
Por aquí desfilan estos días nombres que para quien no lee cómics pueden pasar inadvertidos pero que explican por qué esta carpa es una de las más visitadas de la Comic-Con. Han venido algunos de los dibujantes españoles más importantes en la industria estadounidense. DC, de hecho, llegó a presumir de esa cantera al citar a Jorge Jiménez, Bruno Redondo, Mikel Janín y Guillem March entre los artistas que han marcado su catálogo reciente.
Merece la pena detenerse en el expositor de Jiménez, el segundo más concurrido tras el de Romita Jr. El granadino se ha convertido en una estrella del dibujo. DC lo presenta directamente como uno de sus grandes talentos internacionales. Ha dibujado a Superman, la Liga de la Justicia, 'Super Sons' y, sobre todo, Batman. Este mismo año firma el dibujo de la nueva etapa de 'Batman' escrita por Matt Fraction. En Málaga también hay cola para él. La primera en llevarse su firma y un dibujo se llama Antia. Ha venido desde Santiago de Compostela y ha esperado cinco horas para ser la primera.
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