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De la consejera Chandiramani a la doctora Nanwani: los hindúes de Ceuta reivindican 80 años de convivencia frente a la invasión

De la consejera Chandiramani a la doctora Nanwani: los hindúes de Ceuta reivindican 80 años de convivencia frente a la invasión
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La comunidad llegó a la ciudad autónoma en la segunda mitad del siglo XX tras la partición entre India y Pakistán. Su integración cultural ha llevado a Ceuta a adoptar celebraciones como Diwali y el festival de Ganesha. Más información: El vídeo de tres segundos que azuzó el asalto masivo a Ceuta: dos asaltantes recién llegadas y 32 millones de visualizaciones

El presidente de la comunidad hindú de Ceuta, Ramesh Chandiramani María Inmaculada Balbás.

África De la consejera Chandiramani a la doctora Nanwani: los hindúes de Ceuta reivindican 80 años de convivencia frente a la invasión

La comunidad llegó a la ciudad autónoma en la segunda mitad del siglo XX tras la partición entre India y Pakistán.

Su integración cultural ha llevado a Ceuta a adoptar celebraciones como Diwali y el festival de Ganesha.

Más información: El vídeo de tres segundos que azuzó el asalto masivo a Ceuta: dos asaltantes recién llegadas y 32 millones de visualizaciones

Ceuta Publicada 22 agosto 2026 06:30h Las claves

Las claves Generado con IA

En las inmediaciones del templo hindú de la calle Echegaray, en pleno centro, cada mañana los vecinos pueden escuchar los rezos en sánscrito que realizan los miembros de la comunidad. Cualquier persona puede acercarse y formar parte del rito dentro del cuarto lugar más visitado de Ceuta.

Ramesh Chandiramani explica cómo vivió los días 30 y 31 de julio. El presidente de la comunidad hindú de la ciudad debía acudir a la boda de su sobrino en Londres el 1 de agosto. El 31 abandonó la ciudad, aunque volvió el día 3.

"Salimos a primera hora, y no encontramos ningún taxi libre, así que tuvimos que ir andando al helipuerto y vimos cientos de personas deambulando por la ciudad", recuerda.

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En cuanto regresó el 3 de agosto, se puso en contacto con los otros presidentes de las diferentes comunidades de la ciudad. "Les dije que esto era una catástrofe por la cantidad de muertos que había habido y por la cantidad de niños que habían entrado". Los cuatro líderes organizaron la primera gran manifestación del 9 de agosto.

"Hay muchas barriadas que están sufriendo continuas peleas y una violencia a la que nosotros no estamos acostumbrados", continúa el presidente.

Kissy Chandiramani, en primera línea

La consejera de Hacienda de Ceuta, Kissy Chandiramani Ramesh, es una pionera indiscutible para la comunidad. Fue la primera mujer de origen hindú en entrar en el Congreso de los Diputados de mano del Partido Popular. En 2025, se convirtió en la primera ceutí en entrar en la lista Forbes de las 100 españolas más influyentes.

Después de "romper estereotipos como mujer y como hindú, en la política y en todos los ámbitos" en sus propias palabras, la consejera ha estado en primera línea de la respuesta del Ejecutivo ceutí a la avalancha migratoria.

"Si no ha sido una invasión, poco le ha faltado", contaba a EL ESPAÑOL días después del asalto masivo a la ciudad autónoma. Chandiramani lamentaba la "dejación de funciones" por parte de Marruecos y no ocultaba su "decepción" con el Gobierno de España. "Esperábamos una respuesta más contundente, más rápida, con mayor celeridad".

Citando a una socióloga, la concejal definía su ciudad como una muestra de "lo que será España dentro de 40 años". "En nuestra Asamblea hay 25 diputados de todas las religiones y culturas, pero todos estamos convencidos de que la norma de convivencia es la Constitución y la ley", manifestaba.

Kissy Chandiramani, consejera de Economía, Hacienda y Función Pública de la Ciudad Autónoma de Ceuta, en la EL ESPAÑOL

Chandiramani también remonta sus orígenes familiares a la llegada de refugiados hindúes en 1947 y reivindica la multiculturalidad de la ciudad. "Me siento muy orgullosa de que los ceutíes me inviten a vivir con ellos sus festividades, independientemente de la religión a la que pertenezcan, y que compartan ese momento especial conmigo".

"Me enorgullece que mis vecinos musulmanes, cuando rompen el ayuno en el Ramadán, me inviten a su casa y quieran que forme parte de ese momento de intimidad religiosa. Igualmente es muy especial para mí que cuando llega el Diwali, que es mi festividad, la gente me pregunte y se interese por él".

El ejemplo de integración de Ceuta, insiste, se basa en "la migración ordenada que no ponga en riesgo la vida de las personas", subrayaba. "Hay quien nos está intentando dividir y polarizar en el ámbito de la cultura, las religiones o las raíces. Eso es peligroso", concluía.

"Es vergonzoso, somos europeos"

Kumari Nanwani, jefa de oftalmología del hospital Universitario de la ciudad, recuerda que su comunidad ya padeció "un éxodo" antes de establecerse en Ceuta."Imagínate para nosotros vivir esta situación".

La doctora se presentó con el plan de Actuación de Catástrofes Sanitarias redactado por médicos ceutíes en mano el 16 de agosto en la Delegación del Gobierno. Advertía que, "desde el día uno", se habían atendido en Urgencias más de 90 personas en cuatro horas, algo inasumible para la ciudad.

Esperaba que Mónica García, Ministra de Sanidad, la recibiera para pedirle que activase el nivel 1. Sin embargo, García ignoró las denuncias de los médicos ceutíes, afirmando que "no había colapso hospitalario" y advirtiendo que vincular inmigración con enfermedades es "xenófobo".

El presidente de la comunidad hindú de Ceuta, Ramesh Chandiramani María Inmaculada Balbás.

Interior sitúa la cifra en 5.000 la cifra de inmigrantes que permanecen en Ceuta, mientras que el gobierno de la ciudad llegó a estimar el número de migrantes en una horquilla entre los 8.000 y los 11.000, según datos aportados por las distintas ONG que prestan asistencia a los inmigrantes.

Permi Mirchandani, dueño de una inmobiliaria y ex consejero de turismo de la ciudad autónoma, cuenta que aquel día lo vivió "con una sensación de impotencia y de dolor”, al ver que todo el trabajo “que han construido tus abuelos, tus padres, de buenas primeras es pisoteado". "Y lo peor es que no hay una respuesta del Gobierno de la nación", añade.

"No sabemos quién ha entrado, no sabemos las infecciones que traen", continúa el empresario con indignación. "Esto no es lo que pagamos con nuestros impuestos, ciudadanos europeos. La playa del Trampolín es una vergüenza para la imagen de España, y para Europa que lo consiente". Añade que a los vecinos "no nos dejaban poner ni una barbacoa".

Actualmente en la playa hay construidas alrededor de 80 chozas con chapa, palos y demás materiales que unos 1.500 migrantes que se han instalado allí han podido reunir."En este tiempo he echado mucho en falta la visita del rey",concluye Mirchandani indignado.

Bajo su punto de vista la situación es "un caos que no se puede tolerar". Los vecinos "necesitamos que los responsables de las muertes de estas personas que han fallecido ahogadas y pisoteadas en el mar paguen".

También urge a "solucionar la situación de los menores y del resto que han entrado" ya que "muchos de ellos trabajaban en su país.Yo sé de un hotel cercano que de 15 empleados, 10 vinieron a Ceuta".

La doctora Kumari Nanwani posa junto al plan de catástrofe sanitaria en la puerta de la Delegación del Gobierno en Ceuta. María Inmaculada Balbás.

El éxodo desde la India

La ciudad es hogar desde mitad del siglo pasado de una comunidad de origen indio y religión hindú. Estos mantienen su lengua materna, el sindhi. Está formada por unas 600-700 personas, aunque no hay un censo oficial.

La casta sindhi toma su nombre de su región de origen, Sindh, hoy dividida entre Pakistán e India tras la partición de 1947, que provocó el éxodo. Tradicionalmente se han dedicado al comercio.

En España, los sindhi se instalaron en los distintos puertos francos -libres de impuestos- que a principios de siglo se encontraban en las Islas Canarias, Melilla, Ceuta, Tánger y Tetuán cuando estas formaban parte del protectorado español.

La diáspora comenzó incluso antes de la partición de la India, ya que muchos hindúes emigraron a la metrópoli (Inglaterra) huyendo de la pobreza en la que el subcontinente estaba sumido. Muchos fueron a Gibraltar, y de allí a puertos españoles.

"De allí muchas empresas, ya constituidas en Gibraltar, saltaron a Marruecos, que era un protectorado español y francés. Tánger era dominada por las cuatro potencias: ingleses, franceses, españoles y alemanes. Y allí se establecieron muchísimos sindhis", rememora el presidente.

Las potencias necesitaban mano de obra y la trajeron de la India. “Mis abuelos fueron contratados por una empresa de Ceuta y vinieron alrededor del 1930”, continúa.

Permi Mirchandani, empresario y ex-consejero de turismo del PP de la ciudad María Inmaculada Balbás.

La separación entre India y Pakistán provocó el mayor éxodo de la historia de la humanidad, con más de 10 millones de desplazados. En el nuevo estado musulmán, los hindúes debían emigrar si querían salvar la vida debido a las enormes tensiones sectarias.

"Un familiar de mi abuela decidió quedarse en Hyderabad y lo mataron", recuerda Nanwani.

Cuando tuvieron que huir, "mi abuelo decidió traer a la familia a Ceuta. Casualmente en ese barco también venía mi familia por parte de padre", recuerda el presidente. Y allí, sus dos abuelas se conocieron y concertaron el matrimonio de sus padres.

"Mi abuelo fue el primer indio en instalarse en Ceuta", rememora Mirchandani. Se instaló en la ciudad con un bazar típico de electrónica.

La integración en España

La primera y la segunda generación se dedicaron al comercio, pero con el paso del tiempo las nuevas generaciones han ido abandonando el oficio. "El último bazar hindú cerró hace año y medio", cuenta el empresario inmobiliario.

"Somos una población que no tiene tierra. El idioma tiende a desaparecer. Un pueblo sin idioma y sin tierra tiende a diluirse. Además nosotros nos integramos muy fácilmente. A pesar de que intentamos mantener ciertos rasgos de nuestra cultura, es difícil", cuenta Nanwani.

Actualmente, la comunidad solo se reúne en su totalidad en el templo para celebrar festividades puntuales, como el Año Nuevo hindú (Diwali). O la festividad de Ganesha, que el empresario y su familia instalaron y popularizaron en la ciudad.

El festival de Ganesha, que se celebra a mediados de septiembre, creció tanto que lo que empezó siendo una celebración familiar acabó convirtiéndose en una fiesta más de la ciudad.

La comunidad hindú de Ceuta celebra el Festival de Ganesh Fotos/ Javier Sakona

"Lo hemos estado haciendo durante más de doce años. Empezamos siendo en casa unas 40 o 50 personas y hemos llegado a concentrar 500, muchísima gente de otras comunidades y religiones: cristianos, hebreos… de todo", rememora el empresario.

"Las cuatro comunidades han tenido una convivencia extraordinaria, digna de mencionar a nivel mundial, pero que ante esta situación nos hemos visto mucho más unidos", señala el presidente.

“Mi hijo dice que no se siente indio. Que él es español, y yo también soy española. Pero sí es cierto que mantengo muchas tradiciones de mi cultura, y que tengo el corazón dividido, pues también me siento india. Por ejemplo no como ternera, aunque no practico la religión como tal”, explica Nanwani.

La comunidad hindú de Ceuta celebra el Festival de Ganesh. Fotos/ Javier Sakona

Todos los entrevistados coinciden en que la comunidad está totalmente integrada y que incluso los matrimonios mixtos son comunes. "Incluso diría que hoy hay más matrimonios mixtos que entre hindúes", cuenta el presidente.

Así, las generaciones más jóvenes tienden a instalarse en la Península en busca de más oportunidades. "De cada diez jóvenes, ocho se quedan en la península al terminar sus estudios. De mis tres hijas, solo una vive en Ceuta", añade Chandiramani.

La partición de la India

La India formaba parte del Imperio británico desde mediados del siglo XVIII, cuando la Compañía Británica de las Indias forzó a varios gobernantes indios a convertirse en sus vasallos.

Sin embargo, el dominio formal británico no comenzó hasta 1858, cuando el último sultán mogul fue depuesto y la Corona británica se hizo responsable de su gobierno.

La comunidad hindú de Ceuta celebra el Festival de Ganesh. Fotos/ Javier Sakona

Pero todo cambió tras la Segunda Guerra Mundial. Inglaterra ya no podía mantener militarmente el control, así que dejaron de administrar el subcontinente de forma directa, momento en que comenzó la descolonización.

El fin del dominio colonial inglés sobre la India en 1947 originó tres nuevos Estados: India, Pakistán y Bangladés, que se independizó de Pakistán en 1971.

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Mahatma Gandhi fue el principal líder por la independencia de la India a través de la no violencia. Sin embargo, dentro del Congreso de la recién declarada ex-colonia, Muhammad Ali Jinnah fomentó la idea de un estado independiente para los musulmanes. Así nació Pakistán.

En apenas dos años, millones de personas cruzaron las fronteras de los dos nuevos países para establecerse de forma permanente en el país vecino. Otros cientos de miles murieron en el camino, muchos de ellos en ataques violentos y organizados.

Otros, como los abuelos de los protagonistas de este reportaje, decidieron empezar de cero más allá del subcontinente o reunirse con familiares que ya estaban establecidos en puertos francos.

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