Ninguna expresión viral apareció por accidente, cada una nació en un momento específico de internet, o incluso antes de este, y terminó convirtiéndose en una especie de lenguaje silencioso. La pose que eliges para una foto rara vez habla solo de ti; también refleja la cultura en la que te relacionas, los ideales de belleza de tu época e, incluso, el estado de ánimo de toda una generación.
Heroin chic
La editora Robin Givhan describía esa estética en su artículoWhy Dole Frowns on Fashion, publicado en Los Angeles Times. "Entre las adicciones actuales se encuentra una visión nihilista de la belleza que refleja las siluetas desmejoradas y los rostros demacrados de drogadictos".
Aunque el término heroin chic no se atribuye oficialmente a una sola persona, en 1997 la entonces editora de Interview, Ingrid Sischy, terminó por popularizarlo durante el funeral del fotógrafo Davide Sorrenti, hermano de Mario, y uno de los principales exponentes de esa estética, quien murió a los 20 años por una sobredosis. Su crítica se volvió una de las frases más recordadas de la época: "Esto es heroína. No tiene nada de chic".
Duck face
las selfies frente al espejo se convirtieron en la carta de presentación de millones de perfiles, jovenes comenzaron a repetir el mismo gesto: labios exageradamente fruncidos hacia adelante para aparentar una boca más voluminosa y una expresión seductora.Según el sitio web Know Your Meme, una enciclopedia dedicada a documentar el origen de las tendencias y los memes de internet, en marzo de 2007 un usuario identificado como Hauntash publicó en la comunidad online DeviantArt una fotografía de una mujer frunciendo los labios bajo el título "The Duckface". Meses después, en enero de 2008, el sitio Ebaumsworld difundió una galería titulada "The Ugly Duck Face" (La horrible cara de pato).
Con la popularidad también llegó la polémica. En 2010, un usuario de Reddit publicó una entrada titulada: "¿Las mujeres (en su mayoría) hacen la horrible cara de labios de pato?". Otro usuario respondió que la pose servía para ocultar la inseguridad. "Es una especie de sensualidad fingida. Es una forma de decir: 'oye, soy tan insegura de mí misma que pongo cara tonta y me río con mis amigas'".
Mientras internet debatía si la duck face era una pose coqueta o una muestra de inseguridad, las celebridades terminaron de convertirla en un fenómeno global. Kim Kardashian fue una de sus máximas exponentes y la incorporó a su imagen pública durante los primeros años de Instagram, junto con figuras como Paris Hilton y Nicole Richie. Lo que había nacido como una pose improvisada frente al espejo en MySpace acabó dominando las alfombras rojas, las revistas y millones de selfies alrededor del mundo.
Con el paso de los años, la duck face dejó de ser una pose aspiracional para convertirse en un meme. El mundo pasó de imitarla a burlarse de ella, en uno de los primeros ejemplos de una tendencia nacida en internet que terminó siendo devorada por las propias redes.
Gen Z pout
adolescentes que escrolean todos los días en redes como TikTok, en donde también se encuentran tutoriales de cómo realizar el Gen Z pout perfecto, siendo rotundamente discreto y sin denotar desesperación. "Mostrar menos expresión puede hacer que una persona se sienta más segura y menos vulnerable", comenta López Sierra. Es casi como si toda una generación se esforzara por parecer que no se esfuerza en absoluto.¿Qué sigue?
Si hubo una época en la que internet compartía cada brunch, cada salida de fiesta y cada selfie, los integrantes más jóvenes de la Generación Z parecen regirse por otras reglas. Las cuentas privadas, las stories de IG efímeras, los perfiles con apenas un post sustituyeron a los feeds de Instagram cuidadosamente curados.
De acuerdo con López Sierra, este cambio responde menos a una moda y más a una transformación en la forma de entender la privacidad. Las primeras generaciones que vimos las redes sociales sentían la emoción de compartir toda su vida. "Las generaciones actuales crecieron viendo las consecuencias de esa exposición, la comparación constante, la presión por mantener una imagen y la sensación de sentirse observados o juzgados".
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