La moratoria, que se prolongará por espacio de un año, o «lo que legalmente se pueda», según ha remarcado De la Torre, persigue abrir un periodo de análisis «transparente y abierto a todos». El objetivo municipal es diseñar las herramientas urbanísticas que permitan regular los proyectos de alojamientos turísticos por zonas de la ciudad, para buscar el equilibrio urbano. Actualmente, la normativa del PGOU establece que el uso hotelero es compatible y alternativo con el residencial, de ahí que los permisos para este tipo de proyectos se hayan disparado en los últimos años.
«Estamos en una reflexión para ver cómo hacemos compatible esa realidad de un turismo económicamente y socialmente bueno para la ciudad con la necesidad de tener vivienda, suelo y espacios para que los malagueños puedan residir en Málaga», ha explicado De la Torre.
El regidor admite que la conversión de locales en viviendas «no viene mal» en el actual contexto de crisis habitacional
Dentro de esta reordenación del modelo urbano, De la Torre ha puesto el foco en la transformación de los comercios de barrio. Aunque ha reconocido que la conversión de locales comerciales en espacios residenciales ha aportado una oferta de inmuebles que «no viene mal», ha advertido de que el Consistorio vigilará de forma estricta el destino de estas reconversiones.
«Seremos inflexibles, absolutamente inflexibles. La conversión de comercio se puede autorizar para vivienda permanente, no turística», ha zanjado el regidor, avanzando que se está trabajando para «articular legalmente con solidez» esta prohibición para que los bajos reconvertidos se dirijan exclusivamente al mercado de larga duración.
Respecto al auge de los nuevos conjuntos de apartamentos turísticos, cuya proliferación quedará congelada durante el próximo año, el alcalde ha admitido el gran «dinamismo empresarial» que registra el sector en Málaga, pero ha enviado una recomendación nítida a los inversores. «Yo lo que animo es que ese dinamismo sea sobre todo hotelero. El que tenga vocación de ser empresario del sector turístico, fenomenal, pero en el ámbito hotelero será siempre muy bienvenido», ha remarcado, marcando distancias con el modelo de conjuntos de apartamentos.
Pese a las restricciones que se van a implantar a corto plazo, el regidor ha querido mostrar su respeto por la industria turística, calificándola como una actividad «clave para el empleo de la ciudad». No obstante, ha insistido en que el futuro del sector pasa inevitablemente por exigir las máximas categorías. «Siempre querremos la excelencia; la excelencia en la oferta de la vivienda turística y en la del apartamento», ha concluido, justificando una regulación que busca asegurar «una oferta de vivienda creciente, no disminuyendo» para los malagueños.
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