Patricia Navarro, también ha subrayado el esfuerzo del Gobierno andaluz y aclara que la seguridad siempre ha sido clave en el proyecto, declarado de interés autonómico
Regala esta noticia Añádenos en Google El alcalde de Málaga durante su intervención en el foro. (Salvador Salas) 17/06/2026 a las 12:22h.Los fondos europeos y el apoyo de la Junta de Andalucía son los dos pilares en los que el alcalde de Málaga, Francisco de la ... Torre, confía para acelerar el proyecto de las plazas-puente sobre el río Guadalmedina. Así lo ha explicado durante el foro organizado por SUR y el Ayuntamiento de Málaga, una jornada centrada en el futuro de este eje urbano y en las posibilidades de integración del cauce en la ciudad.
El alcalde recordó que el proyecto ha manejado distintas estimaciones económicas a lo largo de los últimos años. Según explicó, la cifra que se barajaba inicialmente para una parte de las actuaciones rondaba los 120 millones de euros, mientras que el coste global de intervenciones más amplias llegó a situarse en torno a los 340 millones. «Se trata de una actuación compleja, que debe plantearse con rigor y con una visión de ciudad a largo plazo», comentó.
Por otra parte, e su intervención, el alcalde defendió que el Guadalmedina puede jugar un papel clave para ampliar la influencia del centro histórico hacia la margen derecha. «El objetivo es que el dinamismo cultural, turístico y económico del centro pueda extenderse al otro lado del río, favoreciendo una mayor conexión urbana y social», puntualizaba, a la vez que también destacó el valor de incorporar jardinería, paisaje y espacios de estancia en el entorno del cauce.
«Se trata de una actuación compleja, que debe plantearse con rigor y con una visión de ciudad a largo plazo»
Francisco de la Torre
Alcalde de Málaga
De la Torre, a su vez insistió en que la transformación del Guadalmedina debe beneficiar ante todo a los barrios. A su juicio, si el río se convierte en un espacio atractivo para los malagueños, también lo será para quienes visiten la ciudad. En este sentido, defendió que los vecinos deben ser los primeros en «colonizar» el nuevo espacio, usarlo, pasearlo y disfrutarlo como parte de la vida cotidiana de Málaga.
Seguir buscando propuestas
Por su parte, Patricia Navarro definió el Guadalmedina como algo más que un accidente geográfico. La delegada recordó que durante años fue una frontera social y económica dentro de la ciudad, aunque también ha sido objeto de soluciones de ingeniería hidráulica para hacer frente a los problemas históricos de inundaciones. En su intervención, defendió la necesidad de seguir buscando propuestas «imaginativas, prácticas, viables y sostenibles» para cerrar una brecha abierta en el corazón de Málaga.
Navarro repasó además la evolución histórica del cauce y recordó que, tras la deforestación de los montes de Málaga a partir del siglo XV, comenzaron a producirse inundaciones recurrentes. Esa situación motivó distintas actuaciones durante el siglo XX, como el encauzamiento del río, la construcción de la presa del Agujero y, posteriormente, la del Limonero.
La delegada también fue crítica con la gestión de anteriores gobiernos socialistas en la Junta, al considerar que el proyecto permaneció durante años sin avances. En este punto, recordó que la Administración autonómica tiene la competencia sobre la cuenca y que cualquier actuación en dominio público hidráulico necesita su visto bueno. «La Junta de Andalucía es quien tiene la autoridad de la cuenca y quien debe dar la bendición a cualquier actuación», señaló.
Aunque la renaturalización y la creación de zonas verdes son dos de los grandes objetivos del proyecto de las plazas-puente, Navarro recalcó que la seguridad hidráulica sigue siendo una condición irrenunciable. La delegada subrayó que cualquier integración urbana del Guadalmedina debe ser compatible con la función hidráulica del río y con la seguridad de la presa del Limonero.
En este sentido, defendió el esfuerzo realizado por el Gobierno andaluz en los últimos años y recordó que el proyecto ha sido declarado de interés autonómico. Para la Junta, la clave está en avanzar hacia una solución que permita coser la ciudad, crear nuevos espacios públicos y mejorar el paisaje urbano, pero siempre con garantías técnicas y de seguridad.
Punto de inflexión
Finalmente, la concejala de Sostenibilidad Medioambiental, Penélope Gómez, defendió que el foro debía servir como punto de inflexión para explicar el proyecto con detalle y despejar algunas de las dudas que han acompañado durante años a las distintas propuestas sobre el Guadalmedina. Según señaló, el objetivo era que el debate pudiera hacerse «con conocimiento de causa» después de más de tres décadas de intentos para integrar el tramo final del río en la ciudad.
Gómez puso el acento en dos ideas que, a su juicio, han condicionado buena parte de la percepción pública del proyecto: que la actuación pueda suponer un riesgo hidráulico y que acabe convirtiendo el cauce en un espacio cubierto de hormigón. La edil sostuvo que ambas cuestiones han sido abordadas técnicamente, tanto en el estudio del caudal y del transporte de sedimentos como en el diseño arquitectónico de las plazas-puente, que, según afirmó, no generarán un túnel ni eliminarán la presencia visual del cielo desde el lecho del río.
La concejala explicó además que la propuesta se ha trabajado de la mano de la Consejería competente en materia de agua para compatibilizar la renaturalización del cauce con la seguridad hidráulica. «Se ha optado por un mosaico de materiales y por soluciones que permitan suavizar la imagen del río siempre que lo permita la función hidráulica, evitando comprometer la protección frente a avenidas», finalizó.
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