- RICARDO T. LUCAS
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El apoyo político sin fisuras de los gobiernos europeos a Zelenski en los cuatro años de la guerra de Putin no lo ha sido tanto en el ámbito financiero. España sólo ha dedicado el 0,81% del PIB.
Desde que el 24 de febrero de 2022 el sanguinario Vladímir Putin dio la orden a su Ejército de atacar Ucrania para derrocar a Volodímir Zelenski, los países europeos han dado su respaldo firme a Kiev en defensa de su soberanía e integridad territorial. Pero ese alineamiento unánime de toda Europa con Ucrania, que sorprendió a los estrategas del Kremlin, no se ha traducido en una ayuda financiera igual de fuerte ni de dadivosa.
Hasta el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos había realizado el mayor volumen de contribuciones económicas y materiales para sostener la defensa de Ucrania. Sólo tras la polémica decisión del dirigente republicano de suspender la ayuda a Kiev se ha convertido Europa, y en concreto la Comisión Europea, en el mayor donante financiero a Kiev, según las cifras oficiales que ha recopilado el Instituto de Kiel para la Economía Mundial.
A lo largo del año pasado, Bruselas incrementó un 67% su ayuda militar al país atacado respecto a la proporcionada entre los años 2022 y 2024, mientras que las aportaciones financieras crecieron un 59% gracias al préstamo de 90.000 millones de euros recién validado por la Eurocámara para compras de material de defensa fabricado en la UE. Debido a ello, son las instituciones comunitarias las que canalizan la mayor parte de la ayuda económica al Gobierno de Zelenski, que aún así se ha prodigado en viajes a los diferentes países de la UE para rogarles que mantengan el apoyo estratégico mientras continúe el conflicto con Rusia.
Y es que a pesar de las buenas palabras y las promesas, los datos demuestran que la ayuda militar se concentra cada vez más en un restringido grupo de países: aquellos que rodean al mar Báltico, los más expuestos a las amenazas de Putin, junto a los pertenecientes a Centroeuropa, encabezados por Alemania (ver gráfico). Por contra, los gobiernos del Sur han ido reduciendo sus contribuciones agregadas al arsenal ucraniano. Si en 2022 aportaron el 7% de todo el material bélico entregado a Kiev, al cierre del año pasado ese porcentaje cayó al 3%.
Una de las formas más claras de calibrar el apoyo real de los distintos países europeos a Kiev es medirla en porcentaje a su PIB. En esta clasificación sobresale Dinamarca, que ha destinado el 3,9% de su riqueza nacional a la causa ucrania; Estonia, un 3,6%; Lituania, el 2,9%; ó Suecia, con un 2,3% de su producción anual.
El papel de España
Nuestro país está situado en el puesto 18 de 27 por ayuda a Ucrania medida en porcentaje del PIB, con sólo un 0,81%. Pero, a diferencia de los gobiernos más generosos con el de Zelenski, el grueso de las contribuciones corresponden a la cuota nacional de los fondos enviados por las instituciones comunitarias (77% del total). Contabilizando únicamente las aportaciones directas, España cae al puesto 18.
Esta limitada asistencia financiera contrasta con las declaraciones públicas de Pedro Sánchez en defensa del pueblo ucraniano y de su gobierno legítimo frente a la hostilidad del agresor ruso, así como con su actividad internacional en apoyo a la causa de Kiev. El presidente del Gobierno ha viajado hasta en cuatro ocasiones a Ucrania desde el comienzo de la guerra hace cuatro años, si bien en este terreno también ha sido superado por otros dirigentes como el que fuera presidente de Polonia hasta el pasado agosto, Andrzej Duda, quien lo hizo en hasta diez ocasiones; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que lo ha visitado ocho veces; la danesa Mette Frederiksen (seis visitas) o el primer ministro de la República Checa, Petr Fiala (cinco viajes).
En el ámbito estrictamente militar, las contribuciones de España a la defensa de Ucrania han sido bastante limitadas debido a la falta de Presupuestos y a la oposición de los socios de Sánchez, con episodios tan peculiares como la promesa de enviar tanques en desuso que primero hubo que reparar y que llegaron al frente poco a poco, entre la primavera de 2023 y comienzos de 2025. Para tratar de sortear los impedimentos políticos y presupuestarios, Sánchez recurrió el pasado noviembre al programa PURL de la OTAN para comprar material bélico a EEUU (100 millones) o los préstamos del instrumento SAFE de la UE (215 millones para sistemas antidrones, radares y vigilancia aérea).
El Instituto de Kiel sitúa a España como el cuarto país más opaco de los Veintisiete sobre su apoyo real a Kiev.
La batalla soterrada por participar en la reconstrucción
Aunque oficialmente los gobiernos europeos mantienen la unidad en su apoyo a Ucrania, fuera de los focos se preparan para la pelea por los contratos para la reconstrucción del país tras el conflicto. Diversos organismos han comprometido enormes recursos para esta tarea, que los distintos países aspiran a que realicen empresas y contratistas de su país, incluido Estados Unidos. España aspira a tener un papel de liderazgo en este proceso. Por eso la oficina que puso en marcha Sánchez para coordinar todos las iniciativas públicas y privadas para el futuro de Ucrania realizó la semana pasada su primera misión en el terreno.
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