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De Marte a la IA espacial: el acto de fe que pide Musk con SpaceX

De Marte a la IA espacial: el acto de fe que pide Musk con SpaceX
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La valoración de 1,78 billones de dólares que persigue el grupo con su próxima OPV se sustenta no solo en el negocio presente, sino en una larga lista de apuestas a futuro de alto riesgo. Leer
tecnologíaDe Marte a la IA espacial: el acto de fe que pide Musk con SpaceXActualizado 10 JUN. 2026 - 00:08Elon Musk, fundador y CEO de SpaceX.ALI HAIDEREFE

La valoración de 1,78 billones de dólares que persigue el grupo con su próxima OPV se sustenta no solo en el negocio presente, sino en una larga lista de apuestas a futuro de alto riesgo.

Los humanos tendríamos que haber llegado a Marte hace cinco años. O deberíamos estar a punto de conseguirlo si las predicciones que Elon Musk compartió a comienzos de la pasada década se hubieran cumplido.

Marte, Hyperloop, los robots humanoides, los robotaxis, la colonización lunar, alcanzar una IA superior a la humana o colocar centros de datos en el espacio forman parte de una lista de metas extremas del magnate, muchas de ellas aún en el terreno de la ciencia ficción.

El folleto de salida a Bolsa de SpaceX -que persigue captar un récord de 75.000 millones de dólares (65.220 millones de euros al cambio actual) con su OPV este viernes- es un viaje por las ambiciones del hombre más rico del mundo. Más allá del negocio real que tiene en la actualidad -conectividad satelital, lanzamientos espaciales e IA-, permite asomarse a planes que exigen años y miles de millones de dólares para materializarse, si es que Musk logra alcanzar sus metas.

La figura en Musk explica en buena medida la extraordinaria valoración de 1,78 billones de dólares que persigue SpaceX. No obstante, es el hombre que demostró que el coche eléctrico es un producto viable a gran escala y que los cohetes pueden reutilizarse. El empresario pide a los inversores que confíen en su capacidad de alcanzar muchas de estas apuestas de largo alcance.

Sin embargo, los analistas de Morningstar consideran que el negocio actual justifica una valoración aproximada de 780.000 millones de dólares. Es decir, existe un billón extra vinculado a un acto de fe en el fundador de SpaceX.

Promesas incumplidas

Incluso para los acérrimos defensores del empresario, es una apuesta de riesgo. Un análisis de The New York Times revela que el magnate ha cumplido apenas el 19% de sus promesas en los últimos quince años. La investigación, que examina más de 600 metas planteadas por Musk para Tesla y SpaceX, destaca que la tendencia al incumplimiento de plazos es mayor conforme propone proyectos más ambiciosos, como la conducción autónoma total o la colonización de Marte.

La misión que recoge SpaceX en su folleto es toda una declaración de intenciones. Si Google nació con el propósito de organizar la información del mundo y Facebook con el de hacerlo un lugar más conectado, la empresa de Musk busca lograr que la vida "sea multiplanetaria, comprender la verdadera naturaleza del universo y extender la luz de la conciencia a las estrellas".

Colonizar Marte

SpaceX persigue establecer una ciudad autosuficiente en Marte para garantizar la supervivencia de la especie humana frente a los riesgos existenciales en la Tierra. Es el fin con el que nació la compañía en 2002 y sigue siendo el gran sueño de Elon Musk: convertirnos en una civilización de nivel II en la escala de Kardashev, capaz de aprovechar la energía total del Sol.

De hecho, el folleto de salida a Bolsa de SpaceX revela que para la concesión de un bonus de mil millones de acciones restringidas a Musk se exige, además de otros hitos, que la compañía establezca una colonia permanente en el planeta rojo con, al menos, un millón de habitantes.

En 2024, Musk volvió a retrasar sus previsiones y ahora cree que colonizar Marte no será posible hasta dentro de más de 20 años. Mientras tanto, su foco está en la Luna.

Economía lunar

SpaceX es la piedra angular del programa Artemis de la NASA para volver a llevar a los humanos a la Luna, al encargarse de desarrollar el sistema de aterrizaje lunar con Starship, su servicio de transporte espacial reutilizable.

Los planes de la compañía trascienden el transporte de astronautas. Musk visualiza el satélite como una plataforma industrial avanzada y un banco de pruebas para los hábitats y las técnicas de aprovechamiento de recursos necesarias para una vida multiplanetaria lo que, según dice, es esencial para garantizar la supervivencia humana a largo plazo.

El grupo aeroespacial persigue establecer una presencia permanente en la Luna para actividades científicas e industriales. Por ejemplo, considera que podría utilizarla como base para la fabricación de satélites de computación para inteligencia artificial.

El folleto recoge los riesgos de estos proyectos y señala que es imposible determinar el calendario para sus iniciativas de transporte humano y de carga debido a la gran complejidad técnica inherente, y a que dependen del desarrollo exitoso de tecnologías como el repostaje en órbita.

Centros de datos en el espacio

Elon Musk cree que los recursos de la Tierra son insuficientes para las demandas de computación de la inteligencia artificial, por lo que planea llevar los centros de datos al espacio.

El objetivo de SpaceX es poner en órbita anualmente 100 gigavatios de capacidad de cómputo de IA en satélites alimentados por energía solar a partir de 2028, lo que requerirá el transporte de un millón de toneladas métricas a la órbita cada año mediante Starship.

SpaceX ha iniciado los trámites regulatorios en EEUU para un plan que contempla desplegar una constelación de un millón de satélites de cómputo en órbita síncrona al Sol. En el futuro, la idea es aprovechar recursos de la Luna y construir ahí los satélites en lugar de enviarlos desde la Tierra.

Más allá de las aprobaciones regulatorias, el grupo reconoce que esa estrategia de computación orbital implica riesgos inéditos. Nadie ha operado antes una infraestructura así, por lo que no se han probado las condiciones del espacio sobre este tipo de sistemas.

ARK Invest cree que el potencial de esta apuesta eclipsaría los 160.000 millones de dólares de ingresos potenciales que calcula que puede alcanzar el servicio de Internet por satélite Starlink, que es el motor financiero del grupo: es el único negocio rentable en la actualidad y aporta un 61% de los ingresos.

Todo este plan, desde la economía lunar hasta la red de satélites de IA, depende de la capacidad de SpaceX para convertir Starship en un sistema de transporte rápido, barato y totalmente reutilizable, como reconoce la propia compañía en su folleto bursátil. SpaceX necesita una cadencia de lanzamientos sin precedentes y una tecnología de repostaje en órbita que, ahora, sigue en desarrollo.

Terafab, la gran fábrica de chips

Los ambiciosos sueños de Musk para SpaceX y Tesla requieren de muchos chips. Y ahí entra otro de los proyectos del empresario. Se trata de Terafab, una iniciativa para integrar verticalmente la producción de procesadores a una escala sin precedentes. La compañía se ha asociado con Intel para este proyecto de fabricación de chips para centros de datos de IA, vehículos, robots humanoides Optimus y computación en el espacio.

El proyecto, que se encuentra en etapas muy tempranas, se ha marcado el objetivo a largo plazo de construir la planta de chips más grande del mundo, capaz de producir 1 teravatio (Tw) al año de hardware de computación. El presupuesto para una primera fase en Texas (EEUU) es de 55.000 millones de dólares, aunque la factura final podría dispararse hasta 119.000 millones de dólares.

En opinión de Dan Ives, de Wedbush, es un primer paso para una hipotética integración SpaceX-Tesla con el objetivo de "liderar la revolución de la IA".

Inteligencia artificial general

Elon Musk también persigue con SpaceX -que se fusionó en febrero con xAI- alcanzar la inteligencia artificial general (IAG), es decir, una IA que iguale la humana. En su opinión, esto permitirá desbloquear ganancias de productividad a gran escala, descubrimientos científicos y un estado de "abundancia social".

El empresario ha errado varias veces en sus predicciones en este sentido. En una reciente entrevista, anticipó que se alcanzará este mismo año, y que, en 2030, la IA superará la capacidad cognitiva conjunta de todos los humanos.

Starship para vuelos terrestres

El fundador de SpaceX también sueña con llegar a emplear Starship como medio de transporte terrestre de larga distancia, y convertir la mayoría de los vuelos internacionales en trayectos de menos de treinta minutos. El folleto se adentra en otras de sus utopías, como la minería de asteroides para extraer metales preciosos o tierras raras.

La empresa reconoce que hay tantas incógnitas alrededor de todos estos proyectos que no es descabellado un escenario en el que deba ajustar o abandonar sus planes estratégicos, lo que impactaría negativamente en el negocio, los resultados financieros y las perspectivas futuras de SpaceX.

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Fuente original: Leer en Expansión
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