La Asociación Española Contra el Cáncer en Málaga transforma la rutina del tratamiento en una pasarela en el Pompidou el próximo 7 de octubre
Regala esta noticia Añádenos en Google Marisa, Reme, Cristina, Irene, Sonia, Bettina, Paloma, Carmen y Rafael, pacientes oncológicos que serán modelos en la pasarela de la AECC. (Salvador Salas | Vídeo: Dani Maldonado) 01/10/2026 Actualizado a las 05:45h.Ensayar con los tacones de un lado a otro mientras su hija la mira. Volver a sentirse valorada físicamente cuando se creía totalmente olvidada. Ser ... el único hombre en una pasarela de mujeres y estar recién operado de la cadera, caminando con una muleta, pero tener la ilusión de un niño por hacerlo. Todo porque la necesidad de visibilizar se impone a todo lo demás. Porque hay momentos en los que se deja a un lado el historial médico y se mira a la vida con ilusión. Y en los pacientes con cáncer de mama, la luz se ve en muchos momentos, aunque no siempre parezca que es así. Uno de ellos está a punto de ocurrir: el próximo miércoles 7 de octubre, la escena cotidiana de pasillos de hospitales se trasladará a la explanada del cubo del Museo Pompidou para transformarse en un momento inolvidable. La Asociación Española Contra el Cáncer en Málaga despliega la alfombra rosa para celebrar la tercera edición de su pasarela con diez pacientes oncológicos que se convierten en modelos por un día.
Precisamente el impulso de la joven Irene López, diagnosticada de cáncer de mama con 28 años, fue otro regalo para Cristina, que se animó a participar en la pasarela de la AECC gracias a ella. «Al principio del proceso me sentía muy sola… Incluso los médicos me decían que era muy extraño que tuviese cáncer de mama con esa edad», relata Irene. Y es que Cristina León, de 47 años y vecina de la joven, pasaba por la enfermedad cuando a ella se la diagnosticaron: «Siempre venía después de la quimioterapia a mi casa y al final, no sé cómo lo hacía, que acababa animándome ella a mí. ¡Hasta bailábamos sevillanas! Hemos pasado momentos muy especiales, vamos juntas a las sesiones… En el hospital nos dicen 'las Pili y Mili'», confiesa Irene López entre risas y lágrimas de emoción ahora a sus 31 años, tres años después del diagnóstico.
Un alivio en la rutina
El proceso de preparación para el desfile ha supuesto un soplo de aire fresco en la rutina del tratamiento para todas ellas. Carmen Ortega, de 52 años, relata con cercanía cómo vive estos días en su casa: «La verdad es que estoy entusiasmada con la pasarela… Estoy contenta. En casa me pongo en el pasillo a ensayar, para hacerlo medio bien. Me ve mi niña y se ríe, me dice: 'Mamá, ¡si lo vas a hacer muy bien, vas a estar muy guapa!». Para Carmen, que sufre cáncer en las dos mamas, el camino ha traído también un refugio dentro de su rutina: «Cada 21 días durante toda mi vida tengo que ir al hospital para ponerme el tratamiento. Cuando te lo dicen, te da una pataleta de niño pequeño y pasas mucho miedo. Pero ya llevo cerca de tres años con esta forma de vida y bueno, me adapto porque no queda otra. Actividades como esta me ayudan».
El desfile de la AECC se celebrará el próximo miércoles 7 de octubre en la explanada del cubo del Museo Pompidou, en el Muelle Uno
Este desfile no se queda sólo en el día 7 de octubre. Es todo lo que está pasando antes y lo que pasará después: un estímulo para romper con la pasividad que a veces impone el proceso médico. A Marisa Ponciano, de 41 años, le sienta bien mantenerse activa: «Es una oportunidad de pasar un día maravilloso la verdad, conocer a gente y tener actividad porque a mí me ha venido muy bien hacer cosas durante esta enfermedad, no quedarme en el sofá». También ha sido favorable su desahogo en redes sociales, donde recibe 'feedbacks' de otras mujeres que están pasando por enfermedad: «Me ha ayudado mucho usar las redes porque me he dado cuenta que hay mucha gente que tiene cáncer… Me gusta tanto contar mi día a día como dar consejos sobre, por ejemplo, cómo maquillarse las cejas», relata Marisa.
En sus redes sociales cuenta con más de 60.000 seguidores y sirve de reflejo para muchas personas que pasan por la enfermedad. Apenas lleva unos meses de tratamiento tras el diagnóstico, que fue en abril de este año, pero a Marisa le ha costado dar el paso y pensar en ella misma: «Al principio sólo piensas en tu familia, en que no sufran. He visto a mi pareja llorar y tan preocupado… Pero ahora sí que estoy consiguiendo pensar en mí. Cosas como el desfile ayudan, porque la verdad es que nos sentimos muy guapas con los vestidos que nos han dejado para la pasarela».
La ilusión y la alegría también se reflejan en los ojos de Paloma Casero, de 51 años, con cáncer de mama metastásico. «Hay un microsegundo en el que piensas que no puedes. Pero sigues adelante. Tienes una pareja, una madre, unos hermanos, en fin, familia. Mi hermana pasó el año pasado por la misma enfermedad y verla recuperada y volviendo a trabajar es algo que me da fuerzas… Estamos vivas, no se puede pedir más. Y muy ilusionadas por proyectos como este desfile. Mis hijos están locos de contentos porque haya decidido participar», detalla emocionada, pero sin perder la sonrisa.
- Temas
- Málaga
- Cáncer de mama