MUNDIAL 2026
De Sudáfrica 2010 a Nueva York 2026: el hilo rojo de la eternidadAnálisis comparativo de la evolución estilística y generacional de la selección española ante su nueva cita con la historia
Regala esta noticia Añádenos en Google La España del Mundial 2010 (arriba) y la del Mundial 2026. (ABC)Sergi Font
19/07/2026 a las 00:07h.El fútbol, en su caprichosa y hermosa naturaleza cíclica, ha decidido tender un puente de dieciséis años entre dos puntos cardinales de la historia del ... deporte español. De Johannesburgo, la ciudad más grande de Sudáfrica, al MetLife Stadium de Nueva York, España vuelve a paralizarse ante la pantalla.
La construcción de ambos finalistas arranca desde la pizarra y la gestión humana de dos técnicos con un aura compartida: la serenidad y la amabilidad. Vicente del Bosque, que dirigió la selección entre 2008 y 2016 (ganó el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012), y Luis de la Fuente, al mando de la absoluta desde 2022 (ha la Liga de Naciones 2023 y la Eurocopa 2024).
Del Bosque comandó en 2010 un transatlántico repleto de capitanes. Su gran triunfo no fue puramente táctico, sino diplomático. Logró pacificar un vestuario tensionado por la guerra civil de los clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona, fusionando ambos bloques en una causa común. El salmantino apostó por el orden jerárquico, la pausa y el respeto a una idea heredada de Luis Aragonés.
Por el contrario, Luis de la Fuente representa el triunfo de la calle y el conocimiento de las raíces. Este equipo de 2026 no nació en los focos de la Champions League, sino en los campos de barro de las categorías inferiores de la Federación. De la Fuente lleva once años entrenando a la mitad de este grupo en las selecciones Sub-19 y Sub-21. Su figura es la de un mentor, un seleccionador que maneja al grupo como una familia unida, blindándola de las dudas de la prensa.
El contraste estilístico entre ambos onces es innegable. El equipo de 2010 jugaba al ajedrez y el de 2026 prefiere el atletismo de alta competición. En todas las líneas se aprecian matices que les separa en la concepción y ejecución del juego, comenzando por la portería.
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La España de 2010 viajó a Sudáfrica con la presión de una generación obligada a ganar para saldar una deuda histórica. Esta España de 2026, libre de complejos, acude a Nueva York impulsada por la frescura de unos niños que juegan como si estuvieran en el patio del colegio pero que compiten como veteranos de guerra.
El hilo conductor es innegable: la ambición irrenunciable por el balón. Del 'Iniestazo' de Johannesburgo al descaro de Lamine Yamal en el MetLife, España busca demostrar que la gloria no pertenece a una sola época. Pertenece a una forma eterna de entender el fútbol.
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