Miércoles, 06 de mayo de 2026 Mié 06/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

¿De verdad sabes jugar con tu perro? Ojo, que no vale con tirarle la pelota mientras miras el móvil

¿De verdad sabes jugar con tu perro? Ojo, que no vale con tirarle la pelota mientras miras el móvil
Artículo Completo 1,109 palabras
El juego cooperativo y más tiempo de atención plena son las claves para mejorar la conexión con tu mascota
¿De verdad sabes jugar con tu perro? Ojo, que no vale con tirarle la pelota mientras miras el móvil

El juego cooperativo y más tiempo de atención plena son las claves para mejorar la conexión con tu mascota

Escucha el artículo. 4 min

Escucha el artículo. 4 min

Regala esta noticia (Adobe Stock)

Julio Arrieta

06/05/2026 Actualizado a las 19:19h.

La relación que une a los perros y sus dueños es muy estrecha y particular, tanto que resulta difícil de explicar a quienes nunca han ... experimentado la convivencia con un can en su vida. Del mismo modo, quienes tienen perros en casa se sorprenden cuando la ciencia, cada cierto tiempo, presenta complejísimos estudios que demuestran lo que ya saben porque lo viven todos los días con su querido Max, Panchito o Baloo. Así, un reciente estudio de la Universidad de Linköping (Suecia) ha confirmado que el juego es un medio clave para fortalecer los lazos afectivos que unen a los dueños y sus mascotas. Es decir, jugar con tu perro crea un vínculo más fuerte con el animal.

El estudio se basó en la observación de tres grupos de parejas dueño-perro, en la que un primer grupo tenía que jugar más de lo que ya lo hacía habitualmente, un segundo grupo seguía un programa de entrenamiento formal y un tercer grupo, el de control, mantenía su dinámica cotidiana, sin cambios. «Resultó que el grupo de juego mejoró su vínculo emocional con el perro en apenas cuatro semanas, solo con unos pocos minutos de juego extra al día», según Lina Roth, profesora de Etología en Linköping. Los dueños no solo informaron de que empezaron a sentirse más unidos a sus mascotas, sino que el efecto era recíproco: los perros parecían mostrar una relación más positiva con sus dueños.

La clave no reside en que el perro se lo pase bien corriendo tras una pelota o un mordedor, sino en la interacción social. ¿Cuántas veces hemos visto en el parque a algún dueño que lanza el juguete de su mascota con desgana mientras no deja de mirar sus whatsapps en el móvil? El estudio demuestra que los juegos más efectivos son aquellos en los que el dueño participa activamente y no está 'a otra cosa'.

Cinco minutos más

«Como buscábamos la interacción social entre el perro y el humano, los juegos que propusimos en el estudio fueron, por ejemplo, el tira y afloja ('tug-of-war'), perseguirse unos a otros o el escondite. No hace falta dedicarle mucho tiempo, se trata más bien de prestar atención al comportamiento de tu perro. Unos minutos más de vez en cuando parecen marcar una gran diferencia», señala Roth. El experimento demostró que con tan solo cinco minutos adicionales de diversión diaria «de calidad» se producen cambios medibles en la percepción del humano y en la actitud del 'bichillo', que empieza a mostrar más iniciativa a la hora de interactuar con sus dueños.

«El vínculo entre perros y humanos se ve, por supuesto, favorecido a través del juego pero no de cualquier juego, sino del juego cooperativo», coincide y reafirma Pepe Bolaño, miembro de la Comisión de Bienestar de la Real Sociedad Canina de España. «El beneficio real no proviene de cualquier actividad, sino de una interacción genuina», insiste este educador canino. La razón de esto es que «el perro es un animal social, igual que nosotros. Hay que tener en cuenta que este animal lleva acompañándonos unos 30.000 años y sus capacidades sociales se han ido afinando a lo largo de miles de años de domesticación. Por eso, el «juego cooperativo es muy, muy beneficioso a muchos niveles».

Solo nos tiene a nosotros

Por su parte, el adiestrador canino Borja Fernández subraya la idea del «tiempo de calidad». No se trata solo de «unos minutos más», sino de cómo son esos minutos y de nuestra actitud en ellos. «Es importante tener en cuenta una cosa: nosotros vivimos en una sociedad en la que va todo muy rápido, queremos todo hecho para ayer, tenemos nuestros trabajos, que consumen muchas horas... Los humanos tenemos vida aparte de nuestro perro, pero a veces no nos damos cuenta de que el perro nos tiene a nosotros. Y en la mayoría de los casos, solamente a nosotros», incide. «El tiempo que paséis juntos tiene que ser un tiempo de calidad. Cuando estés con tu perro en el parque o en el pipicán, estate con él de verdad, no a otras cosas. Si no, el perro buscará estímulos por otros sitios, con otros perros, sin ir más lejos, y surgirán los problemas porque no te hace caso».

El juego ha de ser activo, consciente y «también controlado», apunta Pedro Martínez, del Club Agility Euskadi. «Casi todos los perros que he recibido que han tenido como puntos de inicio con sus dueños el soltarlos de manera 'anarca' con otros perros han venido pasados de vueltas», aclara. El juego debe ser un acto de «participación mutua y no una mera actividad física para cansar» al animal. Porque más allá del ejercicio físico, «que debe ser el adecuado para cada edad, a nivel psicológico, el tipo de actividad que podamos plantear puede suponer una estimulación mental. Que es algo que necesitan todos los perros de compañía: pensar».

¿Qué pasa cuando adoptamos un perro mayor?

«Hoy en día, muchos perros cambian de hogar a mitad de su vida. Con ellos, no se tiene la ventaja de que crezcan con nosotros. Esto significa que se pierde la llamada 'ventana de socialización' al principio de la vida del cachorro, que es importante para la construcción de la relación. El juego puede ser una forma muy buena de construir una nueva y buena relación con perros adultos», dice Lina Roth. No obstante, Pedro Martínez advierte de la importancia de tener en cuenta las circunstancias de cada animal. «En perros con traumas o falta de socialización, primero se deben vencer los miedos de forma voluntaria, pues un animal asustado no jugará de cualquier manera». En definitiva, el juego interactivo, adecuado para cada caso y controlado ofrece a estos perros una segunda oportunidad para desarrollar lazos afectivos.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir