- EMMA JACOBS
Un vídeo de TikTok con consejos de selección de personal ha desatado un debate viral sobre el protocolo en las entrevistas de trabajo.
¿Cuál es el gran tema de actualidad en el mercado laboral? ¿Quizás la IA? ¿Los graduados sin empleo? ¿O por qué a las personas de mediana edad les cuesta tanto conseguir trabajo? Todo esto es cosa del pasado porque hemos pasado a un asunto más de actualidad: ¿está bien llevar un café helado a una entrevista de trabajo?
Una reclutadora con 16 años de experiencia contratando personal para "empresas muy formales" recurrió a TikTok esta semana para quejarse de los candidatos que se presentan con un café en la mano, como si la entrevista fuera una breve parada entre Target, Starbucks y otras actividades cotidianas. "Me parece algo demasiado informal... No se puede ir a la entrevista como si nada, con un aire desenfadado y un café en la mano", afirmó Caitlin Wehniainen, de la empresa estadounidense On Cue Hire. La primera impresión, señaló, es clave en un intervalo de 30 a 35 minutos.
Hubo un acalorado debate sobre el café entre los usuarios. "Pero es que una entrevista SÍ es solo una parada más en mi día. No ocupa toda la jornada", escribió uno. "Siempre me han ofrecido café en las entrevistas, ¿ahora resulta que es poco respetuoso llevar el mío propio? Es extraño", comentó otro. "Como *millennial*, ¿podemos dejar atrás de una vez esas normas absurdas que nos impusieron los *boomers* y la Generación X? Las entrevistas ya son lo bastante estresantes de por sí", espetó otro.
Mi reacción inicial fue distinta. ¿Una entrevista? ¡Enhorabuena! El contacto de las agencias de empleo con seres humanos parece escasear, ya que ha quedado eclipsado por *bots* que rastrean palabras clave en los currículos y los filtros realizados por avatares virtuales. Conocer a una persona real parece motivo de celebración: ¿quizás a pesar de que se presente con una bebida fría?
El trabajo es una fuente habitual de contenido viral en TikTok. Entre los éxitos anteriores de la Generación Z figuran cumplir estrictamente con el horario laboral en lugar de hacer horas extra no remuneradas y el saltar de un trabajo a otro. Wehniainen afirma que la "intensidad de la reacción" refleja "lo estresante que resulta el mercado laboral en la actualidad". Lo que pretendía ser un consejo útil acabó percibiéndose como una carga más para los candidatos.
En cierto sentido, el fenómeno del café helado parece una tontería. Pero el mundo laboral está lleno de absurdos, de disputas triviales y de ofensas percibidas. Un simple gesto puede arruinar o salvar el día. Un conocido rechazó un puesto de alto nivel porque los entrevistadores, que estaban degustando su café, no le ofrecieron tomar nada.
Louise Ashley, profesora asociada de la Queen Mary Business School y experta en movilidad social, considera que este fenómeno es "una de esas cosas que parecen insignificantes, pero que en realidad tienen una gran trascendencia, ya que revelan mucho sobre todas esas pequeñas normas no escritas que utilizamos para decidir si alguien parece profesional".
Evidentemente, no existe ninguna regla que dicte: "No entrarás a una entrevista con un café", señala. Sin embargo, si eso hace que el candidato parezca demasiado informal, los entrevistadores demuestran que la idoneidad de un aspirante se juzga tanto por criterios objetivos de talento como por su capacidad para desenvolverse adecuadamente en la situación.
En la era de la inteligencia artificial, se suele argumentar que las empresas reclaman precisamente los rasgos distintivos de los seres humanos: personas capaces de cuestionar lo establecido, aportar algo diferente, pensar de forma creativa, etcétera. Sin embargo, mi experiencia indica que, aunque las empresas creen valorar estas cualidades, en la práctica suelen preferir a quienes se ajustan a las normas.
Este fenómeno también ilustra el sesgo recurrente de "pensar siempre que la última generación de jóvenes es la peor de la historia", según Bobby Duffy, autor de The Generation Myth. Duffy cita el trabajo de Michael Rose, sociólogo industrial que, a principios de los años ochenta, analizó la percepción que tenían los jefes de los jóvenes de aquella época (los *baby boomers*): consideraban que mostraban menos motivación y profesionalidad que las generaciones anteriores. En otras palabras,"tenemos un concepto idealizadp de lo magníficos y serios que éramos cuando éramos jóvenes", afirma Duffy.
Sin duda, las redes sociales de mañana ya habrán pasado a ocuparse de una nueva división en el entorno laboral: ¿comer delante del ordenador, tal vez? ¿Usar auriculares o no?
A todos nos vendría bien ver el último episodio de la magnífica serie do "70 Up", sobre un grupo diverso de británicos desde los siete hasta los setenta años. Al verla, me llamaron la atención las valoraciones que los participantes hacían de sus vidas: la mayoría se centraba en sus relaciones personales más que en el trabajo. No se mencionaron entrevistas de trabajo fallidas ni tampoco el café. Esa perspectiva parece reconfortante, hasta que alguien nos hace un desplante en el pasillo o se olvida de responder a uno de nuestros mensajes.
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