El belga, que sufrió fracturas de hombro y pelvis en la Clásica Jaén hace apenas cuatro meses, firma una brillante victoria en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes y revela que los 25 días de entrenamiento junto a Remco Evenepoel en Sierra Nevada le han llevado al mejor nivel de su carrera
Van Gils, de la caída de Jaén al cielo del Dauphiné.- NACHO LABARGA
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Hace apenas cuatro meses, la temporada de Maxim Van Gils parecía rota. El belga del Red Bull-BORA-Hansgrohe se fue al suelo en la Clásica Jaén Paraíso Interior después de un incidente provocado por Jan Christen. El balance fue demoledor: fractura de hombro y de pelvis. Un golpe físico y moral que le obligó a parar cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera.
116 días después, la imagen es completamente distinta. Van Gils volvió a levantar los brazos en la sexta etapa del Tour Auvergne-Rhône-Alpes, la antigua Dauphiné, firmando una de las victorias más emotivas de su trayectoria y confirmando que ha regresado a su mejor nivel.
El triunfo tuvo todos los ingredientes de una gran historia. El belga se infiltró en una fuga gigantesca de unos 60 corredores, resistió en las durísimas ascensiones hacia Crest-Voland y acabó imponiéndose al sprint al noruego Tobias Halland Johannessen. Todo ello en una jornada perfecta para su equipo, ya que el joven Luke Tuckwell se enfundó además el maillot amarillo.
"Es uno de los mejores días de mi carrera", reconoció Van Gils tras cruzar la meta. "Todos vieron aquella caída al inicio de temporada. Intenté mantenerme positivo y seguir trabajando duro para llegar aquí en condiciones".
La victoria tenía además un componente personal. La región alpina francesa no le es ajena. Su pareja es de la zona y muchas de las carreteras por las que transcurrió la etapa forman parte habitual de sus entrenamientos. "Mi novia es de aquí y hemos rodado muchas veces por estas carreteras. Ganar en este lugar lo hace todavía más especial", explicó.
Pero detrás de su espectacular recuperación hay un nombre propio: Remco Evenepoel.
Mientras el ciclismo miraba hacia los favoritos del Tour de Francia, Van Gils pasó 25 días concentrado en Sierra Nevada junto al campeón olímpico belga. Aquellas jornadas de altitud fueron tan exigentes como decisivas.
"Creo que estoy prácticamente en la mejor forma de mi vida. Pasé 25 días en Sierra Nevada entrenando con Remco. Él es más fuerte que yo y me hizo sufrir muchísimo", confesó entre risas. "Pero llegué aquí sintiéndome realmente fuerte".
La frase resume perfectamente la transformación del corredor de 26 años. Lo que durante semanas fue sufrimiento en las rampas granadinas se convirtió este viernes en velocidad, resistencia y confianza para rematar una etapa de montaña ante algunos de los mejores escaladores del pelotón. "Tengo las mejores piernas de mi vida", llegó a asegurar después de la etapa.
La victoria también sirve para reivindicar el proyecto de Red Bull-BORA-Hansgrohe más allá de sus grandes nombres. Con Evenepoel preparando el Tour y sin una figura dominante en la carrera francesa, el equipo respondió con una exhibición colectiva. Cuatro corredores lograron meterse en la escapada buena, Gianni Vermeersch brilló en la montaña y Tuckwell acabó vestido de amarillo.
"Esta mañana me preguntaban si veníamos sin líderes. Pues ganar una etapa y coger el maillot amarillo responde bastante bien a esa pregunta", señaló Van Gils.
Después de una fractura de pelvis, de semanas de rehabilitación y de interminables jornadas en Sierra Nevada siguiendo la rueda de Evenepoel, el belga vuelve a sonreír. Y lo hace con una certeza que explica su rendimiento actual: nunca había estado tan fuerte.