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Timothy Brown, el 'paciente de Berlín', fue el primer caso del mundo de curación del VIH. Reuters Del 'paciente de Berlín' al de Oslo: cómo ha sido posible la curación de diez infectados de VIHUn estudio ha confirmado esta misma semana un nuevo caso de remisión del virus del sida gracias a un trasplante de células madre
Martes, 14 de abril 2026, 16:25 | Actualizado 17:04h.
... de VIH en todo el mundo. Enfermo también de leucemia, fue sometido a dos trasplantes de médula que le libraron del virus que causa el sida. «Dejé de tomar mi medicación el día que me hicieron el trasplante. Después de tres meses ya no había VIH en mi cuerpo», explicó. Brown había nacido en Estados Unidos pero vivía en Berlín. Desde entonces fue conocido como el 'paciente de Berlín'. Al caso de Brown, que falleció en 2020 por una recaída del cáncer, le han seguido con el paso de los años otros nueve más, el último, conocido este lunes.Más que una «casualidad»
«Todos los casos conocidos hasta ahora tienen la misma base: pacientes con cáncer, normalmente leucemia, que requieren de un trasplante de médula ósea y que además tienen VIH», apunta en conversación con este periódico Luis Menéndez Arias, especialista del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. «El donante, además de ser compatible, tiene que ser resistente a la infección», añade. Esta resistencia suele venir dada por una mutación poco frecuente en una proteína llamada CCR5 que se convierte en una barrera imposible de superar para el virus. «Para infectarnos, el VIH utiliza siempre un receptor principal –una proteína llamada CD4 presente en muchas células inmunitarias– que utiliza como llave y un correceptor que puede variar entre otras dos proteínas, la CCR5 y la CXCR4. Esta terapia funciona con el grupo que tiene mutada la primera, no con la segunda. Les falta un trocito que hace que el virus no pueda entrar en las células», precisa el especialista.
«El caso de Berlín fue visto durante mucho tiempo como una casualidad. Tuvieron que pasar años para certificarlo. Fue en 2019, con el 'paciente de Londres'. Los pacientes que siguieron al primero son casos mucho más dirigidos y se buscó directamente a los donantes con la mutación que les hace resistentes», apunta María Salgado, investigadora Miguel Servet asociada al IrsiCaixa, el centro catalán que ha coordinado el estudio del 'paciente de Oslo'.
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Javier Martínez-Picado y María Salgado, investigadores de IrsiCaixa que han participado en el caso del 'paciente de Oslo'. IrsiCaixaEste tiene varias particularidades. No se encontró un donante adecuado, por lo que tuvieron que recurrir a su hermano, que casualmente tenía la mutación, y por la edad, más avanzada que el de Berlín. «Esto amplía el abanico de pacientes a tratar. No solo es aplicable a estos pacientes jóvenes con cáncer y con un sistema inmunológico menos deteriorado», subraya Salgado.
Un enemigo cambiante
Lo que se ha hecho con los diez casos de curación logrados hasta la fecha es someter a los pacientes a una quimioterapia para destruir la médula ósea –donde se producen las células defensivas–, afectada por el cáncer y uno de los reservorios donde se cobija el VIH. Con el trasplante, se 'repuebla' la médula con células sanas que al proceder de un donante inmune al sida hace que el receptor también lo sea.
Son muchas las razones que hacen del VIH un enemigo especialmente difícil de combatir. Una de ellas es que es capaz de insertarse en el ADN de nuestras células, de forma que puede permanecer 'durmiente' durante años y resultar indetectable para el sistema inmune. Una segunda razón es que ataca precisamente a quienes tienen que combatirlo. A diferencia de otros microorganismos, el virus del sida ataca a las células del sistema inmune. Y no a cualquiera de ellas. Su diana son los linfocitos CD4, claves para producir las balas que destruyen a los invasores, los anticuerpos.
A todo ello se le suma una abrumadora capacidad de mutación, muy superior a la de otros virus. Se calcula que en el organismo de una persona con VIH no tratado se encuentran más variedades que todas las diferentes cepas de coronavirus en todo el planeta. Los tratamientos, que han de seguirse de por vida, son cócteles de fármacos que atacan al VIH en diferentes momentos de su replicación. Unos 39 millones de personas lo tienen en el mundo.
Una estrategia que no sirve para la mayoría de los infectados: «Es como matar moscas a cañonazos»
Sin embargo, los investigadores insisten en que esta estrategia no es aplicable a la mayoría de pacientes. «Es una terapia muy agresiva para pacientes con leucemia que no tienen otra opción», dice Salgado. «Es como matar moscas a cañonazos. El trasplante de células madre es una intervención muy seria, costosa y difícil para el paciente. En España solo se hace en unas decenas de casos», corrobora Menéndez. No obstante, los investigadores están obteniendo «mucha información que les ayudará a atacar al virus», insiste la experta del centro catalán. Se sabe, por ejemplo, que en dos de los diez casos de curación -el 'paciente de Ginebra' y el 'segundo paciente de Berlín'- no tenían la mutación en la proteína CCR5. «En el primero de ellos vimos que sus células 'asesinas naturales' (NK, por sus siglas en inglés) -un tipo de glóbulos blancos- actuaban de forma muy intensa. La hipótesis que manejamos es que al ser un sistema inmunológico nuevo, es capaz de eliminar los vestigios que pueden quedar del virus», dice Salgado, que añade que están ensayando con la terapia Car-t, empleada contra el cáncer, como una nueva vía de atacar al VIH. «Se trata de reprogramar al sistema inmune para que vaya contra una diana, en este caso células con el VIH escondido».
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