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Málaga
Viernes, 13 de marzo 2026, 00:07
... marchas procesionales creadas por compositores malagueños como por la calidad que atesoran las formaciones musicales que las interpretan. El auge de las bandas de cornetas y tambores, de música y de las agrupaciones musicales que recorren las calles de la ciudad es un hecho incuestionable. Este ascenso de la música semanasantera ha facilitado el trabajo de las cofradías a la hora de elaborar la cruceta musical y ha propiciado que haya un tipo de público que sigue a sus bandas favoritas y acude a escucharlas en las procesiones y en los conciertos.En esos años, el polo opuesto fue un hombre enjuto, fibroso, de pocas palabras, mucha experiencia militar, corto de talla y largo en redobles de tambor, que se convirtió en un popular personaje de la historia de la Semana Santa de Málaga del siglo XX. Pocas personas han hecho música con una caja con la habilidad y la perfección del sargento Enrique Villegas, miembro relevante durante 30 años de la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja, de la que fue maestro y director. Los que lo vieron y escucharon, hasta que se retiró a mediados de los años ochenta, aún recuerdan lo que las muñecas del sargento Villegas conseguían cuando los palillos percutían sobre la tensa piel del tambor. Era tal su pericia que, consumado mago del repique, encendía un cigarrillo y se lo fumaba en la calle Larios sin parar de tocar. Lo hacía, con marcial chulería, sin descomponer la figura, mirando al frente con la cabeza alta, como si fuese lo más natural del mundo.
Las marchas que suenan en las procesiones hoy en día son diferentes a la música predominante en los tiempos del sargento Villegas. Ha habido una evolución positiva y un cambio de gustos. En la actualidad, además de más variedad compositiva, mayor armonía musical y profesionalidad, las bandas van detrás de los tronos y hay una calidad interpretativa garantizada. Ahora bien, siempre debe quedar claro que es la banda, ya sea de cornetas y tambores o de música, la que tiene que adecuarse al trono y no el trono a la banda por muy buena que esta sea. El orden de prioridades nunca hay que olvidarlo. Lo primero es lo primero.
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