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Del sobrino médico de Vladimir Padrino a la hermana cónsul de Diosdado Cabello: radiografía de la élite chavista en España

Del sobrino médico de Vladimir Padrino a la hermana cónsul de Diosdado Cabello: radiografía de la élite chavista en España
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Familiares directos, representantes oficiales y herederos del poder venezolano han encontrado en territorio español un espacio estable desde el que reconstruir carreras, patrimonios y presencia social lejos de Caracas. Otras historias:Ayuso convierte a Madrid en el epicentro del antichavismo: exige elecciones a Trump y revalida la figura de Machado.

De izquierda a derecha: Vladimir Padrino; su sobrino, Alex Padrino; la hermana de Diosdado Cabello, Glenna del Valle Cabello; Alejandro Betancourt, fundador de Derwick Associatey; y Gladys Gutiérrez Alvarado, embajadora en España. Arte EE.

Reportajes VENEZUELA DESPUÉS DE MADURO Del sobrino médico de Vladimir Padrino a la hermana cónsul de Diosdado Cabello: radiografía de la élite chavista en España

Familiares directos, representantes oficiales y herederos del poder venezolano han encontrado en territorio español un espacio estable desde el que reconstruir carreras, patrimonios y presencia social lejos de Caracas.

Otras historias:Ayuso convierte a Madrid en el epicentro del antichavismo: exige elecciones a Trump y revalida la figura de Machado.

Publicada 6 enero 2026 04:47h

Bilbao amanece gris, sin épica, pocos días después de la captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos. En una calle discreta, lejos del ruido político de Madrid, el Consulado de Venezuela abre cada mañana como cualquier oficina administrativa: pasaportes, registros, certificados.

Al frente de ella está Glenna del Valle Cabello, cónsul general. Su apellido no es un detalle menor. Es la hermana de Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del régimen chavista, número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y pieza clave del engranaje político y militar que sostenía a Maduro en el poder.

Su apellido no es un detalle menor: es hermana de Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del régimen chavista, número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela y pieza clave del engranaje político y militar que sostiene a Nicolás Maduro. La escena no es clandestina ni irregular. Es institucional. Y precisamente por eso resulta reveladora.

La cónsul de Venezuela en Bilbao, Glenna del Valle Cabello, ha participado en la concentración convocada este domingo en Bilbao por la plataforma Hegoak contra el ataque "imperialista" de EEUU en Venezuela. EFE/ Miguel Toña.

España se ha convertido, con el paso de los años, en un territorio donde el chavismo convive en dos planos. El primero es visible y también protocolario: responde al del Estado venezolano, representado por su embajada y su red consular.

El segundo es mucho más silencioso y opaco. Está formado por una constelación de ex altos cargos, empresarios vinculados al petróleo, intermediarios financieros; y, cada vez con mayor frecuencia, por familiares directos al poder que han rehecho su vida en Madrid, en la costa mediterránea o en urbanizaciones de alto nivel.

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La diplomacia como fachada

La presencia oficial de Venezuela en España está plenamente desplegada. En Madrid, la embajada está encabezada por Gladys Gutiérrez Alvarado, ex presidente del Tribunal Supremo de Justicia venezolano y figura de máxima confianza del régimen.

Su nombramiento no fue interpretado como un gesto técnico, sino como una señal política: la justicia como pilar del chavismo trasladada al frente diplomático en uno de los países europeos con mayor comunidad venezolana.

Bajo ese paraguas operan los consulados generales. En Madrid, el principal lo dirige Nancy Josefina Lira Ochoa, funcionaria de carrera del Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano con casi dos décadas en la administración.

Su nombre aparece en documentación oficial desde mediados de los años 2000, cuando ejercía en funciones de dirección en el área de intercambio cultural durante el gobierno de Hugo Chávez, lo que la sitúa dentro de la vieja guardia diplomática que ha sobrevivido a purgas, cambios internos y reajustes de poder.

Antes de llegar a la capital, Lira Ochoa ocupó otro puesto clave en el mapa consular: fue cónsul en Bilbao, plaza que el chavismo considera estratégica por la concentración de comunidad venezolana y por el valor simbólico de los actos políticos celebrados allí. Su traslado a Madrid dejó libre el consulado bilbaíno. El relevo no fue neutro.

Nancy Josefina Lira Ochoa (i) junto a Gladys Gutiérrez Alvarado (d) en un encuentro con la atleta olímpica venezolana Yulimar Rojas (c). Archivo.

En ese despacho desembarcó después Glenna del Valle Cabello, hermana de Diosdado Cabello. Un enroque que combina tecnocracia y lealtad política en dos sedes decisivas. Mientras Diosdado Cabello protagoniza declaraciones incendiarias desde Caracas, su hermana ejerce una función institucional, sin discursos ideológicos ni exposición mediática. El parentesco no figura en ningún organigrama, pero pesa.

La red se completa con otros consulados generales. En Barcelona, bajo la jefatura de Carolina Clareth González López; en Vigo, que cubre Galicia y Asturias, con José Gregorio Bohórquez Venegas; y en Santa Cruz de Tenerife, donde se encuentra la segunda mayor colonia de venezolanos, la cónsul general es María Elizabeth Seijo Candamio. No hay vacío institucional. El Estado venezolano está presente, organizado y operativo.

Y no sólo se queda en lo institucional. Alex Constantino Padrino Concha es un médico venezolano formado en la Universidad Central de Venezuela, donde cursó la carrera de Medicina, y con posgrados realizados en España en el ámbito de la medicina estética y la nutrición, entre ellos en UDIMA y en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).

Según perfiles profesionales públicos, ha orientado su trayectoria hacia la práctica privada y la especialización en tratamientos estéticos y capilares. Parecería uno más. Pero es sobrino de Vladimir Padrino López, una relación familiar que lo vincula indirectamente con uno de los principales dirigentes del poder político-militar venezolano.

Combo de imágenes de Alex Constantino Padrino y Vladimir Padrino López. El Español.

El otro chavismo

España también fue, durante años, un destino privilegiado para el dinero que salió de Venezuela al calor del poder. No para el pequeño ahorrador ni para el emigrante forzado por la crisis, sino para fortunas construidas en torno a contratos públicos, sobre todo en el sector energético.

El eje de esa historia tiene dos siglas: PDVSA, la petrolera estatal venezolana, y la BPA, la Banca Privada d'Andorra, convertida en una de las principales pasarelas financieras del dinero chavista hacia Europa, como desveló una investigación del diario El País.

Desde Andorra, los fondos circularon hasta sociedades instrumentales, cuentas opacas y, finalmente, activos tangibles. España ofrecía estabilidad, mercado inmobiliario, anonimato relativo y una justicia que tardó años en mirar de frente el origen de ese capital.

Uno de los nombres que aparece de forma recurrente en esa cartografía es el de Nervis Villalobos,ex viceministro de Energía durante el chavismo. Villalobos fue durante años un operador clave en la adjudicación de contratos y en el cobro de comisiones vinculadas al sector energético.

Imagen de archivo de Nervis Villalobos, quien fue descrito por un banquero condenado a prisión como un "cáncer" cuyas acciones equivalían a "extorsión". Se le acusa además de haber recibido cuantiosos sobornos a cambio de contratos con la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). El Español.

Su nombre figura en investigaciones judiciales en varios países y su estancia en España formó parte de ese tránsito silencioso de ex altos cargos que encontraron aquí un lugar desde el que gestionar su defensa, su patrimonio y su vida cotidiana.

En el mismo perímetro aparece Rafael Reiter Muñoz, ex jefe de seguridad de PDVSA y hombre de máxima confianza del entonces ministro Rafael Ramírez. La Audiencia Nacional ordenó el embargo de bienes vinculados a Reiter en España dentro de una investigación por blanqueo de capitales relacionado con fondos de la petrolera estatal. No se trataba de una sospecha genérica, sino de propiedades concretas, rastreadas y bloqueadas.

Otro nombre clave es José Roberto Rincón Bravo, empresario del sector petrolero detenido en España en el marco de una investigación policial por blanqueo. Rincón forma parte de esa generación de proveedores que creció a la sombra de PDVSA y que convirtió contratos públicos en fortunas privadas con proyección internacional.

La lista se amplía con perfiles como Luis Carlos de León, exdirectivo de Electricidad de Caracas, citado en investigaciones relacionadas con el desvío de fondos, y con otros intermediarios menos conocidos para el gran público, pero habituales en los sumarios judiciales y en las piezas periodísticas que durante años han seguido el rastro del dinero venezolano en Europa.

En el capítulo empresarial destaca también Alejandro Betancourt López, uno de los fundadores de Derwick Associates, la empresa que simboliza como pocas el fenómeno de los llamados bolichicos: jóvenes empresarios que hicieron fortuna con contratos eléctricos durante los años de Hugo Chávez. Betancourt ha sido investigado en España por presuntos delitos fiscales y blanqueo de capitales y ha mantenido una intensa actividad social y empresarial en Madrid y otros puntos de Europa.

Alejandro Betancourt López, empresario venezolano, cofundador de Derwick Associates, líder del grupo de inversión O'Hara y presidente de la marca de gafas Hawkers, en una imagen de archivo. Archivo.

El patrón se repite: fortunas amasadas en Venezuela, estructuras financieras complejas y una segunda vida europea marcada por inmuebles de alto nivel, sociedades instrumentales y un perfil público bajo. No se trata de una diáspora política, sino de una diáspora patrimonial.

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Madrid, escenario judicial

España no fue solo destino. También ha sido escenario judicial. En 2020, la Policía Nacional detuvo en Madrid a Claudia Díaz Guillén, exenfermera de Hugo Chávez y posteriormente tesorera nacional, y a su marido Adrián Velásquez Figueroa, exjefe de seguridad del presidente.

Ambos terminaron siendo extraditados a Estados Unidos y condenados por ocultar decenas de millones de dólares procedentes de sobornos. El caso marcó un punto de inflexión. Mostró que España ya no era un territorio ciego al dinero chavista y que parte de ese pasado empezaba a rendir cuentas. La escena final vuelve a Bilbao.

A la normalidad de una oficina consular donde se sella un documento. A cientos de kilómetros, en urbanizaciones de Madrid, Marbella o la costa mediterránea, sobreviven las huellas materiales de otra Venezuela: la que convirtió el petróleo en patrimonio privado.

España alberga hoy dos expresiones del chavismo: la oficial, visible y protocolaria; y la económica, más silenciosa, marcada por investigaciones, embargos y fortunas que sobrevivieron al colapso del país que las vio nacer. Entre una ventanilla y un ático, ese es el mapa.

  1. Estados Unidos
  2. Madrid
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  4. Nicolás Maduro
  5. Petróleos de Venezuela

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