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Delaossa siempre vuelve a El Palo: «Este barrio me lo ha dado todo»

Delaossa siempre vuelve a El Palo: «Este barrio me lo ha dado todo»
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El malagueño, referente de la música urbana, toma tierra en casa antes de presentar en el Martín Carpena 'La Madrugá', el disco de su reinvención

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Marilú Báez Delaossa siempre vuelve a El Palo: «Este barrio me lo ha dado todo»

El malagueño, referente de la música urbana, toma tierra en casa antes de presentar en el Martín Carpena 'La Madrugá', el disco de su reinvención

Regina Sotorrío

Sábado, 21 de febrero 2026, 00:13

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Sentado en uno de los espigones donde «el pequeño Danielillo» jugaba (como dice en sus letras), Delaossa toma tierra casi un año después del lanzamiento de 'La Madrugá', el álbum en español más reproducido en su primera semana. Un trabajo que le devolvió a los primeros números de las listas de ventas y escuchas tras un tiempo retirado para sanarse por dentro. «Y me abrumé. Llevaba un año bastante fuera de foco, muy puesto para mí, para mi familia, para mi gente. Y fue como volver al cien. Fue un poco traumático, si te soy sincero. Pero ahora lo llevo bien, sí», asegura con una sonrisa.

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Marilú Báez

Daniel Martínez de la Ossa es un tipo discreto, poco amante de las cámaras y de las entrevistas, incluso tímido por momentos. Y, sorprendentemente, con el ego bajo control a pesar de la infinidad de aplausos que recibe de la escena y del público. «Ya no está tan grande como antes. Al final es un escudo para protegerte y creo que ahora el ego se transforma en confianza. Claro que tengo confianza en mí mismo, pero no me creo superior a nadie, ni mejor que nadie», afirma.

En el escenario se crece, pero fuera de él admite que «la fama y la alta exposición son difíciles de gestionar», incluso más que los fracasos. Todavía está aprendiendo a sobrellevarlo. «Aparezco poco por los lugares, me centro en estar con la gente de plena confianza y no me sobrecargo. Creo que es una de las cosas que he aprendido estos últimos dos años: a decir que no. No hago nada que no me apetezca hacer», dice. Y ahora lo que le pide el cuerpo y la mente es estar más conectado a los suyos, a su familia, a sus amigos de toda la vida y a su barrio. «Salvando las distancias, El Palo es como si fuera otra madre. Me ha visto crecer. Este barrio me lo ha dado todo. Lo siento así. Y por eso quiero devolverle a El Palo todo lo que me ha dado. Lo llevo por bandera y se me llena la boca hablando de él».

Se crio enfrente de la playa, jugando en la arena y correteando por su paseo marítimo. Aquí experimentó con sus primeras rimas y también hizo sus primeras travesuras. «Me considero alguien que contra todo pronóstico está donde está. Por el lugar del que vengo y por los medios que hemos tenido, que han sido escasos. Digamos que nunca lo hemos tenido a favor cuando empezábamos», relata.

«El ego es un escudo para protegerte y ahora se transforma en confianza. Tengo confianza en mí mismo, pero no me creo mejor que nadie»

Alumno del colegio Miguel Hernández y del Instituto de El Palo, reconoce que como estudiante era algo «desobediente». «Y lo sigo siendo», dice con una sonrisa pícara. Ese orgullo de barrio es una constante en sus letras, muchas veces con un poso nostálgico, con añoranza de ese chaval que ponía todas sus ilusiones en la música cuando nadie le conocía. «El ser humano es nostálgico por naturaleza. Y siempre los tiempos pasados son mejores, aunque se haya sufrido, pero se romantizan».

Porque no todo fue felicidad. Delaossa perdió a su madre cuando apenas era un adolescente que empezaba a descubrir de qué iba esto de la vida. Una ausencia de la que no hablamos en la entrevista, no es fácil hacerlo, pero a la que canta en una de las canciones más hermosas de 'La Madrugá', 'Estrella', una oda a su madre. La familia es su puntal. En 'Cuánto falta' hace un emotivo homenaje a su padre José Enrique, que le acompaña en esta charla y a todos los sitios que puede. Un artista «con las manos siempre llenas de pintura» al que agradece su empatía y apoyo cuando decidió dedicarse a la música. «Eso para mí es una bendición».

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Marilú Báez

El malagueño habla hoy de su realidad con calma, buscando la lectura positiva de todo y en paz consigo mismo. Pero no siempre ha sido así. «Yo he deseado no ser Delaossa muchas noches y muchas veces; huir de mí mismo y de lo que espera de mí la gente. Esa responsabilidad se hace difícil cuando no estás sano mentalmente». 'La Madrugá' es la historia de su reinvención. Cuanto más arriba estaba en lo profesional, más solo se sentía y más intentaba cubrir sus vacíos con fiestas y excesos. Se ha puesto «demasiado» al límite, se ha «jugado el cuello» y reconoce que no sabe hasta dónde podía haber llegado ese «monstruo» de las adicciones, pero supo plantarle cara, parar y recuperarse. Y también perdonarse. «La adicción no es una decisión, la adicción no es falta de voluntad, la adicción es un problema mental. Cuando entiendes eso, curas tus deudas contigo mismo y te alineas contigo mismo. Y poco a poco vas entendiendo que fue una etapa y que, ahora que conoces otra vida, no quieres volver a lo de antes», argumenta Delaossa.

–¿Y ahora qué?

–Ahora trabajar en algo nuevo. Estoy haciendo un disco con Space Hammu, que es una vuelta a los orígenes, con mi gente de toda la vida. Y divertirme, hacer música sin pretensión ninguna. Ahora quiero andar y no mirar hacia dónde vamos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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