Aunque las clasificaciones ayudan, la opinión de quienes trabajan en una empresa, la de aquellos que la dejaron y la de quienes la siguen recomendando es el mejor termómetro para dar con la mejor opción.
Cuando se trata de escoger los ingredientes de la mejor empresa para trabajar, muchos no dudarían en mencionar el sueldo, el jefe, los compañeros de trabajo y un buen ambiente laboral. En el cóctel perfecto habría que añadir además, formación, flexibilidad, teletrabajo, beneficios, reconocimientos... y también una pizca de buen humor y sentido común que ayude a sobrellevar los buenos y malos momentos profesionales, porque de todo hay en una jornada laboral. Hace varias décadas que Great Place to Work, Merco o Top Employers elaboran sus ránkings de mejores empresas para trabajar a partir de encuestas y auditorías internas a distintas organizaciones, fundamentalmente multinacionales. Son muchos los que cuestionan la certeza de estos listados. Por ejemplo, en certificaciones como Great Place to Work o Top Employers, las empresas pagan por ser auditadas y por el uso de la marca. Esto no significa que los resultados sean falsos, pero sí que sólo aparecen las organizaciones que tienen presupuesto y voluntad de márketing para estar ahí. Sea como sea, estas clasificaciones siguen siendo una referencia y, como otras similares, tratan de hacer la foto perfecta del mejor lugar para trabajar.
Los ingredientes
Estas tres clasificaciones mencionan algo tan intangible como poderoso: la cultura organizativa. De poco o nada sirve que una empresa trabaje en la elección de beneficios para sus empleados si la rutina laboral no acompaña. "Una organización puede impulsar el teletrabajo para favorecer la conciliación, pero si existe una expectativa de disponibilidad constante o los mánagers contactan habitualmente con sus equipos fuera del horario laboral, ese beneficio pierde gran parte de su valor. Lo importante no es sólo qué medidas se ofrecen, sino que la cultura y el liderazgo sean coherentes con ellas", afirma Nicolás Ramilo, director general de Great Place To Work España.
Elena Orden, directora global de Merco Talento, hace la siguiente reflexión, que dice mucho de lo que es ser y parecer cuando se trata de sacar pecho como mejor empresa: "Muchas compañías invierten mucho dinero en comunicar quiénes son y muy poco en comprobar si la experiencia que viven sus profesionales coincide con ese relato. La mejor empresa para trabajar es, por tanto, aquella en la que la promesa y la realidad se parecen mucho". Sentencia que "una gran empresa para trabajar no es aquella donde la gente nunca quiere marcharse -porque cierta rotación también es sana-, sino aquella que sigue siendo recomendada incluso por los que se van".
Más allá de la teoría y de las percepciones, si las empresas ponen su empeño, los resultados hablan. Massimo Begelle, regional manager de Sur de Europa y Oriente Medio de Top Employers Institute, subraya que "las organizaciones que comparten abiertamente sus requisitos de habilidades críticas para el futuro e invierten de forma más decidida en su desarrollo tienen un 7% menos de probabilidades de perder empleados de alto rendimiento".
La identificación
La cuestión es si estos ránkings son útiles para identificar la mejor empresa para trabajar. Ramilo tiene claro que el canal más fiable sigue siendo la voz de los propios empleados: "Las campañas de employer branding, las redes sociales o los reconocimientos externos aportan información valiosa, pero ninguna fuente tiene más legitimidad que quienes viven la cultura diariamente". A todo ello, Orden suma un par de fuentes más que son definitivas para valorar a una organización: "Lo que dicen quienes se fueron y lo que opinan las personas que nunca han trabajado allí, pero conocen su reputación". Observa la máxima responsable de Merco Talento que "cuando una empresa tiene puntuaciones internas extraordinarias pero una reputación externa mediocre, o una alta satisfacción acompañada de una elevada rotación, hay una señal que merece ser analizada". Afirma que los datos más interesantes suelen aparecer precisamente cuando distintas fuentes no cuentan la misma historia. La coherencia es un punto a favor que, cada vez más, tienen en cuenta los profesionales... sobre todo a la hora de aplicar para acceder a un empleo.
La conveniencia
Sin embargo, conviene plantear hasta qué punto un contrato de trabajo es un matrimonio de conveniencia en el que empresa y empleado ganan. Orden no cree que exista la mejor empresa para trabajar en términos absolutos: "Existe la mejor empresa para determinadas personas en determinados momentos de su vida", asegura. Lo ilustra con un ejemplo: "Un profesional puede considerar ideal una start up a los 25 años, y buscar una gran corporación a los 45. Y ambas decisiones pueden ser correctas". Añade que la clave no es gustar a todo el mundo, "sino ser extraordinariamente relevante para el talento que quieres atraer y fidelizar. Las empresas que intentan gustar a todos suelen acabar siendo indiferentes para todos".
La imagen
Estar a gusto -que no cómodo- y tener un buen sueldo es el tándem por el que apuestan muchos en su puesto de trabajo. La primera impresión es definitiva para acceder a un empleo y, aún ahora, Ramilo reconoce que existe cierta tendencia "a asociar los buenos lugares para trabajar con beneficios visibles o llamativos, como oficinas espectaculares, futbolines, fruta gratuita o actividades de ocio". No obstante, matiza que su experiencia demuestra que esos elementos tienen un impacto mucho menor del que habitualmente se piensa: "Si algo hemos aprendido tras analizar millones de respuestas de empleados en todo el mundo es que las personas valoran mucho más la calidad de sus relaciones laborales que los beneficios cosméticos".
Según Orden, "la fruta gratis no compensa un mal jefe. El futbolín no compensa jornadas interminables. Y una oficina espectacular no compensa la falta de oportunidades de crecimiento". Concluye que en momentos de incertidumbre económica los factores que realmente pesan son otros: "Retribución, desarrollo profesional, calidad de liderazgo, flexibilidad y calidad de vida, y seguridad".
Cinco básicos para acertar
Cruzar los datos de Merco -reputación-, Great Place to Work (GPTW) -sentimiento del empleado- y Top Employer -excelencia en los procesos- ofrece cinco conclusiones clave para estar más cerca de acertar con la 'mejor empresa para trabajar':
- Triple corona. Destacar en los tres ránkings supone que la compañía cuenta con procesos y beneficios -Top Employer-, sus empleados son 'felices' -GPTW-, y el mercado la respeta -Merco-. El equilibrio entre procesos, cultura y reputación es un punto a favor.
- Los jefes. Según GTPW la satisfacción del empleado depende en gran parte de la confianza. La mejor empresa no es una entidad abstracta, sino la suma de sus jefes... En teoría, las compañías que aparecen en estas clasificaciones invierten masivamente en formar a sus mandos intermedios. Para comprobarlo, conviene preguntar por cómo se comportan los jefes en el día a día, no tanto por la visión del CEO que, en ocasiones, está un poco alejada de la realidad.
- Desarrollo profesional. De la clasificación Top Employer se desprende que las empresas más destacadas han pasado de ofrecer 'formación técnica' a 'ecosistemas de aprendizaje'. Las organizaciones consideradas 'top' favorecen la movilidad interna... averiguar el porcentaje de vacantes que se cubren con talento interno es un dato definitivo, estas empresas rara vez buscan fuera lo que pueden promocionar dentro.
- Ética. Merco hace hincapié en la ética y responsabilidad social y la coherencia es clave: si la empresa dice ser sostenible pero sus procesos internos son derrochadores, el orgullo de pertenencia cae.
- Flexibilidad. Tanto GPTW como Top Employer valoran la individualización frente al ya manido 'café para todos'. La mejor empresa es la que ofrece a sus empleados una flexibilidad real y adaptada al ciclo vital de cada empleado. ¿La prueba del algodón? Analizar si la compañía habla de "conciliación" o de "personalización de la jornada".