Además, los investigadores observaron que algunas de las sustancias halladas podrían afectar de forma adversa la calidad seminal. Por ejemplo, el edulcorante artificial acesulfamo, el bisfenol S (empleado en plásticos y resinas), el insecticida nitenpiram y ciertos surfactantes utilizados en la industria y en productos farmacéuticos se asociaron con un menor conteo de espermatozoides, así como con alteraciones en su morfología y concentración.
De manera similar, el retardante de llama fosfato de trietilo (presente con frecuencia en materiales de construcción, vehículos y dispositivos electrónicos) se relacionó con un menor volumen seminal.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowMontse Marquès, investigadora del IDAEA-CSIC y autora principal del estudio, explicó que “aunque nuestro trabajo no permite establecer relaciones causales entre la presencia de múltiples sustancias químicas y la espermatogénesis, sí evidencia asociaciones entre la exposición a estos compuestos y la calidad del semen”.
Los hallazgos coinciden con investigaciones previas ampliamente validadas que muestran que la exposición continua a determinados contaminantes ambientales puede influir en la formación y desarrollo de los espermatozoides. Esta relación podría contribuir al descenso de la fertilidad masculina observado en las últimas décadas en distintas regiones del mundo.
“Hemos comprobado que el plasma seminal es una matriz de gran interés para estudiar el exposoma químico en relación con la calidad seminal, ya que permite identificar mezclas de contaminantes que pueden pasar desapercibidas en orina o sangre, pero que están estrechamente vinculadas a la función reproductiva”, concluyó German Cano-Sancho, investigador de la Unidad Laberca del INRAE y coautor del estudio.