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Descubren que el Homo erectus ya usaba el fuego hace unos 1,8 millones de años

Descubren que el Homo erectus ya usaba el fuego hace unos 1,8 millones de años
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Un equipo internacional con participación española retrotrae en 800.000 años el registro de las primeras llamas controladas en una cueva sudafricana
Descubren que el Homo erectus ya usaba el fuego hace unos 1,8 millones de años

Un equipo internacional con participación española retrotrae en 800.000 años el registro de las primeras llamas controladas en una cueva sudafricana

Regala esta noticia Añádenos en Google Representación de tres Homo erectus junto a una hoguera, realizada en los años 50 del siglo pasado. (Maurice Wilson)

Julio Arrieta

01/06/2026 a las 20:01h.

El control del fuego fue el motor que transformó para siempre a los primeros miembros del género Homo. Ayudó a los homínidos a mejorar sus ... posibilidades de supervivencia, usado como mecanismo defensivo frente a otros carnívoros, para calentarse e iluminarse, para cocinar y, quizás lo más importante, para crear puntos de reunión. Ahora, un nuevo descubrimiento realizado en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, ha redibujado la prehistoria de esta innovación: el uso controlado y recurrente del fuego comenzó hace entre 1,07 y 1,79 millones de años, puede que hasta unos 800.000 años antes de lo que se pensaba. Este hallazgo, publicado en la revista 'PLOS One', ha sido realizado por un equipo internacional del que forman parte especialistas del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Toronto (Canadá).

Hasta ahora, las pruebas más sólidas de la presencia de fuego en esta cueva se databan hace un millón de años, en el nivel de la cueva conocido como estrato 10. Estas evidencias fueron una revolución cuando se publicaron en 2012, porque suponían un salto atrás en el tiempo de casi medio millón de años desde las estimaciones consideradas hasta entonces. En aquella ocasión se trató de la identificación de cenizas vegetales y huesos quemados en el interior de la cavidad, a 30 metros de la entrada, una profundidad que descartaba los incendios forestales naturales como la fuente de las llamas.

Un combustible peculiar

Pero la nueva investigación ha ido más allá, al profundizar la excavación hasta los estratos 11 y 12, las capas más antiguas del yacimiento. Allí, el equipo del que forma parte la investigadora española M. Dolores Marin-Monfort ha encontrado evidencias de fuego en una época en la que el Homo erectus –parte directa de nuestro linaje evolutivo– apenas empezaba a expandirse. El hallazgo ha consistido en la identificación de miles de fragmentos de huesos de animales diminutos que muestran señales inequívocas de haber pasado por las llamas, hecho que se ha comprobado mediante una novedosa técnica de luminiscencia.

Se trata de un protocolo novedoso, rápido y no invasivo que consiste en estimular los restos óseos mediante una fuente de energía externa, específicamente una luz azul especial y potente. Debido a que el calor altera la composición del hueso de manera significativa, los fragmentos que han sido quemados brillan o responden de forma diferente a los no quemados cuando son expuestos a esta luz, lo que permite identificarlos con precisión sin destruir o alterar las muestras. Este método resulta fundamental como complemento a la espectroscopía infrarroja, ya que permite reconocer de forma inequívoca alteraciones térmicas incluso en niveles de temperatura donde otras técnicas son insuficientes o ambiguas.

Aunque quizá lo más llamativo de este nuevo estudio es la hipótesis sobre lo que aquellos homínidos pudieron usar como combustible: las egagrópilas. Se trata de pequeñas bolas de restos no digeridos (pelos y huesecillos) que las lechuzas regurgitaron sobre el suelo. Los investigadores sugieren que los ocupantes de la cueva aprovecharon este material biológico seco como un combustible perfecto para mantener vivas las llamas en la oscuridad de la caverna.

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Fuente original: Leer en Diariosur - Ciencia
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