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Juan Vega, en su taller del barrio de la Victoria, modelando el monumento al saetero Antonio de Canillas. Francisco MenjívarEntrevista a Juan Vega
«Después de 20 años como escultor, me encuentro en un periodo de consolidación y, a la vez, de la evolución»El imaginero anuncia que vive un momento en el que su obra se está dando a conocer, incluso, en el extranjero, aunque siempre encuentra un hueco para trabajar para Málaga, donde se siente muy valorado
Lunes, 16 de marzo 2026, 00:22
... edad se abría a la siempre exigente clientela cofrade, que, con curiosidad, se acercaba a su antiguo taller de la calle Cobertizo del Conde, muy cerca de la plaza de la Merced y donde se encontraba el obrador de uno de sus referentes en la escultura procesional, Francisco Palma Burgos.-Dos décadas dedicadas a la escultura. ¿Hace veinte años pensaba que podría vivir del arte?
-Ya han pasado veinte años desde que me inicié en mi primer taller de la calle Cobertizo del Conde, que se dice pronto, y, en realidad, sí que tuve claro, desde que era muy niño, con diez u once años, que quería dedicarme a la imaginería y a la escultura. Es verdad que, cuando empecé, veía muy lejano poder vivir de este oficio. Gracias a Dios, con todo el tiempo transcurrido, con todas las obras que he realizado en estos años y con la difusión de mi trabajo, he logrado vivir dignamente de este oficio, ser profesional de la escultura, un trabajo que era un hobby para mí cuando era un niño.
-¿Cómo ha evolucionado Juan Vega en el mundo de la imaginería? Se lo pregunto porque imagino que de su primera obra a la última hay diferencias en concepto, en el modo de resolver la pieza, en su acabado…
-La evolución en estos años ha sido grandísima. Sí que es verdad que, en un principio, empecé haciendo una imaginería, pienso, personal. Siempre he utilizado mucho el natural, ya que soy un escultor figurativo. He utilizado mucho el natural para realizar mis obras, me he apoyado en el retrato, siempre tirando de amistades, de amigos. En cambio, he aprendido con el tiempo a dotar a las imágenes de esa unción sagrada que requieren, a dotarlas de ese pellizco que deben tener las imágenes sacras, ya que están hechas para el culto y para que las personas se acerquen a ellas y puedan rezarles. Por tanto, he evolucionado mucho en ese aspecto. A nivel de técnicas, no tanto, pero sí principalmente en cómo abordo las imágenes, en lo que es el trabajo diario en el taller, la organización... Todo eso es un bagaje que he ido sumando en este tiempo.
-En esa evolución experimentada, habrá cosas de sus comienzos que ya no le gustarán. Si tuviera oportunidad de cambiar alguna imagen, ¿lo haría?
-Sí que es verdad que esa evolución hace que ahora, con perspectiva, veas obras tuyas de hace algunos años y que, lógicamente, sean obras a las que les ve muchas carencias. Pero bueno, yo creo que eso forma parte del proceso evolutivo de un artista y, sinceramente, no cambiaría ninguna imagen, sino que creo que forman parte de la evolución propia del trabajo. Al final, cada obra es una consecuencia de la anterior, con lo cual, el hecho de haber realizado algunas piezas a las que ahora no les veo tanta calidad, me hace crecer, mejorar.
-Los artistas dicen querer por igual a todas sus obras como un padre o una madre quiere a sus hijos, pero, ¿qué obra le tiene especial cariño?
-Sí que es verdad que a las obras se les coge mucho cariño, porque uno pasa muchas horas en el taller con las imágenes que se van realizando, muchos días, muchas semanas, muchos meses. Pero, efectivamente, hay algunas obras a las que se les coge especial cariño. No podría nombrarle ninguna en concreto, pero bueno, sí que es verdad que todas y cada una de las imágenes que se hacen creo que se llevan una pequeña parte de tu vida. Te acuerdas de los momentos en los que las estabas realizando, vas, digamos, poniendo en consonancia lo que te había pasado en ese momento a nivel personal con el tiempo que estuvo la imagen contigo. Todas se llevan una pequeña parte de tu vida.
-¿Qué imagen fue un punto de inflexión en su producción artística?
-Siempre hay proyectos que llegan al taller y que, de alguna manera, te ponen en el candelero. Entonces, pienso que, casi cada cierto tiempo, cada cierto año, ha llegado algún encargo que me ha colocado en muy buena situación, tanto a nivel artístico como a nivel profesional, en el panorama de la imaginería y de la escultura a nivel andaluz, incluso a nivel nacional. Quizá el punto de inflexión lo puso el grupo escultórico de Azotes y Columna, que fue en el año 2013, por lo que conlleva hacer un grupo escultórico para la ciudad de Málaga, para una Semana Santa como la de Málaga, para una cofradía como Fusionadas. Que me llegara ese proyecto creo que fue un regalo. Lo asumí con lo que sabía en aquel momento y, de alguna manera, fue una obra que, lógicamente, me dio muchas buenas cosas a lo largo del tiempo.
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Grupo escultórico de Jesús de Azotes y Columna. L. M. Gómez Pozo-Su obra en Málaga es conocida, pero, ¿en qué otras localidades podemos encontrar una pieza de Juan Vega?
-La verdad es que he trabajado, principalmente, para Málaga. En muchas ocasiones, he tenido esa gran suerte de que en mi ciudad se me han dado muchas oportunidades y estoy muy feliz por ello. Luego, a nivel de la provincia de Málaga, también he hecho muchos proyectos para diferentes hermandades, cofradías, un montón de pueblos de la provincia, que sería complicado enumerar, pero son muchos. Luego, con mi obra, he llegado a diferentes puntos, sobre todo, a ciudades más del norte, como Zaragoza, Valladolid, Madrid, en colecciones particulares, también. Incluso, el tema de las redes sociales, está haciendo que, justamente ahora, en estos últimos años, cuando creo que estoy en un periodo más de expansión de mi trabajo, gracias a Dios me he llegado encargos de muchos sitios, desde Filipinas, Italia... Hace tres o cuatro años tuve la oportunidad de enviar una imagen de Santiago Apóstol, réplica de la escultura del pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Esa imagen está en la Catedral de San Agustín, en la Florida, en Estados Unidos. En fin, son muchísimos sitios donde he podido entregar obras. Es una satisfacción enorme.
-En breve, comenzará a trabajar en el grupo escultórico del Señor de los Pasos, de la Cofradía del Rocío, aprobado por el cabildo de hermanos hace unos días. Díganos, ¿en qué habrá que fijarse cuando esté finalizado?
-El proyecto del grupo escultórico para el Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario, de la Hermandad del Rocío, es otro regalo que me ha dado la vida y casi lo tomo como un premio a estos veinte años de trabajo. Como decía antes, poder ver tu trayectoria con cierta perspectiva y verte en este momento en el que me encuentro es una alegría. Sigo evolucionando en mi obra, sigo evolucionando en mi trabajo.
Ya con la Cofradía del Rocío había tenido oportunidad de trabajar en los últimos años en diferentes proyectos. Este nuevo encargo supone para mí una responsabilidad enorme. Se ha creado un grupo en torno a la imagen del Señor, pero principalmente, el grupo está diseñado con la premisa de que no entorpezca en ningún modo su visión en el trono. Es por ello que se ha diseñado un conjunto de cuatro figuras, de cuatro piezas, que forman un rombo con el Cristo, y una vez realizado tendrá múltiples detalles y múltiples puntos de vista.
Habrá que fijarse mucho, sobre todo, en la expresividad de los rostros, la expresividad del centurión romano, en el rostro de Simón de Cirene, que tiene que ser una imagen de aspecto muy noble, y de un hombre bueno que ayuda a Cristo a cargar la cruz, o también la imagen de la mujer hebrea con su hijo, que se acerca a Cristo, que también entiendo que debe tener un rostro muy expresivo, ya que es una imagen que debe reflejar la compasión hacia Cristo, una mujer que quiere acercarse a Cristo en ese momento en el que él va camino del Calvario. Ella quiere acompañarlo, no quiere dejarlo solo y, de alguna manera, también ella viene a ser un reflejo de los fieles, que siempre quieren acompañar a la imagen de su Cristo. Serán múltiples detalles los que se contemplen en esta escena. Pienso que será un grupo escultórico lleno de barroquismo, lleno de movimiento y dinamismo.
-Dos grupos escultóricos para Málaga, que podrían ser cuatro, si se finaliza el del Santo Suplicio y si, definitivamente, le encargan el del Cristo de la Exaltación. ¿Cómo van esos proyectos?
-En un inicio, para el Santo Suplicio se proyectaron seis figuras. Se representa justamente la escena del despojo de las vestiduras de Cristo, una escena también de muchísimo movimiento. De las seis imágenes proyectadas, actualmente hay cuatro. Se crearon las primeras dos que acompañan a Cristo, un sayón que lo despoja y un centurión romano que porta el INRI en sus manos, y luego, unos años más tarde, se realizaron los dos sayones que se afanan en preparar la cruz para la crucifixión. Por último, quedaría una tercera escena, trasera en este caso, que serían dos soldados romanos que están repartiendo, sorteándose las vestiduras de Cristo. Estas son las dos que faltan y, en principio, se entiende que la hermandad, en los próximos años, acometerá estas dos últimas imágenes y, con ello, se culminaría el proyecto cara a una futura salida profesional e incorporación de la sección de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio.
Por otro lado, el proyecto de grupo para el Cristo de la Exaltación de Fusionada, igualmente es ilusionante y el cabildo aprobó una maqueta que presenté ya hace tres años, creo recordar. También es una escena muy impactante por todo lo que supone el izado, la exaltación de Cristo en la cruz e igualmente, está en el pensamiento de la actual junta de gobierno para llevarlo a cabo en un futuro. Dios quiera que sea pronto, en los próximos años.
-Puestos a soñar, ¿qué grupo escultórico le gustaría representar para la Semana Santa de Málaga y que no exista en la actualidad?
-La verdad que los proyectos que ahora mismo hay entre manos son muy ilusionantes, con lo cual, no sabría decirle uno que me hiciera especial ilusión, porque todos son muy ilusionantes.
«El proyecto del grupo escultórico para el Nazareno de los Pasos es otro regalo que me ha dado la vida y casi lo tomo como un premio a estos veinte años de trabajo»
-Imagino que le ilusionaría tener también una imagen titular para una cofradía agrupada. Aunque no me diga nombres, ¿no le ha tentado ninguna cofradía que quiera cambiar su titular?
-La verdad que no he tenido ninguna propuesta para llevar a cabo un cambio de titular. Lógicamente, sería una magnífica noticia poder realizar algún día una imagen titular para Málaga, pero bueno, considero que es algo que está muy lejos, porque es muy difícil que se cambie una imagen titular de una hermandad por todo lo que conlleva. Estoy realmente contento con los proyectos actuales y no pienso mucho en este tipo de cosas.
-Si tuviera que quedarse con una imagen titular de la Semana Santa de Málaga, ¿con cuál sería y por qué?
-Pregunta muy complicada, pero siempre me he considerado muy seguidor y admirador de la obra de Mariano Benlliure. Por tanto, quizá una de las imágenes más impactantes de la Semana de Santa de Málaga sea el Crucificado de la Expiración. Es una obra que siempre me ha atraído enormemente y, sobre todo, esa puesta en escena en la calle el Miércoles Santo es algo que siempre me conmueve. Por darte alguno más, quizá, también me encanta la imagen de Jesús de la Humillación, de Palma Burgos. Su obra siempre me ha llamado mucho la atención. El Cristo de la Humillación también me ha conmovido siempre mucho cuando lo veo procesionar por las calles de Málaga. Esa mansedumbre, esa nobleza que refleja en su rostro y en su pose, y en su figura... me llama mucho la atención, escultóricamente, sobre todo, y también en su divinidad. Y, por último, el Cristo de la Buena Muerte, también de Palma, Me parece un Crucificado tan elegantísimo, esa esbeltez de su figura, esa elegancia en su silueta, la anatomía tan estilizada... Estas imágenes siempre me han llamado muchísimo la atención y las tengo muy presentes.
-¿Le molesta que le digan que usted es un escultor de Cristos, de figuras de varones? Me acaba de nombrar tres imágenes y las tres son titulares cristíferos.
-La verdad es que no. Siempre, desde un inicio, he intentado sentirme cómodo en los distintos ámbitos o las distintas temáticas dentro de la imaginería, y poder abordar desde una talla de pequeño formato, algo que he realizado desde mis comienzos, y luego, dar vida al rostro de un Cristo, de una Dolorosa o de un personaje secundario. He intentado desarrollarme en todos los ámbitos, y, por supuesto, dar lo mejor en cada una de las imágenes que he realizado. Con lo cual, seguramente luego habrá diferentes opiniones al respecto de mi trabajo, pero he intentado siempre dar el cien por cien en cada una de las imágenes que he realizado.
-Si le digo la verdad, no es solo su caso. Ortega Bru, Buiza, Miñarro o Navarro Arteaga son imagineros de hombres, y Álvarez Duarte o Dubé de Luque, de mujeres. ¿No comparte mi apreciación?
-Sí que es verdad que, en la producción de un artista, desde fuera, sobre todo, se ve cómo cada uno tiene un, digamos, debe hacia una parte u otra. Entonces, sí que es verdad, ya sea por número de veces en las que se realizan imágenes de Cristo, de Virgen y demás, al final, a cada autor se le va encasillando, por decirlo de alguna manera, en un ámbito, y estos autores que comentas, a los que admiro profundamente, al final, a cada uno de ellos, se le ha ido encasillando en alguna de sus vertientes.
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Juan Vega trabajando en el modelado de un Crucificado. Francisco Menjívar-Por cierto, recuerdo en una entrevista realizada cuando empezaba que era muy seguidor de la obra de Francisco Palma Burgos. Acaba de mencionarme a los Cristos de la Humillación y Buena Muerte. Dos décadas después, y con la experiencia acumulada y mayor formación por todo el trabajo realizado, ¿destacaría hoy día a otro escultor de todos los tiempos?
-Mantengo esa predilección por autores como Palma, pero como antes le decía también, son muchos más los que, a día de hoy, me llenan y en los cuales me apoyo para ir realizando mi obra. Este es un oficio en el que conforme vas avanzando, cada día aprendes más y te das cuenta de que sabías menos, ya que estás constantemente investigando, intentando, en la medida de lo posible, visitar museos, viajar y seguir bebiendo de todos los grandes de la historia del arte. Así que, son muchos, muchísimos, los artistas que he ido descubriendo en estos años. Por nombrarle a alguno, quizá, a lo mejor tengo que quedarme con Bernini, uno de los grandes escultores de todos los tiempos al que hay que mirar constantemente. Y luego a nivel imaginero, son muchísimos los autores, pero, por supuesto, veo mucho o intento hacerlo de la obra de Pedro de Mena, de los Mora, Pedro Roldán, Juan Martínez Montañez, Juan de Mesa... de todos los grandes de la imaginería barroca.
-¿Qué le fascina de Bernini?
-Me fascina su obra, principalmente, porque era un escultor capaz, prácticamente, casi de congelar el movimiento. Un artista que dotaba sus obras de una emoción y una mística que para ello hay que tener una sensibilidad enorme y una técnica y una destreza increíbles.
«Mantengo esa predilección por autores como Palma Burgos, pero son muchos más los que, a día de hoy, me llenan y en los cuales me apoyo para ir realizando mi obra»
-Para terminar, ¿en qué está trabajando ahora?
-Ahora mismo me encuentro trabajando para diferentes sitios y todo muy diferente. Estoy realizando un grupo de un Calvario completo, una imagen del Crucificado, Santos Barones, San Juan, Dolorosa, María Magdalena, para una capilla en Tenerife. Estoy tallando una imagen de Santo Domingo de Guzmán para un retablo de una parroquia en Cartagena, para la que hace dos años hice la imagen de San Francisco de Asís y San Juan Nepomuceno. Estoy realizando una imagen de una Dolorosa para Filipinas, una imagen quizá muy introvertida, una imagen que mira mucho a la escuela granadina de escultura. Estoy bebiendo mucho de esa parte actualmente. Y, luego, múltiples proyectos para colecciones privadas, que es algo que hago muy habitualmente. No dejo de lado lo que es la escultura más civil o profana, que siempre tengo algún encargo de piezas que luego se van a fundir en bronce.
Próximamente, se inaugurará también, en los próximos días, un relieve escultórico con motivo del centenario de la Hermandad del Prendimiento, en el barrio de Capuchino, y se colocará en un espacio público. En fin, son muchos proyectos en los que me encuentro ahora mismo inmerso. Estoy muy centrado en estos trabajos
-¿Se siente valorado en su ciudad o es usted de lo que opinan que casi nadie es profeta en su tierra?
-La verdad es que sí. Me siento muy valorado en mi tierra, en Málaga. Es una suerte enorme, pero siento que desde que empecé he tenido mucho apoyo de diferentes estamentos, desde cofradías, hermandades particulares e instituciones que han confiado en mí. Ciertamente, estoy muy agradecido por ello, porque en todos estos años han sido múltiples encargos recibidos aquí en Málaga, en mi tierra. Ahora es, como decía antes, cuando me encuentro en un periodo de más expansión, pero no dejan de surgir proyectos aquí, en mi tierra, y siendo malagueño, la verdad que es una alegría enorme.
Juan Vega, en labores de policromía. Francisco Menjívar-Juan Rosén afirma que Málaga no es madrastra de sus hijos, pero hay algunos hijos que… ¿Qué opina de la fase de Juan Rosén?
-Al final, cada uno vive una realidad distinta, y desde mi punto de vista, ya le digo, que he tenido mucha suerte con todos los encargos que he ido recibiendo en estos años y solo tengo palabras de agradecimiento para todos los que han confiado en mí. No ha sido fácil, ha habido que trabajar muchísimo. He tenido que darme a conocer en los primeros años, luego he tenido que seguir avanzando. Ha habido también un periodo de asentamiento, de mi taller en la ciudad, de mi trabajo, de mi obra, y quizá, ahora, cuando empiezo ya a estar un poco más establecido, en estos últimos años, es cuando ya también empiezan a llegar proyectos de mucha más entidad.
-Veinte años de trayectoria. ¿Está en su momento de consolidación o se siente aún en proceso de evolución?
-Podría decir que estoy en un periodo de consolidación, pero, a la vez, la evolución está ahí y, sinceramente, creo que la evolución estará siempre y me acompañará hasta el final de mis días. El ser creativo hace que no te relajes en ningún momento. Siempre quieres estar constantemente haciendo obras, siempre hay una forma de mejorar la anterior, y aunque en los últimos años están saliendo obras del taller, ya son piezas con mucha más entidad, como, por ejemplo, una de las últimas, la Virgen del Carmen para el puerto de Málaga, que es una imagen ya, pienso, de una madurez, pero, por supuesto, el camino sigue siendo muy largo y ahora es cuando mejor me encuentro. Estoy con más ganas de seguir evolucionando y de seguir aportando con mi obra. Esta es la visión personal que tengo de la imaginería. Hay que seguir indagando para dotar a las imágenes de unción sagrada y que también la técnica vaya avanzando hasta la máxima exigencia, que es lo que se pretende con las imágenes.
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