La Policía Nacional detuvo el pasado viernes a 13 personas, diez hombres y tres mujeres, tras una batalla campal entre dos clanes familiares frente a los juzgados de Plaza Castilla, en el distrito madrileño de Tetuán. Los agentes intervinieron cinco armas de fuego, munición, varios cargadores, cuatro navajas y un cuchillo.
Cuatro de los arrestados ingresaron posteriormente en prisión por orden del juzgado de guardia. Ninguno de los detenidos explicó a los policías cuál había sido el motivo que desencadenó el violento enfrentamiento entre ambas familias.
Todo comenzó alrededor de las 12.10 horas del viernes 18 de septiembre. Una llamada alertó a la Policía de que en la calle de José Castán Tobeñas, junto a los juzgados de Plaza Castilla, se estaba produciendo una riña en la que participaba una multitud de personas y en la que algunos de los implicados portaban armas blancas.
Las primeras patrullas del GOR de la comisaría de Tetuán desplazadas al lugar se encontraron con los participantes en plena trifulca. Al percatarse de la presencia policial, los implicados comenzaron a dispersarse y varios emprendieron la huida hacia la calle del Poeta Joan Maragall.
Durante la intervención, una patrulla observó a dos hombres que se introducían entre dos vehículos estacionados mientras llevaban una mochila azul. Uno de ellos comenzó a propinar patadas a la bolsa para tratar de esconderla debajo de uno de los coches.
Los policías recuperaron la mochila y descubrieron en su interior dos armas de fuego, un revólver y una pistola, además de seis cartuchos. Ambos hombres fueron inmediatamente detenidos.
La huida se produjo en varias direcciones. Al mismo tiempo, otros agentes observaron cómo un grupo de hombres entraba precipitadamente en la cafetería Viena Capellanes, situada en el número 55 de la calle del Poeta Joan Maragall. Otros implicados se refugiaron en Casa Sotero, mientras varias mujeres huyeron en dirección a la calle de Infanta Mercedes.
Nerviosos y agitados
Ante el número de personas implicadas, los policías comenzaron a reagrupar a los sospechosos en una zona de seguridad mientras llegaban más unidades. Muchos de ellos se encontraban muy nerviosos y agitados.
Durante los cacheos, uno de los agentes vio cómo uno de los sospechosos arrojaba al suelo tres cargadores. La inspección de los implicados permitió localizar varias armas blancas. Entre el material intervenido durante toda la operación figuraban cuatro navajas, algunas de más de 30 centímetros de longitud, y un cuchillo. Los policías requisaron también a uno de los sospechosos otra pistola con cargador.
La búsqueda de armas continuó por los lugares por los que habían pasado los participantes en la reyerta. En un macetero situado en la terraza de Casa Sotero los policías localizaron una de las navajas.
Los agentes se entrevistaron asimismo con los trabajadores de Viena Capellanes y revisaron el establecimiento después de que varios de los sospechosos hubieran entrado en él durante la huida. En los baños encontraron otras dos armas de fuego que presuntamente habían sido escondidas allí antes de que sus propietarios pudieran ser identificados por los policías.
La intervención concluyó con 13 personas detenidas, diez hombres y tres mujeres, por los presuntos delitos de riña tumultuaria y tenencia ilícita de armas. El mayor de los arrestados tiene 53 años y el menor, 21.
El juzgado de guardia decretó posteriormente el ingreso en prisión de cuatro de ellos. Pese a las numerosas detenciones y a la cantidad de armas intervenidas, los investigadores se encontraron con el silencio de los implicados a la hora de esclarecer el origen del enfrentamiento: ninguno quiso explicar a los agentes qué había provocado la pelea entre los dos clanes familiares.