La Policía Nacional ha detenido al joven que el pasado 30 de junio sembró el pánico en una tienda de telefonía del distrito madrileño de Latina al encañonar al dependiente con un arma, maniatarlo dos veces con bridas y encerrarlo en el baño mientras desvalijaba el establecimiento. El arrestado, un peruano de 20 años, fue localizado el pasado 9 de julio en un chalé okupado de Valdemoro donde residían una decena de familias. El juez ha decretado su ingreso en prisión al comprobar que tenía suspendida una condena por varios delitos de hurto, cuya suspensión estaba condicionada a que no volviera a delinquir.
La investigación, desarrollada por el Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Latina con la colaboración de la Brigada Provincial de Policía Científica, permitió identificar al presunto autor del asalto gracias a las pesquisas realizadas tras el robo. Durante el registro de la vivienda, los agentes recuperaron el arma simulada con la que presuntamente intimidó a la víctima.
El violento atraco ocurrió sobre las 15.40 horas del 30 de junio en una tienda de telefonía situada en la calle de la Huerta de Castañeda, en el barrio de Lucero. El asaltante irrumpió en el local armado y apuntó directamente al empleado, al que obligó a tirarse al suelo antes de inmovilizarlo de pies y manos con bridas. Después lo encerró en el baño para disponer de tiempo suficiente para vaciar el establecimiento.
Según la investigación policial, el delincuente huyó con 22 teléfonos móviles valorados en más de 8.000 euros y con 1.500 euros en efectivo. Sin embargo, la violencia del asalto no terminó ahí. La víctima consiguió soltarse tras varios minutos, sufriendo cortes en las manos por el esfuerzo, pero cuando intentó escapar volvió a cruzarse con el ladrón. Éste lo redujo de nuevo, volvió a atarlo con bridas y lo encerró otra vez en el baño.
Mientras la agresión se producía en la trastienda, dos clientas llegaron a entrar en el comercio. Al no encontrar a nadie tras el mostrador abandonaron el establecimiento sin imaginar que, a escasos metros, el empleado permanecía retenido a punta de pistola.
El propietario del negocio, Md Mahbubur Rahman, explicó entonces a EL MUNDO que su trabajador quedó profundamente afectado por la experiencia y tuvo que coger la baja laboral. "Estaba muy asustado. Fue al hospital para que le curaran las heridas y después me confesó que era incapaz de dormir porque revivía constantemente el momento en el que estuvo atado y amenazado con una pistola", relató el comerciante.
El empresario lamentaba además que éste fuera el quinto robo sufrido por su establecimiento en lo que va de año, pese a contar con cámaras de vigilancia, alarmas y otras medidas de seguridad. "Ya no sabemos qué más podemos hacer. Entran, lo destrozan todo y en apenas dos o tres minutos se marchan", denunciaba entonces.
Tras la detención, el joven fue puesto a disposición judicial como presunto autor de un delito de robo con violencia e intimidación. El magistrado acordó su ingreso en prisión al constatar que tenía en suspenso una pena anterior por varios delitos de hurto, mientras la investigación policial ha quedado esclarecida con la recuperación del arma simulada utilizada durante el asalto. Los agentes no han podido recuperar los teléfonos móviles y el dinero que robó.