Tres meses después de Adamuz, el Gobierno no es capaz de recuperar la confianza ni el prestigio del servicio ni dar el justo aliento a las víctimas
Domingo, 19 de abril 2026, 02:00
... colisionaron a la altura de la ciudad cordobesa por causas que aún no han sido aclaradas con precisión por los gestores de Adif y el ministerio de Transportes. Parece establecido que el descarrilamiento del tren Iryo se produjo tras fracturarse la vía, aunque persiste la incógnita del origen de la rotura y el momento exacto de la misma. Pero las familias de las cuarenta y seis víctimas que piden responsabilidades, junto a cientos de miles de usuarios que exigen seguridad y puntualidad en el transporte ferroviario, urgen el establecimiento de las conclusiones definitivas de las causas de la tragedia. Sin embargo, más allá de la averiguación del origen del accidente de Adamuz, los gestores de la red ferroviaria tienen que hacer frente a la imagen de deterioro del transporte de alta velocidad en España, que, durante décadas, ha sido considerado uno de los más seguros, puntuales y eficaces a nivel internacional. La suspensión temporal de la alta velocidad en el neurálgico trayecto Madrid-Málaga, la sucesión de retrasos en los horarios contratados, el recorte en las indemnizaciones por demoras y el deterioro general de la calidad del servicio han encendido todas las alarmas sobre un segmento del transporte público que después de décadas de funcionamiento óptimo ahora genera temor y desconfianza.Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión