- TOM BURNS MARAÑÓN
El autor se pregunta quiénes acompañarán a Miriam González en su nuevo partido, de centro, Democracia 21.
Cuando el desencanto y el disgusto con una decadente Democracia Liberal alcanzan decibelios que denotan que la desesperación va camino de lo irrevocable, ocurre una de dos cosas. O bien la Democracia Liberal es eliminada del mapa por la anti-política y el pensamiento único de un pujante e iliberal populismo, o bien, de una manera poco menos que milagrosa, es rescatada, reformada y reeditada.
Lo primero, la asonada y la eliminación del sistema, es lo que suele ocurrir cuando un gobierno tras otro se muestra incompetente o corrupto o ambas cosas a la vez, cuando la ciudadanía reclama fronteras seguras y cuando un fragmentado y fosilizado sistema parlamentario pasa a ser el culpable de males y de miedos.
Es entonces cuando aparece el carismático insurgente de turno que moviliza a una masa desesperada por llega a final de mes y la lanza en pos de la captura y el sacrificio del chivo expiatorio. En el altar de la Voluntad General y del Espíritu de los Tiempos que construyen los demagogos, la Democracia Liberal queda abierta en canal.
Todo esto fue lo que acaeció en el vecindario europeo durante el periodo de entreguerras del siglo pasado. Y es lo que tiene toda la pinta de estar volviendo a suceder en el Viejo Continente. Lo que está en la conversación diaria son frases hechas: "esto no puede seguir así"; "esto no hay quien lo aguante; "esto tiene que terminar de una santa vez".
Lo segundo, el rescate y la reedición de la Democracia Liberal, también tiene sus fechas, sus programas y sus protagonistas. En Estados Unidos los referentes son el presidente Abraham Lincoln y su discurso en la dedicatoria del cementerio de los caídos en la Batalla de Gettysburg durante la Guerra Civil. Y lo son el presidente Franklin Delano Roosvelt y la promesa del New Deal.
En España se cita, o se debería citar, a Antonio Cánovas del Castillo y a Alfonso XII en la primera restauración de la Corona y a Adolfo Suárez y a Juan Carlos I en la de un siglo después. Se dedicaron a escuchar al "otro" y estaban dispuestos a entenderse con él en aras de lo que Ortega llamaría un "sugestivo proyecto de vida en común".
Sin embargo se fue apagando en un tiempo relativamente corto la ilusionante y decorosa antorcha que habían encendido aquellas patrióticas generaciones, tan sensatas y curadas de espantos. Se impusieron la endogamia y el sectarismo y se abrieron una serie de brechas entre las élites que ocupaban los circuitos del poder y el pueblo que representaban. Los amigos políticos de la constitución canovista y los de Transición posfranquista acabarían perdiendo el pulso de la Nación.
A mediados de la semana pasada se celebró un acto esperanzador. Ante un numeroso público convocado por la Fundación Rafael del Pino una audaz mujer nacida en 1969 en el vallisoletano pueblo de Olmedo, el del "caballero" de Lope, exigió la urgente entrega del poder a la sociedad civil. Lo reclamaba Miriam González Durántez, autora de Devuélveme la Democracia (editorial Fragua) un apasionado pero riguroso ensayo que lleva por subtítulo porque urge una reforma radical en España .
La tesis que con agudeza y frescura desarrolla es que el tan traído y llevado retrato de "España como problema" no se debe al enfrentamiento entre bloques de izquierdas y de derechas sino a una cínica clase política que utiliza sus redes clientelares para ocupar todo desde la administración de la justicia a los organismos de control. Sostiene que la sociedad civil tiene más talento, más criterio y más decencia que los partidos que la gobiernan.
Lo que denuncia y propone este memorial no es particularmente original. Si lo es quien lo pone negro sobre blanco y esto es lo que diferencia este ensayo de otros de parecida índole e intención. El curriculum de González Durántez, cuyo padre, docente al igual que su madre, fue el primer alcalde democrático de Olmedo y senador del Partido Popular, es muy atípico y sus andanzas vitales enriquecen enormemente su texto y lo validan.
González Durántez ha ocupado cargos de mucha responsabilidad en la banca y en la abogacía internacional y de importancia en la Comisión Europea, conoce íntimamente el funcionamiento del parlamentarismo del Reino Unido porque su marido, Nick Clegg, fue líder del Partido Liberal Demócrata y vicepresidente del Gobierno de coalición con el Conservador y también el ecosistema de la tecnología punta porque Clegg se mudó posteriormente a Palo Alto, California, como alto ejecutivo de Meta.
Pocos se han codeado con tantos poderosos de España, Inglaterra, Bruselas y Silicon Valley y con ese bagaje González Durántez ha creado la plataforma Inspiring Girls, que opera en más de cuarenta países y el think tankEspaña Mejor. Ahora ha registrado un partido de centro llamado Democracia 21. ¿Quiénes le acompañarán?
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