John Pearson, CEO de DHL Express, la división de transporte urgente del gigante logístico alemán, asegura que el grupo opera al 90% en Oriente Próximo pese a la guerra.
John Pearson, CEO de DHL Express (la división de transporte urgente del gigante alemán de la logística), es una voz autorizada para hablar sobre el impacto de la guerra en Oriente Próximo. El directivo británico acumula más de 20 años de experiencia en la región y es tajante ante discursos que promueve una mayor fragmentación geopolítica, el deterioro de las cadenas de suministro y el retroceso de la globalización.
"No veo demasiados riesgos para el comercio global", asegura Pearson cuando se le pregunta por el eventual impacto sobre su negocio del ataque sobre Irán por parte de Estados Unidos e Israel que desencadenó el conflicto en el Golfo Pérsico.
Pearson lleva siete años al frente de una de las mayores redes de transporte urgente del mundo y conoce de primera mano hasta qué punto la geopolítica condiciona la logística, pero reivindica la capacidad de adaptación de su empresa, habituada a operar entre fuego cruzado en países como Líbano o Israel desde hace tiempo.
"Estoy orgulloso de los niveles de servicio que ofrecemos a nuestros clientes. Entramos y salimos [de la región] sin interrupciones y hacemos recogidas y entregas constantemente. Estamos operando en alrededor del 90%, al igual que en cualquier otro lugar", sostiene en declaraciones a EXPANSIÓN.
¿Cómo? "Las aerolíneas comerciales están entrando y compramos espacio en bodega. Nuestros vuelos llegan a Mascate (Omán) y a Riad (Arabia Saudí) y desde allí puedes conectar por carretera con bastante facilidad. Nuestra gente en la región está trabajando", sostiene el directivo, que defiende que ha lidiado con conflictos en Oriente Próximo casi cada año durante los últimos 20 años. "Veo menos interrupciones en lugar de más", zanja Pearson.
El CEO de DHL Express admite que la situación está provocando un encarecimiento de los seguros y los combustibles, dos variables sensibles para cualquier operador logístico, pero descarta por ahora un traslado directo de ese aumento de costes a los clientes más allá de los mecanismos habituales de recargo (fuel surcharge). "No cobraremos más a nuestros clientes", defiende.
Pearson ha estado esta semana en Hanói (Vietnam) con motivo de la presentación del informe DHL Global Connectedness Report 2026, que concluye que la enorme tensión geopolítica que asola la economía mundial no está siendo, por el momento, capaz de frenar la globalización.
Los datos del informe reflejan que el comercio internacional y el intercambio de bienes registraron su mayor crecimiento desde 2017 y que los niveles de interconexión económica a nivel global se mantienen en máximos.
"El desacoplamiento entre EEUU y China no es un gran riesgo para el comercio global", asevera Pearson, que subraya el impacto positivo del comercio sobre la economía: "Reduce la inflación, sube los salarios de los trabajadores y hace que los países sean más pacíficos entre sí".
Preguntado sobre si el aumento del gasto presupuestario en Defensa por parte de los gobiernos de todo el globo va a llevar a DHL a establecer una nueva división dedicada específicamente a este negocio, Pearson descarta de plano esta posibilidad.
"En la industria de Defensa nos limitamos a mover cargamento como botas o uniformes", dice Pearson, que advierte de que, si un envío de material militar (armas o munición) terminase en el lugar equivocado, supondría un "problema muy grande" al que es mejor no exponerse.
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