Los servicios de Inteligencia daneses dicen que el objetivo del Kremlin sería «dividir» a los miembros de la Alianza Atlántica
Regala esta noticia Añádenos en Google Soldados franceses en una base militar de Estonia. (Efe)Berlín
24/09/2026 a las 19:55h.El Servicio Danés de Inteligencia de Defensa (FE) tiene datos para creer que Rusia intensificará su guerra híbrida en los próximos meses con «ataques más ... frecuentes» contra Occidente y la OTAN y «con mayores consecuencias para los países afectados». El ministro de Defensa, el socialdemócrata Jeppe Bruus, considera que «la situación es grave» y toma este aviso «muy en serio». Según una nueva evaluación del FE, la amenaza rusa «puede incluir, por ejemplo, ataques cibernéticos destructivos con graves consecuencias para funciones socialmente importantes y ataques de sabotaje con alto riesgo de lesiones».
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generalAutoNoNoPutin acusa a Alemania de «manipular pruebas» al acusarlo de los drones de LeipzigRosalía SánchezEl análisis del FE señala también que existe un «riesgo bajo, pero creciente, de que Moscú lance un ataque militar limitado contra uno o más países de la OTAN próximos a Rusia». «Es poco probable que realice una invasión real, pero no podemos descartarlo», declaro el jefe del FE, Thomas Ahrenkiel, que por primera vez admite públicamente esta posibilidad y señala que «el objetivo no será tomar el control del país, sino dividir la OTAN».
Estima que a Rusia le llevará al menos seis meses preparar una invasión real de un país de la Alianza Atlántica y que hasta ahora solamente se han registrado provocaciones. Moscú ha negado repetidamente cualquier implicación en la guerra híbrida, operaciones de sabotaje en países de la OTAN o cualquier intención de confrontación militar.
La Alianza, en todo caso, no es ajena a esta amenaza. Cuando su secretario general, Mark Rutte, asistió la semana pasada a la Conferencia de Embajadores en el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores en Berlín, dijo que «la amenaza militar es a largo plazo» y recordó que Moscú destina casi la mitad del presupuesto estatal al ejército y a la guerra contra Ucrania.
Aun así, Rutte instó a no bajar el ritmo del rearme. De lo contrario habría «un riesgo cuando lleguemos al año 2029, 2030 o 2031», fijó como plazo. Tras consultar con los equipos de Inteligencia de la Alianza, cree que es poco probable una acción rusa que vaya más allá de los ataques híbridos mientras continúe la guerra en Ucrania. Sin embargo, a medio plazo, la OTAN debe esperar que Putin ponga a prueba su capacidad defensiva.
La frontera terrestre entre los países de la Alianza y Rusia tiene unos 2.500 kilómetros. Los expertos militares se fijan especialmente en los Estados Bálticos (Lituania, Letonia y Estonia). Para los nacionalistas rusos, pertenecen a su propio «espacio histórico» y aproximadamente una cuarta parte de su población es de origen ruso. Las simulaciones de la OTAN estiman que las fuerzas del Kremlin podrían tomar grandes partes de esos territorios y alcanzar las afueras de las tres capitales, Vilna, Riga y Tallín, en 36 a 60 horas. Por eso hay tropas aliadas multinacionales de forma preventiva.
Dos estrategias de guerra
Alemania completará una brigada de combate pesada con 5.000 soldados en Lituania a finales del próximo año. Canadá lidera una brigada multinacional en Letonia con unos 2.000 militares propios, pero sólo ligeramente armados. Los británicos, la nación líder en Estonia, planean un refuerzo rápido en caso de tensión. Además, los tres países bálticos se están armando masivamente, con un gasto en defensa del 5%. Esto serviría para las primeras 48 a 72 horas de guerra.
Un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores de finales de 2025 contempla dos escenarios específicos de ataque. Asume que Rusia tiene un máximo de 15.000 soldados y alrededor de 100 cazas en sus bases fronterizas con los Estados Bálticos y podría movilizar más tropas de otros distritos militares, eliminando el factor sorpresa. En el segundo escenario, Moscú no conquista territorio, sino que captura brevemente puntos estratégicos en una operación híbrida con tropas especiales sin uniforme. Antes de que la OTAN pudiera atribuir el ataque a Rusia, se retirarían. El objetivo sería confundir a la Alianza y socavar el Artículo 5 del tratado de la OTAN. Y este, según los autores, es el «verdadero peligro».
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